El devocional del Obispo
La gracia divina nos debe habitar de modo que podamos ver nuestro tiempo y a nuestro pueblo con el cristal de la gracia.

La ESPIRITUALIDAD es una dimensión del ser humano tan necesaria para su supervivencia como los latidos del corazón, sin ella, el ser humano estaría incompleto.
Desde la perspectiva cristiana y evangélica metodista, la espiritualidad es la conciencia de la comunión con Cristo Jesús a través del Espíritu Santo. La espiritualidad se profundiza en tanto vamos recorriendo el camino de la Santificación, buscando llegar a una profunda relación con Jesucristo. Ése es el camino, dejarse inspirar a través de las guías para ser transformados personal y comunitariamente por el Espíritu de Jesús.
La gracia divina nos debe habitar de modo que podamos ver nuestro tiempo y a nuestro pueblo con el cristal de la gracia.

Qué bueno Creador del Universo, encontrarme contigo en medio del jardín de las flores; qué fácil reconocer tu paz, tu silencio, tus palabras.

Entonces Jesús dijo: –Dejen que los niños vengan a mí y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos.

Por eso todo fiel te implora en los momentos de angustia; y aunque a raudales se desborde el agua, no les podrá dar alcance. ¡TÚ eres mi refugio! ¡Tú me libras de angustias! ¡Tú me rodeas con cánticos de libertad!

¿Desde dónde hacemos nuestra teología, nuestra pastoral y nuestro mensaje?

La mirada compasiva en Jesús tiene la capacidad de romper los prejuicios, sobre todo cuando mira a los ojos.

Ser semejante a Cristo tiene que ver con que tomes las mismas decisiones que él, y para llegar a ser semejante a Él se debe empezar por tener una nueva manera de actuar.

Creemos en el DIOS de los espacios compartidos, de la mesa inclusiva, del pan partido y repartido y la copa para todos.

¡Aprendan a hacer el bien, esfuércense en hacer lo que es justo, ayuden al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan los derechos de la viuda!.

Amo tus sendas Jesús de los caminos, porque en ellas he aprendido el valor de la vida. Amo tus lugares de descanso porque allí me has enseñado, lo importante de la vida.
