El devocional del Obispo
Necesitamos profundizar en el ejercicio de un discipulado balanceado, para no ser presa del intelectualismo, el legalismo o el emocionalismo, promoviendo el encuentro con Jesús y su seguimiento.

La ESPIRITUALIDAD es una dimensión del ser humano tan necesaria para su supervivencia como los latidos del corazón, sin ella, el ser humano estaría incompleto.
Desde la perspectiva cristiana y evangélica metodista, la espiritualidad es la conciencia de la comunión con Cristo Jesús a través del Espíritu Santo. La espiritualidad se profundiza en tanto vamos recorriendo el camino de la Santificación, buscando llegar a una profunda relación con Jesucristo. Ése es el camino, dejarse inspirar a través de las guías para ser transformados personal y comunitariamente por el Espíritu de Jesús.
Necesitamos profundizar en el ejercicio de un discipulado balanceado, para no ser presa del intelectualismo, el legalismo o el emocionalismo, promoviendo el encuentro con Jesús y su seguimiento.

Esta semana oramos por la Patria, recordando que el Espíritu que es Dios mismo se mueve en nosotros, entre nosotros, le damos gracias por su soplo, por su fuerza, por su sostén.

Vivir en conformidad con el Espíritu es descubrir en nosotros al Dios que da nueva vida a nuestros cuerpos y voluntades, sentimientos y pensamientos.

“Así ha dicho el Señor: deténganse en los caminos y pregunten por los senderos de otros tiempos, miren bien cuál es el buen camino y vayan por él. Así hallarán ustedes el descanso para sus almas”

La iglesia como comunidad del Amor es donde recircula el Amor. Es una comunidad espiritual, que está animada y sostenida por el soplo del Espíritu.

Cuando queremos ver si algo está bien, si está limpio, si está completo, si funciona, lo traemos a la luz para verlo mejor, y esto me llevó a la luz de Cristo que tiene que brillar en mí.

“Sean hospitalarios los unos para con los otros, sin murmuraciones”

DIOS NO TIENE FAVORITOS, Él puede usar tu vida si tan solo te sometes a su voluntad y le dices: “Dios mío, haz lo que quieras conmigo”.

«…cuando venga sobre ustedes el Espíritu Santo recibirán poder, y serán mis testigos…»

Necesitamos ejercitar la quietud, la reflexión, la contemplación -escuchar los sonidos del alma- escuchar el sonido de DIOS.
