El devocional del Obispo
Por encima de nuestras diversidades culturales somos hermanos y hermanas, llamados y llamadas a una fiesta final en la que todos hablaremos, por fin, un solo lenguaje: el del amor.

Por encima de nuestras diversidades culturales somos hermanos y hermanas, llamados y llamadas a una fiesta final en la que todos hablaremos, por fin, un solo lenguaje: el del amor.

Necesitamos profundizar en el ejercicio de un discipulado balanceado, para no ser presa del intelectualismo, el legalismo o el emocionalismo, promoviendo el encuentro con Jesús y su seguimiento.

Vivir en conformidad con el Espíritu es descubrir en nosotros al Dios que da nueva vida a nuestros cuerpos y voluntades, sentimientos y pensamientos.

La iglesia como comunidad del Amor es donde recircula el Amor. Es una comunidad espiritual, que está animada y sostenida por el soplo del Espíritu.

“Sean hospitalarios los unos para con los otros, sin murmuraciones”

«…cuando venga sobre ustedes el Espíritu Santo recibirán poder, y serán mis testigos…»

Nuestro mundo, nuestro planeta, es el hogar o casa común que compartimos.

Mi hermana y hermano, ¡El Señor resucitó! ¡Verdaderamente ha resucitado!

Hemos de salir en dirección misionera hacia las periferias reales y existenciales que reclaman acciones humanizadoras.

“La solidaridad con las víctimas y el acompañamiento a los excluidos es el imperativo de esta era”.
