En mayo: El avivamiento metodista y las luchas obreras
El metodismo fue un avivamiento espiritual, que recuperó el viejo y olvidado Evangelio de la gracia de Dios, libre y abundante para todas las gentes.

El metodismo fue un avivamiento espiritual, que recuperó el viejo y olvidado Evangelio de la gracia de Dios, libre y abundante para todas las gentes.

Nuestra existencia tan solo tiene sentido en tanto y en cuanto se gaste o se consuma en beneficio de los demás.

Hermano, hermana, hacer justicia es la oportunidad de expresar el amor de Dios. Es decir, estamos convocados y convocadas a proclamar el reino de Dios aquí y ahora, tanto por la proclamación, como por la acción.

La narrativa del evangelio de Marcos nos recuerda nuestro horizonte de seguimiento, nos invita a preguntarnos cómo construimos comunidad al estilo de Jesús y cómo seguimos colaborando en hacer posibles esas comunidades.

Navidad es siempre un fuerte llamado a renacer, una vocación a reavivar la alegría, la esperanza, la solidaridad, la hermandad y la confianza total en el amor de Dios.

El tiempo de Adviento –se nos acerca la Navidad– es una llamada incesante a la esperanza: nos recuerda que Dios está presente en la historia para conducirla a su fin, llevándola hacia su plenitud, que es el Señor Jesucristo.

Como iglesia hemos acompañado intensamente la construcción de una sociedad con mayor justicia que ponga fin a la desigualdad, en donde la democracia se fortalezca como un valor fundamental de la pluralidad, la diversidad y la consecución del bien común.

Al hacer memoria y celebrar la Reforma siempre nos desafiamos y nos llamamos a ser libres, guiados y guiadas por el Evangelio en sencillez y en humildad, para llevar la buena noticia de esperanza y vida nueva a nuestros pueblos.

El llamado hecho por Dios a su Iglesia a través de la historia es el manifestar el Reino de Dios y su justicia.

A 40 años del retorno a la vida democrática, integrantes del cuerpo pastoral de la Iglesia Metodista reafirmamos aquel contundente NUNCA MÁS.
