Vasijas de barro – 31 de julio

30 Jul 2021
en Espiritualidad y devoción
Vasijas de barro – 31 de julio

Paz y bien amada hermandad.

Que Dios de toda gracia les esté animando, fortaleciendo e inspirando en sus ministerios en la visión de cielos nuevos y tierra renovada. Comparto un breve párrafo de “Viviendo como resucitados/as de la Teóloga Elsa Tamez a modo de impulso devocional.


“Quienes viven como resucitados son quienes se sienten amados por Dios: sin una certeza del amor de Dios no puede haber una esperanza sólida frente a los sufrimientos del mundo. Sentirse verdaderamente amados por Dios es la clave para poder acoger el desafío de vivir en el mundo de ahora como resucitados. Frente a la gracia no hay condenación para quienes viven en el Espíritu del Mesías Jesús. Dios no condena: ama. Y su amor es tan grande que nada podrá separarnos de él. Para Pablo, el amor de Dios por sus hijos e hijas es tan fuerte que ni la espada ni la opresión, ni el hambre ni la desnudez , ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni lo alto ni lo profundo, es decir, absolutamente nada, puede separarnos del amor de Dios. Este amor es el fundamento que sostiene una espiritualidad liberada y liberadora de quienes se atreven a vivir hoy como resucitados en América Latina y en el Caribe.”


La resurrección es un camino de vida y de esperanza desde donde toda nuestra existencia cobra sentido y somos iluminados en todo cuanto realizamos, reflexionamos y proyectamos. Por la resurrección es que Dios mismo renueva la Tierra y por ello es que somos convocadas y convocados a permanecer fieles a la tierra, a la creación toda amándola y resguardándola como a nuestra propia vida. Vivir del poder de la resurrección es vencer el individualismo promoviendo la construcción de comunidades amorosas que alojen la vida sin distingo alguno.

Que seamos habitados/as, colmados/as y transformados/as por Dios en nuestra vida y ministerio de modo tal, que su accionar liberador y salvador nos hagan vivir como resucitados y resucitadas en cada instante de nuestras vidas.


Abrazo cálido y sereno.

Pastor Américo Jara Reyes
Obispo

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