Una mano que nos ayuda a reencontrarnos

04 Nov 2021
en El Estandarte Evangélico, Instituciones educativas, Nov-2021
Una mano que nos ayuda a reencontrarnos

El Equipo Editorial de EEE respeta la opinión de sus colaboradores/as. Los artículos firmados expresan única y exclusivamente pareceres de sus autores. Permitida la reproducción total o parcial de los artículos, citando la fuente.

Ayudar a reencontrarnos con nuestros espacios, pero sobre todo a reencontrarnos unos con otros, unas con otras, es siempre el gran desafío cristiano. Poder llegar a reencontrarnos con ese Dios que habita en cada persona, ya sin mediación tecnológica y reconocernos como hermanos.




Colegio Ward

Villa Sarmiento, Provincia de Buenos Aires


Hemos vuelto al Colegio y esto sin duda es una alegría enorme para todos, para las familias y también para los docentes que nos encanta poder estar cerca de nuestros chicos y chicas. Pero  este regreso no es un simple volver y comenzar, luego de un año de mucho trabajo y aprendizajes que se dieron desde ese otro lugar de encuentro que fue el Zoom. Esta vuelta también implica una nueva forma de relacionarnos, de encontrarnos y de habitar un espacio que bien puede ser desconocido para muchos… Una mañana, un poco después de la hora de entrada, en uno de los pasillos del edificio donde están los chicos y las chicas del Nivel Primario, estaba Rafaela, parada en medio de un largo pasillo con su mochila llena de libros y cuadernos:


– Rafaela ¿qué haces acá sola?

– Es que no sé dónde queda mi grado…, respondió un poco desanimada.


Ya habían entrado todos a sus aulas y Rafaela llegaba tarde. Ella es una alumna de segundo grado, esto quiere decir que cursó todo su primer grado de forma virtual. Tiene siete añitos y los ojos llenos de luz y picardía, pero está perdida en medio de este enorme pasillo sin saber para dónde ir, porque en realidad todo este edificio es nuevo para ella. Volver a la escuela es, también, un volver a encontrarse con otros en nuevos lugares.

Rafaela por fin fue acompañada hasta su aula donde se encontró con su Seño. Esa maestra que ahora veía directamente, la que tantas veces vio y escuchó por Zoom. Esa maestra fue quien la invitó a ingresar a su aula, con sus amiguitos, pudiendo así orientarla en el encuentro de su lugar que es también el de sus amigos. 

Poder ayudar a encontrarnos nuevamente, a ponerle el cuerpo a estos encuentros, poder salir de la desorientación que puede traernos el volver a estas “normalidades” que habíamos dejado de tener por más de un año, seguro no será fácil. Pero es una tarea -a la vez que una responsabilidad- que cada docente tiene desde el lugar en el que le toca estar. 

Ayudar a reencontrarnos con nuestros espacios, pero sobre todo a reencontrarnos unos con otros, unas con otras, es siempre el gran desafío cristiano. Poder llegar a reencontrarnos con ese Dios que habita en cada persona, poder volver a mirarnos el rostro, ya sin mediación tecnológica y reconocernos como hermanos. Que nuestras queridas escuelas metodistas también puedan servir para estos nuevos reencuentros y que Dios nos siga acompañando en cada momento por el que tengamos que pasar.


Lic. Pablo Bordenave
Capellán – Colegio Ward

Dr. Pablo Ferrer
Coordinador de Educación Cristiana – Colegio Ward




El Estandarte Evangélico

La escuela en pandemia

Noviembre 2021








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