Tiempo de ayuno y oración – Propuesta semanal para el 19 de junio

18 Jun 2019
en Espiritualidad y devoción
Tiempo de ayuno y oración – Propuesta semanal para el 19 de junio

Encuentro con Dios


Salmo 124 RVC

Si el Señor no hubiera estado de nuestro lado
—que lo reconozca el pueblo de Israel—,
si el Señor no hubiera estado de nuestro lado
cuando todo el mundo se levantó contra nosotros,
nos habrían tragado vivos,
pues su furia contra nosotros los quemaba;

¡nos habrían arrastrado como una inundación!,
¡nos habrían sepultado como un torrente!,
¡nos habrían ahogado como aguas impetuosas!
¡Bendito sea el Señor,
que no nos dejó caer en sus fauces!

¡Escapamos como escapa el ave de la red!
¡La red se abrió, y nosotros escapamos!
Nuestra ayuda viene del Señor,
creador del cielo y de la tierra.


Alabad al Señor

Canto un nuevo canto en la tierra
de todo el que ama y espera, Señor,
por ver tu reconstrucción.
Hablo en la nueva lengua del pueblo
palabras que tienen gusto, Señor,
palabras del corazón.

Que Cristo vino y murió,
No solamente vivió;
Aquí se vino a quedar,
conmigo quiere marchar, marchar,
conmigo quiere marchar.

Vivo una vida que es diferente,
que quiere ver a mi gente, Señor
amarte y ser como tú.
Quiero cambiar la cara del mundo
y darle amor más profundo, Señor,
del que se acostumbra a dar.


Lectura del Día

San Mateo 25: 31-36, 40. RVC

«Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Pues se ha dignado mirar a su humilde sierva, Y desde ahora me llamarán dichosa por todas las generaciones. Grandes cosas ha hecho en mí el Poderoso; ¡Santo es su nombre! La misericordia de Dios es eterna para aquellos que le temen. Con su brazo hizo grandes proezas, y deshizo los planes de los soberbios. Derrocó del trono a los poderosos, Y puso en alto a los humildes. A los hambrientos los colmó de bienes, y a los ricos los dejó con las manos vacías. Socorrió a su siervo Israel, y se acordó de su misericordia, de la cual habló con nuestros padres, con Abrahán y con su descendencia para siempre.»

 

Es “raro” que el Leccionario nos invite en este tiempo del año a meditar, un texto que correspondería al Tiempo de Adviento o Navidad.  Sin embargo creemos que vale la pena repasarlo; pues, siempre hay algo nuevo cuando intentamos hacer una lectura liberadora de las Escrituras. Por otro lado, este pasaje se ha convertido, en uno de los grandes himnos de la Iglesia.A quienes nos agrada la música cristiana, disfrutamos del “MAGNIFICAT” de Bach o el de Tomás Luis de Victoria o bien el que solemos cantar, comunitariamente, “Mi alma canta el amor de Dios” con su melodía alegre y pegadiza…

Ahora bien; Stanley Jones (1884–1973; teólogo y predicador metodista) dijo: « el Magníficat es el documento más revolucionario del mundo.»

Esta idea que el texto bíblico “es revolucionario” puede sonar muy poco simpática; sin embargo existen personas arrogantes, soberbias y contrarias al proyecto liberador de Jesús, que a ellas sí, les puede sonar mal. Esta revolución, es una revolución moral. Porque el Evangelio es la muerte del orgullo, la corrupción, el abuso de poder, la alienación que separa y divide a las personas y rompe con toda buena y saludable comunicación entre ellas y ellos. Este mensaje que libera lo hemos escuchado muchas veces y vale la pena escucharlo una vez más… ¿Por qué? Porque si uno coloca su vida al lado de la vida de Cristo, se le hacen añicos los últimos vestigios de PECADO. Solo la luz de Cristo ilumina nuestra pobre vida y de esa manera nos permite liberarnos y no es nada raro “que sintamos arder nuestro corazón” (WESLEY) y de esa manera sentir que nace una persona nueva.

El texto afirma: “Derrocó del trono a los poderosos,Y puso en alto a los humildes“.Como metodistas, creemos en la Santidad Individual; que por cierto, la alimentamos con los Medios de la Gracia, ―comentados en este espacio muchas veces y también creemos, como base fundamental de nuestra fe en la Santidad Social o sea que caminar en santidad es ocuparnos en la pobreza extrema, en la inmigración como un serio problema social y un trato más humano a los inmigrantes indocumentados,defender a quienes sufren el abuso de quienes tienen poder de policía, el derecho de las mujeres a decidir qué hacer con su propio cuerpo, el respeto a los derechos laborales, el derecho a la salud y la educación, la lucha contra todo tipo de discriminación y exclusión, la contaminación ambiental, la trata de blanca y otros males sociales, que la iglesia no puede darse el lujo de vivir indiferente con quienes se benefician de estos problemas y por ende se oponen al plan de Dios. No cumplirlas es torcer el camino de santidad que el mismo Dios en Jesús nos ha trazado.

El último “manifiesto evangélico” propone: “A los hambrientos los colmó de bienes, y a los ricos los dejó con las manos vacías”. No me digan que esta proclama no es una revolución económica. Una sociedad no cristiana es una sociedad adquisitiva en la que vive comprando y acaparando todo lo que puede y muchas veces sin una necesidad inmediata. Una sociedad cristiana es aquella en la que nadie querría tener demasiado mientras otros tienen demasiado poco, en la que cada uno necesita tener sólo para poder dar. «“Santos solitarios”, es una frase tan inconsistente, con los evangelios como “adúlteros santos”. El evangelio de Cristo no conoce otra religión sino una religión social; no otra santidad sino social» (Juan Wesley). De manera que el Magníficat tiene su propio encanto, pero hay dinamita transformadora en ese encanto. Como tal, genera una revolución en cada persona, en la comunidad de fe y en el mundo.

AMÉN.

ROG

Oramos por

  • Las actividades de nuestras congregaciones, en todo el país.
  • Quienes en estos momentos críticos, a nivel económico, de valores, de justicia, están en situaciones de desamparo: sin trabajo, sin comida, sin abrigo, sin la dignidad, robados todos por ambiciosos que desconocen y rechazan el amor de Dios y del prójimo.
  • Por quienes están sufriendo una enfermedad.
  • Por nuestras familias.
  • El trabajo amoroso que cada una, cada uno, aporta en las iglesias: su tiempo, ofrendas, dones, ayuda desinteresada.
  • Por las asambleas y reuniones de trabajo y estudios bíblicos de cada congregación, con mira a la Asamblea General.
  • Por nuestros/as docentes y personal de la sanidad.

Recomendación y Bendición Apostólica

Hermanos míos, ¿de qué sirve decir que se tiene fe, si no se tienen obras? ¿Acaso esa fe puede salvar? Si un hermano o una hermana están desnudos, y no tienen el alimento necesario para cada día, y alguno de ustedes les dice: «Vayan tranquilos; abríguense y coman hasta quedar satisfechos», pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve eso? Lo mismo sucede con la fe: si no tiene obras, está muerta.

Santiago 2; 14-17.

Que la bendición de Dios Padre y Madre
El amor liberador de Jesús, el Cristo y
Y la comunión del Espíritu sea con todas y todos,
ahora y siempre.

Amén



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