Recursos para la predicación

10 Jun 2024
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Recursos para la predicación
Recursos para la predicación 30 JunioJun 2024

Verde


Marcos 5.21-43 – Presentación de Pablo Andiñach

En esta narración se suceden dos milagros de Jesús que están vinculados aunque cada uno tiene autonomía literaria. De camino hacia el lugar donde la hija de Jairo está desfalleciendo es reclamado por otra mujer enferma. Pocas veces reparamos en la relación entre ambos hechos. Que sucedan dentro de una misma trama no es casual y vamos a detenernos en ello a fin de organizar nuestra predicación.

El padre desesperado

Este hombre, autoridad de la sinagoga, seguramente ilustrado en las Escrituras, se acerca a Jesús a pedir por la vida de su hija que agoniza. Tan convencido del poder de Jesús, no duda que si pone sus manos en ella su salud será recobrada. Es la actitud comprensible de un padre que busca todos los medios para salvar la vida de una hija. El pedido de Jairo tuvo sus frutos y se nos cuenta que Jesús emprende camino con este hombre rumbo a su casa.

Jesús no pone reparos a su pedido y se decide a curar a esta niña sin más argumentos. Pero esa celeridad de Jesús se ve quebrada por una mujer enferma que toca su manto en medio de la multitud convencida que de ese modo tendrá la salud que su cuerpo necesita. ¿Cuál habrá sido el sentimiento de Jairo cuando vio que Jesús se detenía para ver quien lo había tocado?

Jesús se detiene

¿Por qué Jesús se detiene y busca a la persona que lo tocó? Si su objetivo en esa caminata era llegar lo antes posible a la casa de Jairo podría haber seguido caminando. Debemos buscar la pista en que para los que estaban allí –y para Jairo en primer lugar–, la demora conspiraba contra la posibilidad de ser sanada la joven que agonizaba. Si llegaba tarde, pensarían, ya no habría solución para su vida. Los discípulos participan de esta preocupación por esta “irresponsabilidad” de Jesús, cuando le preguntan con ironía: “¿ves la multitud que te aprieta y preguntas quien te ha tocado?”.

La mujer

Jesús la busca y ella se da a conocer. Con vergüenza, se arroja a los pies de Jesús. Aquí comenzamos a vislumbrar qué está sucediendo: Jesús exalta la fe de esta mujer y pone en evidencia la falta de fe de quienes van con él hacia la casa de Jairo. Debemos decir que es injusto decir sin más que eran incrédulos, porque de hecho no lo eran. Pero parece ser que su fe no dejaba espacio para el asombro y lo maravilloso. Limitaban su confianza a los hechos razonables, a lo que debían esperar de un maestro bueno y con capacidad de hacer milagros. Pero Jesús fue mucho más que eso, y estos actos apuntan a mostrar su verdadera identidad.

Esta mujer enferma piensa que solo tocando la ropa de Jesús quedará sanada y hace todo lo posible por llegar tan sólo a tocarlo. Esta forma de pensar debería haber sido muy criticada por discípulos y autoridades religiosas. El simple tocar la tela no debía conferir ningún poder. Es más, podría llevar a considerar a Jesús como un milagrero, alguien que actúa más como un talismán que como el enviado de Dios.

Pero Jesús le dice a esta mujer que lo que la ha salvado es su fe, es decir, el confiar en que Jesús podría curarla aún cuando no tuviera ocasión de reparar en ella. Resalta la fe por encima del hecho de tocar sus ropas.

Es importante en la predicación establecer que la curación de la mujer es presentada por Jesús como un testimonio de su fe y no como un milagro oscuro. En este tiempo afloran formas de religiosidad que rayan con la superstición y que a veces se alimentan de pasajes como este, leídos livianamente. No es raro oír de grupos religiosos que piden trozos de ropa de un enfermo para bendecirlos o papeles con los nombres de quienes solicitan la bendición para sus vidas.

Pero eso no es lo que hizo Jesús con esta mujer, sino que obró en ella para dar un testimonio ante todos los demás de la apertura a nuevas posibilidades que su presencia ponía a disposición. Su salvación viene por la fe en Cristo.

La hija de Jairo

A continuación sucede lo terrible: vienen de la casa de Jairo y le dicen que no continúe molestando al maestro pues su hija acaba de morir. Jesús estaba todavía hablando con la mujer cuando esto sucede. Todos muy probablemente pensaron que si no se hubiera detenido quizás hubiera llegado a tiempo para salvar a la joven. Jesús muestra que esta es la ocasión de mostrar una faceta más de su ministerio: llevar a las personas al borde de su fe, ejercitarlas en la búsqueda de comprender la acción de Dios en situaciones que parecen incomprensibles.

Lo que sigue es traer nuevamente a la vida a la joven fallecida. Jesús hace salir aquellos que lloraban y lamentaban. Quizás hace esto para crear un clima de tranquilidad en la habitación. Lleva allí sólo a los padres y a quienes lo acompañaban, probablemente un grupo numeroso de personas. De modo que los testigos de lo que va a suceder son los mismos, con excepción de la madre, que presenciaron la curación de la mujer en el camino.

Ayer como hoy hay palabras de Jesús que provocan risa entre los que no creen en él. “No está muerta sino duerme”, dice, y se ríen de él. Es una metáfora, pues en verdad ha fallecido pero Jesús alude a que aún puede “despertar”. Su voz la llama a la vida y ella responde. Así como a su voz obedecen las aguas y los vientos, ahora muestra que obedece la misma muerte. Esta resurrección es anuncio todavía embrionario de su propia resurrección.

Conclusión

Jesús se detiene ante la mujer para resaltar la fe que había tenido y el carácter asombroso de su milagro. Ella no es una sanada más, sino una mujer que confió hasta donde otros no hubieran confiado. Y a la luz de esa experiencia pone en tela de juicio la fe de quienes creen que su demora perjudica a la otra joven que agoniza. Jesús va a mostrar que el poder de Dios y su amor está más allá de nuestra voluntad, y a veces, de nuestra capacidad de comprender.

Proponemos entonces organizar la predicación de acuerdo a los siguientes puntos:

  1. Presentar los dos milagros.
  2. Vincular la intención de ambos.
  3. Preguntarnos por nuestra propia actitud ante Jesús cuando se detiene en el camino.
  4. Resaltar la fe de la mujer y las dudas del resto de las personas.
  5. Finalmente Jesús cura a ambas mujeres y da testimonio del poder y la voluntad de vida de Dios para todos.
Pablo Andiñach, biblista metodista argentino, en Estudio Exegético-Homilético 39, ISEDET, junio 2003. Resumen de GB.


2 Samuel 1 - Presentación de Lucía Hernández y Humberto Jiménez

El reino de Saúl llegó a su fin. Un nuevo rey debía ser reconocido por el pueblo. Después de unos días de luto, habrá que pensar en el nuevo rey de Israel. A él le corresponderá la tarea de liberar al pueblo del yugo de los filisteos, como lo narran los episodios que vienen en el segundo libro de Samuel. El primer libro de Samuel termina con la muerte y sepultura de Saúl y su hijo Jonatán en el campo de batalla; el segundo libro comienza con la noticia que recibe David de la derrota de Israel y de la muerte de Saúl y Jonatán.

La división entre los dos libros de Samuel es meramente artificial, y se llevó a cabo solamente cuando el libro fue traducido al griego.

Saúl no fue el rey que Israel necesitaba. No es el momento para juzgar moralmente el suicidio de Saúl, un hombre que ante todo se había comprometido con el papel de rey y que quería salvar el honor de su reino. Solo el silencio puede respetar la lucha interior de Saúl. La última palabra la tiene siempre Dios.

2 Samuel 1.1-16

Sm comienzo con un segundo informe sobre la muerte de Saúl. Ya 1 Sm 31 había narrado este suceso, pero David aún no tenía noticias de él. El mensajero es un amalecita que por casualidad se encontraba en el campo de batalla. El trajo las palabras que Saúl, herido de muerte, le pedía que lo rematara para no caer en manos de sus enemigos. Después de haberlo matado, el amalecita tomó la corona de y el brazalete y se los llevó a David. Esta narración des distinta de la que encontramos en 1 Sm 31, donde Saúl se quita la vida.

¿Era el amalecita un oportunista que, habiendo encontrado a Saúl por casualidad, forjó esta historia para congraciarse con David? No lo sabemos. Lo cierto es el dolor espontáneo de David por la muerte de Saúl y Jonatán. El dolor de David y la ejecución del mensajero constituyen la parte más importante de este episodio. David queda limpio de complicidad con la muerte de Saúl.

El amalecita pensó congraciarse co David y obtener una recompensa, porque no conocía bien a David. La reacción de David es sincera, no parece haber fingido. En dos ocasiones él tuvo en sus manos la vida de Saúl y lo perdonó por ser el ungido del Señor (1 Sm 24 y 26). En su relación con Saúl, David había dejado todo juicio en manos del Señor. Su conducta muestra respeto por la dignidad el oficio del rey, aunque el que los detentaba se había hecho indigno. Él confía en que Yavé lleva adelante el plan sobre su vida y él no tiene que tomar ese asunto en sus manos.

2 Samuel 1.17-27

Con ocasión de la muerte de Saúl y Jonatán, David entona una elegía y manda que la enseñen a los hijos de Judá para que los nombres de Saúl y Jonatán no sean olvidados. Esta es una de las más largas y conmovedoras elegías que encontramos en el AT. El lenguaje es poético y lleno de imágenes. Hay un refrán: ¡Cómo han caído los valientes!, que se repite tres veces en la elegía (vs 19, 25 y 27).

La primera parte de la elegía se centra en Saúl y Jonatán y la lamentación por su muerte, y la segunda mira el dolor de David por la pérdida de Jonatán. David habla de la gloria de Israel, pues los reyes eran generalmente descritos como modelos de perfección humana y las imágenes de animales servían para señalar sus cualidades predominantes.

Enseguida, David expresa el deseo de que la noticia de la muerte de los héroes no llegue a tierras filisteas. Para él era particularmente amargo el que los enemigos de Israel se alegraran por la pérdida sufrida. Por eso los llama despectivamente incircuncisos. Lo mismo había dicho de Goliat (1 Sm 17.26). Al maldecir los montes de Gilboa, donde murió Saúl, David quisiera que esas laderas queden desiertas como recuerdo de la derrota.

Los últimos versos se dirigen a Saúl y Jonatán y son los más hermosos de la lamentación. David deja de lado las diferencias que pudieron existir entre ellos, para centrarse en la unión que siempre mantuvieron y que ni la muerte rompió. Aunque Jonatán no compartió la animadversión de su padre hacia David, no se apartó de él para irse con su amigo. Alguien menos magnánimo que David habría enfatizado los desacuerdos.

La estrofa que David dedica a Jonatán es muy conmovedora. A ellos los unió una amistad muy profunda; las palabras un amor más delicioso que el amor de las mujeres pueden llevar a pensar en una relación homosexual. Pero no parece que esta conclusión sea pertinente. Por una parte, el texto habla de las numerosas mujeres que aparecen en la historia de David, y, por otra parte, hay que tener en cuenta que en esos tiempos las relaciones entre los esposos no siempre estaban fundadas en el amor, sino en los contratos y alianzas, y a la mujer se la miraba desde el punto de vista de los hijos y a veces del placer. En esas circunstancias el amor de una mujer no siempre llegaba a una gran profundidad y compromiso. Por lo tanto, una amistad podía tener mayor intensidad, sin que implicara lo sexual.

De todas maneras, queda abierta la posibilidad de un afecto que implique una relación homosexual, o que esa amistad hubiera sido vista con broncas y prejuicios por algunas personas como homosexuales, como el celoso Saúl que le grita a Jonatán: “Hijo de mala madre! ¿Tú crees que no sé que ustedes son muy amigos? Esta amistad tuya con el hijo de Yesé es bochornosa. ¡Es una vergüenza para ti y para tu madre!” (1 Sm 20.30). Saúl está furioso porque Jonatán ha preferido a David para la sucesión al trono, pero esta razón no explica totalmente su furia contra Jonatán, porque si quisiera ayudarlo para que fuera el futuro rey, no lo agredería en tal forma. Parece, pues, que hay otras razones no explícitas, y el rechazo que mucha gente hoy experimenta contra los homosexuales sugiere que esta podría ser la causa.

Conviene hacer una referencia a un elemento que no se debe pasar por alto en la actitud de David y nos debe servir de modelo en circunstancias parecidas. En ese momento, en vez de alegrarse porque ese desgraciado acontecimiento lo favoreciera en su camino hacia el trono, David se fija más bien en lo que significó la pérdida de Saúl y Jonatán para el pueblo de Israel. A pesar de sus fracasos, la acción de Saúl fue benéfica para Israel porque él logró congregar a todo el pueblo alrededor de su persona, despertó en sus compatriotas el sentido de pertenencia a una comunidad, supo entusiasmar a gente que estaba a punto de perder la esperanza. Sin la persona de Saúl, David no habría podido realizar su empresa. Saúl le abrió el camino y eso lo reconoce lealmente David en su elegía.

Lucía Hernández Cardona y Humberto Jiménez Gómez, Los libros de Samuel en Comentario Bíblico Latinoamericano, Verbo Divino, Estella, Navarra, 2005. Adapt. de GBH.


Introducción a los salmos ascensionales o cánticos de las subidas – Salmos 120-134 - Presentación de Enzo Cortese y Silvestre Pongutá

Todos estos salmos son muy breves, y son además muy diferentes en géneros literarios a los otros salmos. Sólo mencionan el templo al comienzo, en 122.1 y al final de la colección, en 134.1. en otras palabras, no tenemos en estos salmos la oración oficial y solemne que encontramos en las otras colecciones. Sin embargo, todos se hallan impregnados de una religiosidad muy peculiar y muy bella dentro de su simplicidad.

Se puede decir que son salmos de peregrinos a Jerusalén y que surgen de un desarrollo popular y no oficial, en cuyo centro no está el rey ni los líderes, ni los ministros del culto ni los cantores especializados, sino la gente.

Al darles el título de cantos de peregrinación se insinúa la opinión que interpreta así la expresión cántico de las subidas. El mismo orden de estos salmos es elocuente, enfatizando la idea de la peregrinación, tanto del regreso del exilio como de la subida a Jerusalén. De hecho, el Sal 120 expresa la tristeza de vivir lejos de Jerusalén, el 121 promete la protección divina para el viaje y el 122 la alegría de la llegada a la ciudad y la primera plegaria por ella. Los salmos 127s hacen el augurio de bendiciones y prosperidad para la propia familia (frecuentemente dejada en casa) a quienes retornan y mientras que el 129 niega la bendición a quien odia a Jerusalén y el 130 orienta la plegaria por la redención de Israel, esperada con anhelo paciente (131), al final el 132 hace recordar la antigua procesión del arca para invocar la bendición para la ciudad, los sacerdotes y para el futuro Mesías.

Salmo 130Desde las tinieblas en espera de la redención

Es la plegaria dirigida a Dios más larga en estos salmos de peregrinación, conocido en la liturgia como el De Profundis. Es una súplica individual por el perdón de los pecados (3s) y la liberación de Israel (7s). Entre las dos peticiones se halla la conmovedora imagen de la esperanza como la de los centinelas que en la noche aguardan temerosos pero esperanzados la aurora (5-6). Parece que la liberación que se pide es la de Is 50.2: la de Israel en el exilio.

Originariamente pudo ser una plegaria de los exiliados; llegó a ser común y se escogió como petición espiritual y material hecha por los peregrinos por ellos y por Israel al final de su peregrinación. En esta colección faltaba la toma de conciencia por los propios pecados.

Lectura cristiana

En la espiritualidad evangélica no tenemos muchas peregrinaciones ni procesiones, a no ser la participación en una marcha con un fin solidario pidiendo justicia por alguna causa o “la movida” por alguna acción servicial. No visualizamos el participar en el culto como una peregrinación, excepto la modalidad de la santa cena en forma “peregrina”.

Sin embargo, admiramos la espontaneidad y la libertad de expresión de estas modalidades de oración popular que no fueron sofocadas del todo por las instituciones y por la liturgias completas de nuestro culto, que incluyen la invocación, la gratitud y la alabanza, la confesión y la proclamación de la palabra, la afirmación de fe, la intercesión, la eucaristía y la bendición. Nuestros “devocionales” se acercan más al sentido “peregrino” o “en marcha” de estos salmos.

Pero en un sentido más profundo nos visualizamos como un pueblo peregrino, en marcha hacia la liberación en sentido comunitario, primero, y luego en términos más trascendentes. Todavía algunos recordamos la alegoría de El Peregrino de Juan Bunyan, y evocamos el fin de la última dictadura militar como una liberación, no completa ni menos definitiva, pero sí con fuerza significativa como retorno a la democracia. Nuestra canción latinoamericana Momento nuevo nos acerca a este sentido de vivir en peregrinación.

Enzo Cortese y Silvestre Pongutá, Salmos, en Comentario Bíblico Latinoamericano, Verbo divino, España, 2007, Vol II, pp.731-734, texto adaptado por GB y totalmente reformulado en el acápite Lectura cristiana..


2 Corintios 8.7 15 – Presentación de Iván Efraín Adame

Nos encontramos ante una carta que ha generado diversas opiniones en cuanto a su integridad literaria. Esto debido a la variedad de temas considerados en ella y al estilo en el lenguaje, que parece en momentos cambiar bruscamente (por ejemplo, ver la transición entre el final del cap. 9 y el inicio del 10). La mayoría de los investigadores concuerda en que esta carta es una recopilación de dos o más cartas paulinas (en especial en los caps. 8 y 9), aunque algunos rebaten esta hipótesis. Sin embargo, es un hecho conocido que hubo más cartas de Pablo a los corintos que las dos que tenemos en el Nuevo Testamento; 1Co 5.9 hace referencia a una carta anterior y 2Co 2.3-4 menciona una carta escrita “con muchas lágrimas”, que no se identifica con 1 Co.

La fecha de escritura probable de esta carta (o cartas) es entre el 55 y 57, en Éfeso o Macedonia. La comunidad de la iglesia en Corinto se caracteriza por los conflictos evidentes entre diversos grupos. Posiblemente los problemas tenían que ver con la supremacía de los liderazgos y su autenticación por los carismas espirituales. Es conocida la difícil relación que Pablo ha tenido con ellos y su necesidad de defender reiteradamente su autoridad como apóstol.

Comentario del texto

En 2Co 8.7‑15 encontramos la parte central de un discurso que se propone motivar a los destinatarios (mujeres y hombres) a seguir tomando parte activa en la colecta para la iglesia de Jerusalén que se mencionó en 1Co 16.1-4; el destino de esta ofrenda se menciona en Rom 15.26; será destinada a la comunidad de creyentes en Jerusalén. De esta colecta participan ya las iglesias de Macedonia, según dice 2Co 8.1-3 (Corinto está en la región de Acaya, al sur de Macedonia). Expongo a continuación las ideas centrales del texto.

La abundancia de los corintios (7): Pablo reconoce que los corintios tienen abundancia en todo, en particular en cinco virtudes importantes de la comunidad cristiana: fe, palabra, conocimiento, en toda dedicación y en amor para con Pablo y los suyos. La anterior carta (1Co) había reconocido ya la presencia de las tres primeras virtudes: Se comenzó destacando que los corintios habían sido enriquecidos “en todo, en toda palabra y en todo conocimiento” (1Co 1.5) y entre sus carismas espirituales se contaban “palabra de conocimiento y fe” (1Co 12.8-9). Pero las otros dos (dedicación y amor), aunque Pablo aquí da por hecho que abundan también, en realidad él sabe que son virtudes en desarrollo en esa comunidad. La dedicación o solicitud, tiene un carácter relacional para Pablo, pues siempre está unida al amor fraterno (véanse por ejemplo las exhortaciones de Rom 12.9-11, también en 2Co 8.8); para los corintios tiene un antecedente en 1Co 16.13-14 que aunque no usa la palabra en cuestión sí expresa la misma idea: “Velad, estad firmes en la fe, portaos varonilmente y esforzaos. Todas vuestras cosas sean hechas con amor.” La dedicación logró ser producida en los corintios a raíz del arrepentimiento que produjo la “carta de lágrimas” (2Co 7.11-12) que en este contexto también tiene un carácter relacional. En cuanto al amor, baste recordar la exhortación de 1Co 13 para darnos cuenta que es un “camino más excelente” al cual Pablo quiere guiarles. La dedicación, entonces, como el amor, son virtudes cristianas que tienen que ver con las relaciones entre los creyentes, y Pablo está interesado en que los corintios las desarrollen. A éstas añade Pablo una más que falta para completar el cuadro: la gracia, o “ésta gracia” (algunos traducen por generosidad), es decir, la ofrenda o dación en la que las iglesias de Macedonia ya están participando (2Co 8.1). Ésta virtud también tiene un carácter relacional. Vistas en conjunto:


Virtudes “individuales” fe Presentes en la comunidad
palabra
conocimiento
Virtudes relacionales dedicación En desarrollo
amor
gracia Por desarrollar


El amor a prueba (8): Pablo se dirige como buen diplomático a la comunidad corintia. Les recuerda la autoridad que tiene sobre ellos como apóstol y que ya ha reivindicado (1Co 9, esp. v. 2, “Si para otros no soy apóstol, para vosotros ciertamente lo soy”), pero no apela a esa autoridad que no debe cuestionarse (¡aún así la deja en claro!, como lo hace en Flm 8-9). Lo segundo a lo que llama la atención es a la dedicación o solicitud que ya otros han expresado, en este caso las iglesias norteñas de Macedonia, como medida de comparación del amor de los corintios para ponerlo a prueba. Lo genuino de su amor se hará evidente si expresan su dedicación participando en la gracia de dar (siguiendo el razonamiento del versículo anterior).

Esta puesta a prueba puede considerarse una contra respuesta de Pablo a los corintios que al parecer en repetidas ocasiones habían requerido de él acreditaciones a su apostolado (2Co 13.3-7, como si dijera ‘si ustedes quieren poner a prueba mi apostolado, yo pongo a prueba su amor’). De modo que ambos argumentos expresados (la autoridad del apóstol y la prueba comparativa) dejan entrever la polémica que Pablo ha tenido con la iglesia corintia (y sigue teniendo, cf. 2Co 12.15). Sin embargo, Pablo sabiamente concluye el discurso (8.24) dando su voto de confianza a la comunidad que responderá positivamente.

El ejemplo cristológico (9): Como es habitual en la enseñanza paulina, todo comportamiento de la comunidad de creyentes tiene su referente en Jesucristo. Esto refuerza su argumentación y da impulso a la actitud y respuesta que busca provocar. La gracia en la que Pablo quiere que participen los corintios (es decir, de tomar parte en la colecta) se vincula a la gracia que mostró el Señor desprendiéndose voluntariamente por amor de su riqueza en bien de ellos (el himno de Flp 2.6-11 expresa también este desprendimiento). Esto resulta en una relación estrecha entre la gracia mostrada por Cristo y la gracia que la comunidad misma debe mostrar. Con este argumento se confirma el carácter relacional de la gracia, que siempre trae un favor hacia el otro (Jesucristo – creyentes / creyentes – otras personas).

Del querer al hacer (10-12): Ahora, Pablo va a presentar su consejo sobre el asunto en cuestión. Esta expresión es la misma que usó en 1Co 7.25 y 40, donde expresa su sentir y recomendación personal sobre otros asuntos. La idea contrasta al mandato que en ocasiones él mismo hace de acuerdo a su opinión personal (1Co 7.10). Sin embargo, su consejo también apela a la autoridad apostólica y respaldo espiritual que Pablo ha buscado dejar en claro ante los corintios (cf. 1Co 7.40). El consejo es para conveniencia de los corintios (1Co 6.12; 10.23). El consejo es que los corintios deben “llevar a cabo o completar” lo que habían estado queriendo hacer.

Parece que los corintios desde el año pasado habían comenzado a tomar parte en la colecta con buena disposición. Pero a la fecha tal vez su participación había menguado significativamente, lo cual amonesta Pablo haciendo a un lado la excusa (tal vez expresada por ellos) que no tenían los recursos para seguir participando. Los argumentos contra esta excusa son dos: primero, el ejemplo de los macedonios mencionado al principio (8.1-4) cuya situación al parecer era menos privilegiada que la de los corintios y aún así son alabados en su generosidad; segundo, Pablo lo que requiere es que se participe con lo que se tiene, no con lo que no se tiene.

El principio de la igualdad (13-15): Esta última sección del texto expone el argumento principal de Pablo en la solicitud que hace a los corintos. La palabra igualdad o equidad tiene un trasfondo socio-político en el mundo helenístico. Es uno de los principios de la democracia griega junto con la libertad (Aristóteles, Política, IV,4); y es condición de las leyes judiciales, convenios políticos y contratos comerciales.

Pablo tiene como trasfondo estos usos del término que era ya significativo para la comunidad corintia en el ámbito no religioso y que ahora es trasladado al plano de la responsabilidad cristiana, que tiene como base la dedicación y el amor. Para Pablo la abundancia y la escasez son ambas oportunidades para propiciar la relación fraterna y el compartimiento, de tal modo que todos tengan lo necesario para su sustento (lo cual recuerda la descripción lucana de la comunidad primitiva, Hch 2.44-45, 4:34-35). Finalmente hace referencia a la historia de la dación del maná (Ex 16.14-18), que a su vez remite a la provisión divina para su pueblo. Los corintios, al participar de la colecta, tienen la oportunidad de participar también en la gracia de Dios mostrada libremente en Jesucristo y hacer efectivo el amor al cual Pablo ya les ha exhortado.

Sugerencias homiléticas

  • Textos como éste han sido aprovechados para motivar las contribuciones económicas u ofrendas en las iglesias. Es evidente que Pablo busca persuadir en esto a la comunidad de Corinto, pero no para enriquecerse, ni siquiera para enriquecer la tesorería de la iglesia. La contribución está estrechamente relacionada con la ayuda a hermanos/as con necesidades concretas. Si la iglesia tiene un proyecto diaconal, podemos también invitar a los/las hermanos/as a sumarse contribuyendo con sus recursos, tiempo y dones.
  • Podemos invitar a la comunidad a desarrollar las virtudes relacionales expresadas en el texto, llamando a considerar con detenimiento el ejemplo de Jesucristo. Recordaremos que los ‘tiempos de escasez’, más frecuentes hoy que los ‘tiempos de abundancia’, son oportunidades para ejercitar las relaciones fraternas, pues t2 Corintios 8.7‑15

Nos encontramos ante una carta que ha generado diversas opiniones en cuanto a su integridad literaria. Esto debido a la variedad de temas considerados en ella y al estilo en el lenguaje, que parece en momentos cambiar bruscamente (por ejemplo, ver la transición entre el final del cap. 9 y el inicio del 10). La mayoría de los investigadores concuerda en que esta carta es una recopilación de dos o más cartas paulinas (en especial en los caps. 8 y 9), aunque algunos rebaten esta hipótesis. Sin embargo, es un hecho conocido que hubo más cartas de Pablo a los corintos que las dos que tenemos en el Nuevo Testamento; 1Co 5.9 hace referencia a una carta anterior y 2Co 2.3-4 menciona una carta escrita “con muchas lágrimas”, que no se identifica con 1 Co.

La fecha de escritura probable de esta carta (o cartas) es entre el 55 y 57, en Éfeso o Macedonia. La comunidad de la iglesia en Corinto se caracteriza por los conflictos evidentes entre diversos grupos. Posiblemente los problemas tenían que ver con la supremacía de los liderazgos y su autenticación por los carismas espirituales. Es conocida la difícil relación que Pablo ha tenido con ellos y su necesidad de defender reiteradamente su autoridad como apóstol.

Comentario del texto

En 2Co 8.7‑15 encontramos la parte central de un discurso que se propone motivar a los destinatarios (mujeres y hombres) a seguir tomando parte activa en la colecta para la iglesia de Jerusalén que se mencionó en 1Co 16.1-4; el destino de esta ofrenda se menciona en Rom 15.26; será destinada a la comunidad de creyentes en Jerusalén. De esta colecta participan ya las iglesias de Macedonia, según dice 2Co 8.1-3 (Corinto está en la región de Acaya, al sur de Macedonia). Expongo a continuación las ideas centrales del texto.

La abundancia de los corintios (7): Pablo reconoce que los corintios tienen abundancia en todo, en particular en cinco virtudes importantes de la comunidad cristiana: fe, palabra, conocimiento, en toda dedicación y en amor para con Pablo y los suyos. La anterior carta (1Co) había reconocido ya la presencia de las tres primeras virtudes: Se comenzó destacando que los corintios habían sido enriquecidos “en todo, en toda palabra y en todo conocimiento” (1Co 1.5) y entre sus carismas espirituales se contaban “palabra de conocimiento y fe” (1Co 12.8-9). Pero las otros dos (dedicación y amor), aunque Pablo aquí da por hecho que abundan también, en realidad él sabe que son virtudes en desarrollo en esa comunidad. La dedicación o solicitud, tiene un carácter relacional para Pablo, pues siempre está unida al amor fraterno (véanse por ejemplo las exhortaciones de Rom 12.9-11, también en 2Co 8.8); para los corintios tiene un antecedente en 1Co 16.13-14 que aunque no usa la palabra en cuestión sí expresa la misma idea: “Velad, estad firmes en la fe, portaos varonilmente y esforzaos. Todas vuestras cosas sean hechas con amor.” La dedicación logró ser producida en los corintios a raíz del arrepentimiento que produjo la “carta de lágrimas” (2Co 7.11-12) que en este contexto también tiene un carácter relacional. En cuanto al amor, baste recordar la exhortación de 1Co 13 para darnos cuenta que es un “camino más excelente” al cual Pablo quiere guiarles. La dedicación, entonces, como el amor, son virtudes cristianas que tienen que ver con las relaciones entre los creyentes, y Pablo está interesado en que los corintios las desarrollen. A éstas añade Pablo una más que falta para completar el cuadro: la gracia, o “ésta gracia” (algunos traducen por generosidad), es decir, la ofrenda o dación en la que las iglesias de Macedonia ya están participando (2Co 8.1). Ésta virtud también tiene un carácter relacional. Vistas en conjunto:


Virtudes “individuales” fe Presentes en la comunidad
palabra
conocimiento
Virtudes relacionales dedicación En desarrollo
amor
gracia Por desarrollar


El amor a prueba (8): Pablo se dirige como buen diplomático a la comunidad corintia. Les recuerda la autoridad que tiene sobre ellos como apóstol y que ya ha reivindicado (1Co 9, esp. v. 2, “Si para otros no soy apóstol, para vosotros ciertamente lo soy”), pero no apela a esa autoridad que no debe cuestionarse (¡aún así la deja en claro!, como lo hace en Flm 8-9). Lo segundo a lo que llama la atención es a la dedicación o solicitud que ya otros han expresado, en este caso las iglesias norteñas de Macedonia, como medida de comparación del amor de los corintios para ponerlo a prueba. Lo genuino de su amor se hará evidente si expresan su dedicación participando en la gracia de dar (siguiendo el razonamiento del versículo anterior).

Esta puesta a prueba puede considerarse una contra respuesta de Pablo a los corintios que al parecer en repetidas ocasiones habían requerido de él acreditaciones a su apostolado (2Co 13.3-7, como si dijera ‘si ustedes quieren poner a prueba mi apostolado, yo pongo a prueba su amor’). De modo que ambos argumentos expresados (la autoridad del apóstol y la prueba comparativa) dejan entrever la polémica que Pablo ha tenido con la iglesia corintia (y sigue teniendo, cf. 2Co 12.15). Sin embargo, Pablo sabiamente concluye el discurso (8.24) dando su voto de confianza a la comunidad que responderá positivamente.

El ejemplo cristológico (9): Como es habitual en la enseñanza paulina, todo comportamiento de la comunidad de creyentes tiene su referente en Jesucristo. Esto refuerza su argumentación y da impulso a la actitud y respuesta que busca provocar. La gracia en la que Pablo quiere que participen los corintios (es decir, de tomar parte en la colecta) se vincula a la gracia que mostró el Señor desprendiéndose voluntariamente por amor de su riqueza en bien de ellos (el himno de Flp 2.6-11 expresa también este desprendimiento). Esto resulta en una relación estrecha entre la gracia mostrada por Cristo y la gracia que la comunidad misma debe mostrar. Con este argumento se confirma el carácter relacional de la gracia, que siempre trae un favor hacia el otro (Jesucristo – creyentes / creyentes – otras personas).

Del querer al hacer (10-12): Ahora, Pablo va a presentar su consejo sobre el asunto en cuestión. Esta expresión es la misma que usó en 1Co 7.25 y 40, donde expresa su sentir y recomendación personal sobre otros asuntos. La idea contrasta al mandato que en ocasiones él mismo hace de acuerdo a su opinión personal (1Co 7.10). Sin embargo, su consejo también apela a la autoridad apostólica y respaldo espiritual que Pablo ha buscado dejar en claro ante los corintios (cf. 1Co 7.40). El consejo es para conveniencia de los corintios (1Co 6.12; 10.23). El consejo es que los corintios deben “llevar a cabo o completar” lo que habían estado queriendo hacer.

Parece que los corintios desde el año pasado habían comenzado a tomar parte en la colecta con buena disposición. Pero a la fecha tal vez su participación había menguado significativamente, lo cual amonesta Pablo haciendo a un lado la excusa (tal vez expresada por ellos) que no tenían los recursos para seguir participando. Los argumentos contra esta excusa son dos: primero, el ejemplo de los macedonios mencionado al principio (8.1-4) cuya situación al parecer era menos privilegiada que la de los corintios y aún así son alabados en su generosidad; segundo, Pablo lo que requiere es que se participe con lo que se tiene, no con lo que no se tiene.

El principio de la igualdad (13-15): Esta última sección del texto expone el argumento principal de Pablo en la solicitud que hace a los corintos. La palabra igualdad o equidad tiene un trasfondo socio-político en el mundo helenístico. Es uno de los principios de la democracia griega junto con la libertad (Aristóteles, Política, IV,4); y es condición de las leyes judiciales, convenios políticos y contratos comerciales.

Pablo tiene como trasfondo estos usos del término que era ya significativo para la comunidad corintia en el ámbito no religioso y que ahora es trasladado al plano de la responsabilidad cristiana, que tiene como base la dedicación y el amor. Para Pablo la abundancia y la escasez son ambas oportunidades para propiciar la relación fraterna y el compartimiento, de tal modo que todos tengan lo necesario para su sustento (lo cual recuerda la descripción lucana de la comunidad primitiva, Hch 2.44-45, 4:34-35). Finalmente hace referencia a la historia de la dación del maná (Ex 16.14-18), que a su vez remite a la provisión divina para su pueblo. Los corintios, al participar de la colecta, tienen la oportunidad de participar también en la gracia de Dios mostrada libremente en Jesucristo y hacer efectivo el amor al cual Pablo ya les ha exhortado.

Sugerencias homiléticas

  • Textos como éste han sido aprovechados para motivar las contribuciones económicas u ofrendas en las iglesias. Es evidente que Pablo busca persuadir en esto a la comunidad de Corinto, pero no para enriquecerse, ni siquiera para enriquecer la tesorería de la iglesia. La contribución está estrechamente relacionada con la ayuda a hermanos/as con necesidades concretas. Si la iglesia tiene un proyecto diaconal, podemos también invitar a los/las hermanos/as a sumarse contribuyendo con sus recursos, tiempo y dones.
  • Podemos invitar a la comunidad a desarrollar las virtudes relacionales expresadas en el texto, llamando a considerar con detenimiento el ejemplo de Jesucristo. Recordaremos que los ‘tiempos de escasez’, más frecuentes hoy que los ‘tiempos de abundancia’, son oportunidades para ejercitar las relaciones fraternas, pues tenemos la oportunidad de ayudarnos y acompañarnos unos a otros/as. Esto es también tomar parte de la gracia de Dios en Jesucristo.
  • Desde una perspectiva social, podemos invitar a reflexionar en la desigualdad que se vive en nuestras sociedades: desigualdades de género, culturales, étnicas, jurídicas, económicas. La conciencia de estas desigualdades y la injusticia que propician es el primer paso para enfrentarlas y superarlas. Podemos proponer alternativas para hacer efectivo el “principio de igualdad” paulino, que implica no el despojar a unos/as para beneficiar a otros/as sino un genuino interés en el bien común y en la dignidad de todos/as.
Iván Efraín Adame, pastor y biblista presbiteriano mexicano, Rector del Seminario de esa Iglesia, en Estudio Exegético-Homilético 76, ISEDET, Buenos Aires, julio 2006.


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