Recursos para la acción pastoral

05 May 2022
en
Recursos para la acción pastoral
Recursos para la acción pastoral 15 MayoMay 2022

Blanco


Dos extremos entre los cuales puede moverse nuestro mensaje y nuestra acción pastoral. Por un lado, la dura denuncia del pecado pero sin anuncio de la buena noticia del retorno a Dios y del perdón para los pecadores, sin consuelo, sin ministerio de la reconciliación (2 Cor 5.18-20). Por otro, una “permisividad”, un dejar hacer, un mensaje “light” que no es ni sal ni luz para el mundo, alivio superficial de las heridas…


Los ministerios de consolación en nuestras comunidades, ¿quiénes los hacen?, ¿cómo se registran, se comunican? ¿Hay equipos de visitación en casas, en hospitales, en situaciones de crisis o catástrofes? ¿Están capacitados para su tarea pastoral? ¿Quién y cuándo los anima y pastorea a ellos mismos?


El momento sim-bólico en el sacramento

El sacramento tiene un momento sim-bólico, el de unir, recordar y hacer presente. En primer lugar, el sacramento supone la fe. Sin la fe, el sacramento no dice nada ni habla de nada. Solo para quien tiene fe, los ritos sagrados, los momentos fuertes de la vida se convierten en vehículos misteriosos de la presencia de la gracia divina. En el caso contrario, se transforman en meras ceremonias vacías y mecánicas, y en el fondo ridículas.

En segundo lugar, el sacramento expresa la fe. La fe no consiste, fundamentalmente, en una adhesión a un credo de verdades teóricas sobre Dios, el hombre, el mundo y la salvación. La fe, antes que nada, es una actitud fundamental, no reducible a ninguna otra actitud más fundamental, mediante la cual el ser humano se abre y acoge un elemento trascendente que se hace presente dentro del mundo en cuanto Sentido último del mundo. Las religiones han llamado Dios o Misterio a ese elemento trascendente detectado en el interior del mundo. El sacramento constituye la forma más genuina de expresión dialogal con Dios. Esta expresión se articula en dos movimientos: por un lado está el hombre y la mujer, quien a través y en el sacramento se expresa a Dios, lo venera, lo glorifica y le pide vida y perdón; por el otro está Dios, quien a través y en el sacramento se expresa al ser humano, dándole su cariño, vida y perdón. Si el sacramento no es expresión de fe, degenera en magia o en ritualismo; se diluye su dimensión simbólica.

En tercer lugar, el sacramento no solo supone y expresa la fe, sino que también la alimenta. El ser humano, al expresarse, se modifica a sí mismo y al mundo. Al encarnarse y objetivarse elabora aquellos gestos y aquellas palabras que forman el alimento de su fe y de su religión. La religión es el conjunto de las expresiones históricas de la fe dentro de las posibilidades de una determinada cultura, la religión constituye un complejo simbólico que expresa y alimenta permanentemente la fe. El sacramento es el corazón de la religión y la gracia, su latir.

En cuarto lugar, el sacramento concretiza a la iglesia universal en una determinada situación crucial de la vida, como es el nacimiento, la boda, el comer y el beber, la enfermedad, etc. Por eso carece de sentido el que alguien desee recibir un sacramento de la Iglesia si no tiene una religación y adhesión efectiva con esa Iglesia. La vivencia del sacramento particular, concretizador del sacramento universal de la iglesia, exige una vivencia adecuada de ese sacramento universal de la Iglesia. Solo así el sacramento deja de ser magia y asume su verdadera función simbólica.

Finalmente, el sacramento hace presente y encarna una triple dimensión simbólica. Es rememorativo: recuerda el pasado en el que irrumpió la experiencia de la gracia y la salvación; mantiene viva la memoria de la causa de toda liberación, Jesucristo y la historia de su misterio. Es conmemorativo: celebra una presencia, en el aquí y ahora, de la fe; la gracia se visibiliza en el rito y se comunica en la vida humana. Es, por fin, anticipador: anticipa el futuro en el presente, la vida eterna, la comunión con Dios y la convivencia con todos los justos.

Como se puede comprender, el sacramento de la fe exige una conversión permanente. Con-versión es un constante volverse hacia Dios y hacia Jesucristo. No solo un volverse intelectual, sino práctico. Convertirse es buscar la presencia de Dios y de su gracia en todas las cosas y en cada situación de la vida, es vivir conforme a esa presencia exigente de Dios. Quien busca con fidelidad siempre encuentra la estrella en su camino. El lugar del encuentro comienza a convertirse en sagrado, el gesto se hace sacramental; se celebra con palabras y ceremonias el encuentro con lo Divino. Los signos que hacemos son expresivos de ese encuentro: son los sacramentos de la vida que festejan la vida de los sacramentos.

Leonardo Boff, Los sacramentos de la vida y la vida de los sacramentos, Editorial Santa María, Bs As, 2014, pp 81-83. Continuamos este texto en los Recursos del siguiente domingo.


Agregar a Calendario Google
  • Calendario
  • Guests
  • Attendance
  • Forecast
  • Comentarios

Weather data is currently not available for this location

Weather Report

Hoy stec_replace_today_date

stec_replace_today_icon_div

stec_replace_current_summary_text

stec_replace_current_temp °stec_replace_current_temp_units

Wind stec_replace_current_wind stec_replace_current_wind_units stec_replace_current_wind_direction

Humidity stec_replace_current_humidity %

Feels like stec_replace_current_feels_like °stec_replace_current_temp_units

Forecast

Date

Weather

Temp

stec_replace_5days

Next 24 Hours

Powered by openweathermap.org

Compartir

X