Recursos para la predicación

18 Dic 2020
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Recursos para la predicación 17 EneroEne 2021

Verde


Juan 1.43-51

Sigue el llamado de los primeros discípulos

Hasta aquí, se dice que por lo menos tres discípulos han seguido a Jesús. Pero Juan menciona a otros dos, antes de comenzar su relato del ministerio de Jesús en el cap. 2. En el caso de Felipe, Jesús tomó la iniciativa de decirle que lo siguiera. Felipe vuelve a ser mencionado varias veces en este Evangelio (6.5; 12.21; 14.8). Parece haber sido un hombre de mente práctica.

Un nuevo ejemplo de testimonio personal que llevó a otro a Jesús se menciona aquí cuando Felipe buscó a Natanael. Como el tema del testimonio es tan importante en el Evangelio, el método por el cual Pedro y Natanael fueron llevados a Jesús es muy significativo. El testimonio personal siempre ha sido uno de los métodos más fructíferos para llevar a quienes pueden ser discípulos de Jesús. La referencia a Jesús de Nazaret dio lugar a una expresión escéptica de Natanael (46). Evidentemente Nazaret tenía algún tipo de mala reputación y la forma en que sus habitantes rechazaron a Jesús concuerda con esa fama.

El encuentro entre Jesús y Natanael es muy instructivo. Primero, notamos la elevada opinión que Jesús expresó sobre él (47). Hablar de un verdadero israelita, en quien no hay engaño puede haber sido causado por la historia de Jacob que sin duda estaba en mente en el v. 51. Segundo, notamos su mente inquisitiva: ¿De dónde me conoces? Aquí hay un elemento de sorpresa que sugiere que Natanael no se había encontrado antes con Jesús.

Tercero, notamos el conocimiento previo de Jesús que habrá impresionado mucho a Natanael. Lo principal aquí es la perspicacia poco común de Jesús, que fue reconocida claramente por Natanael. Su respuesta tenía gran alcance. No sólo reconoció a Jesús como rabí, sino también como Hijo de Dios y rey de Israel. Una vez más, aun en esta etapa temprana, había una comprensión de Jesús como Hijo de Dios, aunque fuera rudimentaria. Juan había presentado las referencias iniciales del carácter divino del Hijo del Hombre en el prólogo hasta llevarlo aquí al mismo núcleo del ministerio de Jesús que emergía.

Las cosas mayores del v. 50 se explican en el 51, que habla del desarrollo de la visión espiritual. La idea de ver ángeles subiendo y descendiendo sobre el Hijo del Hombre parece ser un eco de la historia de Jacob (Gén 28.12). El significado de la afirmación es que el cielo ahora está abierto para una comunicación continua con aquellos cuyo representante es Cristo mismo con el título de Hijo del Hombre. Es notable que Natanael haya sustituido este título por el de Hijo de Dios, porque esto muestra que el aspecto humano de Jesús es tan importante como el divino.

La alusión a la escala de Jacob en el 51 conjetura que la ruta seguida se dirigía hacia el poniente en dirección a Betel que luego se juntaba con la vía principal del norte que atravesaba Samaria. Sin embargo, sería mejor entender Peniel, al oriente, donde Jacob peleó con el ángel y le cambió el nombre por Israel, algo que aparecerá en el incidente con Natanael, porque no hubiera sido ruta directa cruzar por Judea e ir por Samaria sino por el otro lado del Jordán donde estaba.

Felipe (“aficionado a los caballos”), con nombre griego como su amigo Andrés, 6.5 y 8, y 12.22, era, como él, de Betsaida, ciudad muy helenizada en la ribera oriental del Jordán, no lejos de su desembocadura en el lago de Genesaret. Obedeció prontamente a una sencilla palabra de invitación de Jesús, y comunicó su entusiasmo a Natanael. Este Natanael (nombre equivalente a Teodoro = don de Dios) era oriundo de Caná, 21.2, unos 6 km al NE. de Nazaret.

Los términos del anuncio de Felipe a Natanael parecen indicar que este último era hombre de cierta cultura escriturística, si es que no era un escriba. La poco halagüeña referencia a Nazaret es casi proverbial. La pregunta escéptica de Natanael tal vez responda a alguna cierta envidia local; sin embargo, hizo lealmente lo que Felipe, con muy buen criterio, le propuso: “Ven y verás”.

La denominación “verdadero israelita” constituía un elogio que implicaba santidad religiosa (puesto que el mismo Dios había dado el nombre de “Israel” a Jacob) y el cumplido de que no hay en él engaño significa que Natanael era hombre sincero. No hubo falta de humildad en la pregunta: “¿De dónde me conoces?”

Lo que Jesús revela entonces acerca de una crisis de pensamiento o de sentimiento experimentada por Natanael no era reciente, porque, estando como estaban a pocas semanas de la pascua (cf. 2.13), las higueras aún no tenían hojas. Al llamar a Jesús “Hijo de Dios”, Natanael pudo en realidad haber confesado vagamente su origen divino, sin embargo, confesó ciertamente su mesianidad, porque Juan considera la expresión “rey de Israel” (cf. 12.13 y 15) como título mesiánico.


Este hombre-Jacob

Jesús le aseguró que había de ver cosas mayores. La visión de los cielos abiertos y de los ángeles subiendo y bajando no se refiere en especial a ninguna aparición determinada de ángeles, acaecida entre la terminación del ayuno de Jesús en el desierto (que ya había pasado) y el día de la ascensión. Alude al sueño de Jacoben Betel, Gén 28.12, referente a una escalera, y afirma que el Hombre durante su ministerio terrestre será el centro de las comunicaciones entre el cielo y la tierra.

El orden: “subiendo y bajando” designa el movimiento de los ángeles por una escalera, cuya finalidad primaria es conectar. En esta frase aparece en labios de Jesús el título “Hombre” quien es la conexión. Aquí sólo es necesario repetir que: (a) en tiempo de Jesús se usaba como sustituto del pronombre personal de primera persona del singular, quizá no como nombre mesiánico; (b) Jesús lo empleó hablando de sí mismo con variedad de matices, todos muy sugestivos (casi siempre ante sus discípulos, con menos frecuencia ante los fariseos y los escribas, raramente ante el pueblo, y con la máxima solemnidad en su juicio ante el Sanedrín).

Nadie que reflexione sobre estos 33 versículos (que siguen al sublime prólogo) podrá permanecer insensible al encanto exquisito de la narración. La voz del grande y humilde precursor cumple su misión, y estos primeros discípulos que van agrupándose en torno de un Rabbí, más grande que... brindan el pórtico a la historia de Jesús.


Este hombre-Jacob

Jesús le aseguró que había de ver cosas mayores. La visión de los cielos abiertos y de los ángeles subiendo y bajando no se refiere en especial a ninguna aparición determinada de ángeles, acaecida entre la terminación del ayuno de Jesús en el desierto (que ya había pasado) y el día de la ascensión. Alude al sueño de Jacoben Betel, Gén 28.12, referente a una escalera, y afirma que el Hombre durante su ministerio terrestre será el centro de las comunicaciones entre el cielo y la tierra.

El orden: “subiendo y bajando” designa el movimiento de los ángeles por una escalera, cuya finalidad primaria es conectar. En esta frase aparece en labios de Jesús el título “Hombre” quien es la conexión. Aquí sólo es necesario repetir que: (a) en tiempo de Jesús se usaba como sustituto del pronombre personal de primera persona del singular, quizá no como nombre mesiánico; (b) Jesús lo empleó hablando de sí mismo con variedad de matices, todos muy sugestivos (casi siempre ante sus discípulos, con menos frecuencia ante los fariseos y los escribas, raramente ante el pueblo, y con la máxima solemnidad en su juicio ante el Sanedrín).

Nadie que reflexione sobre estos 33 versículos (que siguen al sublime prólogo) podrá permanecer insensible al encanto exquisito de la narración. La voz del grande y humilde precursor cumple su misión, y estos primeros discípulos que van agrupándose en torno de un Rabbí, más grande que... brindan el pórtico a la historia de Jesús.


Para la homilía

El discipulado desde el llamado. Cómo lo vivió el propio Jesús, y sus discípulos, enseñanza para la actualidad en la iglesia.

Ricardo Pietrantonio (Iglesia Evangélica Luterana Unida, argentina), Estudios Exegético-Homiléticos 70, ISEDET, enero de 2006. Texto resumido..


1 Samuel 3.1 20

El llamado de Samuel

Repaso exegético

El v. 1.comienza ubicando la historia en lugar y tiempo e introduciendo a sus dos personajes principales: Elí y Samuel. La otra información importante es que por entonces Dios había cesado de hablar directamente, pues “la palabra de Yavé era rara o preciosa y no había profusión de visiones (o las visiones eran infrecuentes)”.

Esta información prepara la confusión que sigue en el texto, tanto de parte de Elí como de Samuel. Lo mismo se podría decir de la información sobre la casi ceguera de Elí en el v. 2 y la falta de una relación cercana entre Yavé y Samuel en el v. 7 (“Samuel todavía no conocía a Yavé”). Samuel era un na’ar, un dependiente del templo, donado por su familia para crecer allí y servir allí a Yavé de por vida.

v. 2-3.Estos v. son un paréntesis en la historia principal. Nos sirven para entender quién es quién y dónde estaban cuando sucedió lo que sucedió. Elí, ya viejo, dormía en su lugar habitual, el vestíbulo según el cap. 1, mientras que Samuel dormía junto al arca de la alianza. Todavía estaban encendidas las lámparas porque no había amanecido.

Los v. 4-10 plantean una situación muy peculiar, que es la de Yavé llamando y Samuel respondiendo, pero a la persona equivocada. Me puedo imaginar a Yavé divirtiéndose con la confusión de su sacerdote y su (futuro) profeta, ambos embarcados en este diálogo tan loco. Finalmente prima la experiencia de Elí, quien aconseja a Samuel sobre la manera correcta de responderle a Dios. Entonces Dios le indica a Samuel para qué lo está llamando. El llamado de Dios nunca es en vano o porque sí, tiene una función. En este caso, como quedará claro en el

v. 20, la vocación es la de profeta de Yavé.

v. 12. El texto le atribuye a Dios la expresión “cumpliré”, que indica un anuncio previo de parte de Yavé a Elí y su familia, pero que no se encuentra en este texto (ver sin embargo el cap. 2). Por otra parte, es claro que blasfemia contra Dios –un término que indica, aparentemente, malas conductas que llevan a pensar que Dios no actúa o no importa lo que diga– no puede arreglarse con sacrificios y ofrendas en el templo.

v. 19-20. Acá notamos que el foco de la historia no está en la destrucción de la casa de Elí sino en la construcción de una vocación de Samuel, el cual, irónicamente, será acusado más tarde de tener hijos corruptos y que se han erigido en jueces sin haber sido instituidos por Dios (1 Samuel 8). Samuel iba creciendo y el Señor estaba con él –señal indudable, para el Deuteronomista, de la elección de este profeta por parte de Dios.


Sugerencias para la prédica

El texto elegido para este domingo, el de la vocación de Samuel, es de por sí una historia muy fácil para predicar, pues es una narrativa con un desarrollo claro a pesar de innumerables dificultades textuales.

Sugerimos leer esta historia teniendo en cuenta la elegida para el próximo domingo, que es la historia de la conversión de Nínive a partir del anuncio del profeta Jonás. Leídas una junto a la otra se hace aun más grave la situación del sacerdote Elí y su familia. Pero ¡cuidado! que quienes predicamos estamos más cerca de Elí que de Nínive, al menos en cuanto a la responsabilidad que nos toca de conocer qué espera Dios de su pueblo y de creer que también la palabra de Dios de castigo se puede cumplir.

Una manera de leer el texto es fijándonos en los elementos faltantes. Una buena historia siempre comienza con algo que falta lograr o conseguir y que, si el final es feliz, se logrará. Quizás se podría pensar en la casi ceguera de Elí no como un problema físico, sino indicio de su rechazo a ver la realidad de su propia familia; y la falta de una relación personal, cercana (“conocimiento”) entre Samuel y Yavé, e ir leyendo en forma paralela el desarrollo de ambas historias. Sacar las conclusiones pertinentes.

Mercedes García Bachmann, biblista luterana argentina (IELU), en Estudios Exegético-Homiléticos 34, ISEDET, noviembre 2002.


Primera Carta a los Corintios 6.12,19-20

Introducción a la carta

Un primer encuentro con 1 Corintios puede suscitar una reacción que combina el desconcierto con la fascinación. Desconcierto porque esta carta no expone una visión teológica formalmente organizada. ¿Por qué se compone de tantos temas dispares, y por qué el autor habla de estos con tanta pasión, hasta con vehemencia, al dialogar en forma directa con uso interlocutores desconocidos para nosotros?

Por otro lado, la carta suscita también cierta fascinación. Cada texto yace ahí ante nuestros ojos latiendo con vida, una vida muy distinta a la de hoy pero al mismo tiempo extrañamente familiar. ¿Cómo descifrar sus signos vitales? ¿Cómo entrar en su mundo para compartir su experiencia con Dios?

Mientras se multiplican las instancias de estudio bíblico en América Latina, crece también la conciencia de que los textos bíblicos surgieron de experiencias concretas de comunidades en su caminar diario –acertado o errado– dentro de contextos históricos específicos. Nos acercamos a la Biblia conscientes también del angustiante contexto actual en nuestros países, donde siguen deteriorándose las condiciones de vida para las mayorías.

Por eso cobra especial relevancia la primera carta a los Corintios, dirigida a una comunidad compuesta principalmente por gente sin poder, débil y de pocos recursos (1.26-28). Aquí se percibe claramente que la comprensión de la fe cristiana, así como su praxis, está estrechamente ligada a un determinado entorno socio-económico, político y cultural. Al estudiar esta carta, entonces, nos vemos confrontados con la necesidad de excavar constantemente en el contexto antiguo de una ciudad cosmopolita rica, pero marcada por una enorme brecha económica y social entre una pequeña elite y el común de la gente, dominado por aquella.


Los asuntos que provocaron esta carta

El texto de 1 Corintios revela que Pablo escribió esta carta como respuesta directa a informaciones que le habían llegado desde Corinto por dos vías distintas. Por un lado, se ha enterado por medio de informes orales (1.11; 5.1; 11.17) de algunos asuntos irregulares en la vida de la comunidad: rivalidad entre distintos grupos, su inexplicable indiferencia hacia un caso de incesto y una discriminación contra los pobres en la celebración de la cena comunitaria y la eucaristía. Pablo ha sabido de discusiones sobre usos y costumbres de varones y mujeres en el culto (11.2-16) y la negación de la resurrección corporal de los muertos por parte de algunos cristianos (15.12).

Por otro lado, Pablo ha recibido una carta enviada desde la iglesia (7.1) que presenta varios asuntos problemáticos dentro de la comunidad: la sexualidad y el matrimonio, el consumo de carne proveniente de sacrificios presentados en templos paganos y tensiones respecto del valor relativo de los distintos dones espirituales y el ejercicio de algunos de estos en la asamblea cristiana.

A través de sus comentarios sobre todos estos asuntos, se percibe en toda la carta una profunda preocupación porque los cristianos de Corinto lleguen a comprometerse íntegramente con el evangelio de Jesucristo. Pablo desea que comprendan y encarnen el mensaje de la cruz, y que construyan una comunidad que expresa este modo radical de vivir en el mundo. Esta preocupación generó no solo el contenido sino también el estilo en que redactó su carta.

6.12-20. “Propiedad” sexual: relaciones con prostitutas.

Este pasaje refleja un alto grado de conflictividad. Pablo cita consignas esgrimidas por algunos varones de la iglesia para defender su conducta en el área sexual, y rebate cada una con otra sentencia igualmente sucinta y llamativa. Polemiza con los que frecuentan a prostitutas, enfrentándolos con enseñanzas cristianas que ya debía haber asumido en su vida personal.

6.12-18a. Confrontación y exhortación: el cuerpo es de Cristo

“Todo me es lícito”, razonan los hombres que abogan por una conducta libre de cualquier restricción. Cierta base tenían en el concepto de libertad cristiana que Pablo había enseñado en Corinto; sin embargo, él objeta el uso que hacen de este principio. Su respuesta, “no todo conviene”, les señala un contexto más allá del individuo, pues la libertad cristiana es libertad en sociedad. La segunda objeción, “no me dejaré dominar por nada”, indica que una libertad sin condiciones puede conducir a situaciones esclavizantes.

Otra consigna de este grupo, “¡la comida para el vientre y el vientre para la comida!”(v 13), sintetiza su concepto de que la satisfacción de una necesidad sexual es tan normal y éticamente neutral como el comer. Y lo que sigue en el texto, “y tanto al uno como a los otros destruirá Dios”, deben entenderse como parte del argumento de los libertinos. Pablo objeta su pretensión, no porque el cuerpo vaya a ser destruido por Dios, sino todo lo contrario: Dios valora la corporal del ser humano, vela por su bienestar y lo reivindicará en la resurrección. “El cuerpo… es para el Señor y el Señor para el cuerpo” (v 13), y “Dios… nos resucitará” (v 14).

En el v 15 se hace una aseveración insólita, con claras implicaciones para la conducta: “vuestros cuerpos son miembros de Cristo”. En su forma de comportarse corporalmente en el mundo, el creyente debe llevar la impronta de Jesucristo; ya no puede relacionarse con otra persona en una forma que no manifieste el respeto y el amor servicial que caracterizó al Señor en su vida corporal. El seguidor de Jesucristo jamás podrá aprovecharse de otra persona para su propio placer, como es el caso cuando acude a una prostituta.

La razón por la cual Pablo le prohíbe al cristiano frecuentar a prostitutas no tiene que ver con un supuesto temor a que el hombre cristiano sea contaminado moralmente por su contacto con estas mujeres; al contrario, para Pablo el mal está en que el cristiano, cuyo cuerpo es miembro de Cristo, no proceda según el carácter de Cristo, no proceda según el carácter de Cristo en esta relación corporal con una mujer.

6.18b-20. Confrontación y exhortación: el cuerpo es templo del Espíritu.

El segundo argumento incorpora el ideal sentado en Gn 2.24: la unión de los cuerpos está destinada por Dios a crear y expresar una profunda unidad existencia, de pertenencia mutua y duradera. La conclusión lógica de estos argumentos se da en la exhortación que termina este apartado: que los cristianos se aparten de toda inmoralidad sexual (v 18a).

Al igual que en el primer apartado (v 12), el segundo se abre con la cita de una consigna de algunos hermanos de  Corinto: “todo pecado que comete el hombre queda fuera de su cuerpo” (v 18b). El hecho de que esta aseveración contradice el pensamiento de Pablo expuesto anteriormente fundamenta su atribución a los corintios (nótese que en el original griego no existen las comillas para destacar las citas). Este lema refleja concepciones dualistas: propone que el pecado no tiene nada que ver con lo que uno hace con el cuerpo, puesto que –según esta concepción- todo lo material, incluso el cuerpo humano, es irrelevante para la moral (cf v 13). Pablo nunca pretende que haya una distinción entre pecados que sean del cuerpo y otros que no. Para él, es con el cuerpo que la persona sirve a Dios o sirve a la maldad (Rom 6.19; 12.1-2).

De nuevo aparece la pregunta “no sabéis que…?” que introduce el primer argumento de esta sección, igualando el cuerpo del creyente a un templo habitado por el Espíritu de Dios. Cualquier acto que atente contra el designio de Dios para el cuerpo se calificaría como una profanación. Esta particularización del “templo”, apropiada para el tema de este capítulo, se distingue del uso de la figura en 3.16-17, donde el templo de Dios representa a toda la comunidad cristiana.

Los cristianos pertenecen a Dios porque han sido “comprados a precio” (v 20),expresión que algunos relacionan con el lenguaje antiguotestamentario del pago de rescate. Pablo usa expresiones similares en Gál 3.13 y 4.5, textos que tienen que ver con la liberación, por compra o rescate, de los que estaban bajo la ley. Al emplear el lenguaje de compra aquí, Pablo no lo elabora de un modo que permita especular sobre un supuesto dueño anterior a quien se le haya pagado. Pablo incluye esta figura para reforzar su amonestación a los varones: están obligados a renunciar a su costumbre de visitar los prostíbulos. Esta subsección termina con una exhortación más amplia, que señala otra manera de vivir: “glorificad a Dios en vuestro cuerpo” (v 20).

Irene Foulkes, biblista evangélica, USA-Costa Rica, 1932-2016, Primera carta a los Corintios en Comentario Bíblico Latinoamericano, Verbo Divino, España 2003, pp 817-837, extracto y resumen de GB.
  • Laura D’Angiola y Guido Bello
    Autores de Recursos para la predicación

    Desde la congregación metodista de Temperley, Buenos Aires Sur.

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