Paz y bien hermandad.
«…Aunque existía con el mismo ser de Dios, no se aferró a su igualdad con él,sino que renunció a lo que era suyo y tomó naturaleza de siervo. Haciéndose como todos los hombres y presentándose como un hombre cualquiera, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, hasta la muerte en la cruz».
Flp. 2. 6-8
Este himno kenótico (vaciamiento, abajamiento, renuncia) de Jesús, de salir de sí mismo, sitúa a la Iglesia en las periferias reales y existenciales del dolor humano, sufrimiento, injusticia, ignorancia, miseria y deshumanización, para seguir en fidelidad su mismo modelo.
El vaciamiento nos debe incentivar a ser constantemente dinámicos en los procesos de evangelización.
Hemos de salir en dirección misionera hacia las periferias reales y existenciales que reclaman acciones humanizadoras.
La Iglesia debe seguir este movimiento de aproximación, manteniendo sus puertas abiertas de modo inclusivo, para que se produzcan todas las transformaciones posibles y necesarias por la acción de Espíritu. Se trata de salir de nosotros mismos por la iniciativa pericorética (danza de la Trinidad) de involucrarnos para acompañar, fructificar y celebrar su próximidad en la gran parroquia.
Sentipensar compasión tiene que ser la práctica de nuestra misión en dirección a las periferias reales y existenciales del pueblo. Tenemos que tener el valor de acercarnos a las necesidades de nuestras gentes de modo compasivo para curar y sanar.
Amadas y amados anunciemos el Evangelio a tiempo y a destiempo sin temor. El Trino Dios está con nosotros y nosotras en el ejercicio de la misión.
Abrazo cálido y sereno.
Pastor Américo Jara Reyes
Obispo
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