Paz y bien amada hermandad.
“La oración de fe sanará al enfermo, y el Señor lo levantará de su lecho. Si acaso ha pecado, sus pecados le serán perdonados. Confiesen sus pecados unos a otros, y oren unos por otros, para que sean sanados”.
Santiago 5.15-16
La Iglesia puede definirse como una comunidad liberadora y sanadora, de salvación y solidaridad, viendo todos estos aspectos –redención y sanidad, salvación y servicio– como parte de su misma misión. Esta cura no puede referirse solamente al aspecto corporal de la persona, sino que incluye las dimensiones de mente y espíritu, sentimientos y decisiones, familia y comunidad. Vivimos la salud y la enfermedad de manera holística, entendiendo que en el telar de la vida los hilos físicos y sociales, biológicos y culturales forman un solo tejido, nunca hebras sueltas, nunca lanas de ningún color.
Una iglesia que ora y sana ofreciendo la gracia, es una comunidad de acogida y acompañamiento, que alienta y sostiene desde el poder fraterno y sororal del amor y la potencia de la Ruah del Dios de vida plena.
La iglesia es comunidad sanadora al predicar y vivir el evangelio de Cristo en amor, servicio, consuelo, justicia, misericordia, compasión, corrección y enseñanza. Necesitamos la luz y la fuerza del Espíritu que confirme el compromiso eclesial por los caminos de este mundo herido que va perdiendo humanidad y significado.
En contextos de adversidad, la iglesia está llamada, al igual que las primeras comunidades, a ser portadora de salud integral. Siendo lo único verdaderamente natural en un mundo que es innatural, satanizado y herido”. Y una clara señal intangible de que Dios está haciendo que se recupere el rostro de amor y gracia.
Abrazo cálido y sereno.
Pastor Américo Jara Reyes
Obispo
Suscribite al envío por email Suscripción

