Paz y bien amada hermandad.
«Bendecidos, bendecidas quienes que trabajan por la Justicia y la Paz.»
Mateo 5. 6-9
Afirmamos, como iglesia, que tan solo la justicia es fundamento de una paz verdadera y duradera, que nos abre a la bendición del Dios de la vida buena y plena. Es en el espíritu de Jesús el Resucitado que la iglesia tiene una esperanza viva, contra todas las ilusiones engañosas y contra todas las desesperanzas, hasta que en la noche oscura de la injusticia y la ignominia veamos las primeras señales del amanecer del Reino de Dios.
Seguiremos andando los caminos del Evangelio, con el compromiso por una democracia que espera una Justicia al servicio del bien común, nunca convertida en una “corporación” que defiende intereses mezquinos; justicia para quienes ven desaparecer hoy también sus seres queridos en redes de delito organizado; justicia para las mujeres violentadas; justicia para nuestros jóvenes que mueren por el gatillo fácil o el consumo de drogas; justicia para las víctimas de abusos.
Oremos mi hermana y hermano para estar: «Vigilantes sobre nosotros mismos para no ser vaticinadores de calamidades sino de esperanza y de vida nueva».
Abrazo cálido y sereno.
Pastor Américo Jara Reyes
Obispo
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