Educación, pandemia y después

04 Nov 2021
en El Estandarte Evangélico, Instituciones educativas, Nov-2021
Educación, pandemia y después

El Equipo Editorial de EEE respeta la opinión de sus colaboradores/as. Los artículos firmados expresan única y exclusivamente pareceres de sus autores. Permitida la reproducción total o parcial de los artículos, citando la fuente.

Nuestras comunidades educativas, de un modo u otro, se mantuvieron abiertas para sostener la vida y hacerse presentes en este tiempo. Mantenemos la fe para aprender, estudiar, enseñar, pensar y repensar conservando la esperanza de inscribir en nuestra gran casa otro mundo posible.




Centro Educativo Latinoamericano (CEL)

Ciudad de Rosario, Santa Fe


La precipitación de la emergencia Pandemia Covid-19 nos encontró a comienzos del 2020 recuperando la memoria de lo sucedido durante un mes con la Gripe A de 2009. Gracias a ese antecedente tenido en cuenta, habíamos llegado a ordenar previamente al decreto de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio contenidos en papel y aula virtual. Por supuesto no alcanzó ante lo que se transformó en un acontecimiento inédito. Rastreando un poco más, tomamos nota de que en 1891 el colegio había estado cerrado también un mes por contagios de fiebre tifoidea. Este desorden en la cronología trata de hilvanar el aturdimiento que el cierre físico de las escuelas por más de un año trajo aparejado. Nuestra Asociación se compone de tres escuelas: el Centro Educativo Latinoamericano, la Comunidad Educativa La Paz y la Escuela Especial Gurí.

Cada una con características singulares en contextos urbanos céntricos y barriales. En ninguna de ellas hubo deserción de las funciones docentes y de asistencia social. Nuestra gratitud por los innumerables gestos y esfuerzos. Comenzamos a andar un camino virtual, y, en las ocasiones necesarias presencial, para sostener de un modo u otro, encuentros reales que no dejen excluidas las cuestiones fundamentales del amor que constituye nuestro punto de partida y de apoyo para el vínculo y el trabajo educativo-cultural con las nuevas generaciones. Compartimos la paradoja narrada por el rabino Nachman de Breslay en el cuento sobre la silla vacía:

– ¿Está vacía la silla donde estás sentado?

– ¡Eso es ridículo! ¿Cómo es posible?

– Es cierto, no es posible porque de hecho tú estás sentado en ella.

– Pero sí es posible que la persona que está sentada en esa silla se sienta vacía.

– Entonces esa silla está vacía ¡aún estando ocupada!

Hubo efectivamente momentos de sillas ocupadas y más aún, de sillas desocupadas, pero nunca vacías. De un modo u otro, nuestras comunidades educativas se mantuvieron abiertas para sostener la vida y hacerse presentes en este tiempo donde la acción humana muestra paradójicamente en sus efectos, la deshumanización más alevosa. Afirmados en “he aquí, yo hago nueva todas las cosas” (AP:21:5), mantenemos la fe para aprender, estudiar, enseñar, pensar y repensar conservando la esperanza de inscribir en nuestra gran casa otro mundo posible. Amar, Servir, Confiar.


Martín Tranier
Director General – Asociación del Centro Educativo Latinoamericano (CEL)


¿Y como seguimos luego de la pandemia?

La designación ministerial, que incluye la Capellanía en Centro Educativo Latinoamericano, se concretó una semana antes de que se declare el aislamiento social preventivo obligatorio, y suspendieran las clases presenciales, es decir, me tocó sumarme al comienzo de la tarea virtual.

Como pueblo Argentino tenemos la tradición de las escuelas, las clases, los recreos, algunas salidas, la educación física, pero no la virtualidad. Fue todo un aprendizaje que, además, estaba urgido por las prisas y limitado por los medios técnicos y usos de tecnologías.

Pero Dios nos acompañó y volvimos a las clases presenciales; burbujas, sanitización, temperatura, pequeños grupos, distanciamiento… términos que hubo que aprender, conceptos que se tuvieron que incorporar, pero lo que más se pudo ver fueron los esfuerzos de cada estudiante por volver a clase, la alegría en los ojos del re encuentro, en el camino, el equipo docente y directivo tuvo que saber campear las exigencias familiares en búsqueda de mayor presencia.

Hoy se mantienen los cuidados, pero se pueden tener clases. Fue un tiempo de duro aprendizaje, apurado, mostrándonos enormes e injustas diferencias, pero Dios volvió a acompañarnos como institución educativa. Damos gracias a Dios por su guía y a todo el personal de todas la áreas que sumaron su esfuerzo para seguir adelante.


Hugo Torredeflo
Capellán – Centro Educativo Latinoamericano (CEL)




El Estandarte Evangélico

La escuela en pandemia

Noviembre 2021








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