Carta Pastoral de Adviento y Navidad

22 Dic 2023
en En contexto, Vínculo con otras Iglesias
Consejo Latinoamericano de Iglesias - CLAI

El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; a los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.

Isaías 9:2

Queridas hermanas y hermanos:

Desde la Mesa Nacional de la Red CLAI – Argentina, llegamos a ustedes por este medio por primera vez, esperando que la luz de la Navidad, del recuerdo del nacimiento de Jesús, se haga presente en cada una de sus iglesias, sus comunidades de fe y los espacios que integran.

Queremos aprovechar este saludo para reflexionar brevemente sobre el sentido de la Navidad desde el mensaje del profeta Isaías. El profeta entiende que su pueblo está cubierto por la oscuridad. Una oscuridad que los ha hecho sentir lejos de Dios, que los ha hecho padecer la opresión de los poderosos y que les ha puesto pesadas cargas sobre sus hombros. Es ante esa realidad angustiante y difícil que anuncia la aparición de la luz, de la esperanza, de la llegada de Aquél que siendo niño será príncipe de paz (Isaías 9:6).

Salvando las distancias creemos que nuestro pueblo argentino hoy también habita en medio de diferentes oscuridades que nos hacen padecer de múltiples formas:

Padecemos la oscuridad económica: con altos porcentajes de pobreza, altos porcentajes de indigencia, una inflación acelerada, la pérdida real del poder adquisitivo, las dificultades serias para alquilar vivienda, el temor a perder el empleo, los trabajos precarizados, las especulaciones financieras, la tremenda inequidad…

Padecemos la oscuridad social: con una inseguridad que no merma, con una justicia parcial y sesgada, con violencia institucional, con el alarmante crecimiento de la intolerancia, la polarización política, el egoísmo como bandera, el individualismo como ideología, el menosprecio de lo comunitario, los intereses mezquinos…

Padecemos, también, la oscuridad del liderazgo: donde cada quien se cree dueño de la única verdad, donde es cosa extraña asumir los errores y pedir perdón, donde hay imposibilidad de diálogo y de búsqueda de consensos, donde cada quien tira para “su quinta” sin pensar un poco más allá, donde se busca instalar recetas que ya hemos probado y sus resultados fueron nefastos, donde se busca el poder para servirse del pueblo y no para servirle.

Como aquél pueblo al que Isaías le habla, necesitamos que la luz resplandezca en medio de tanta oscuridad. Necesitamos que la luz que aquél que nació en Belén, que es la luz (Juan 8:12), ilumine tantas sombras de muerte para que podamos ver caminos por donde transitar, caminos de bien, de justicia, de equidad y de paz.

La luz que vence la oscuridad nos hace ver que muchas veces caemos en la tentación, siendo parte de los problemas, de la oscuridad, sin asumir nuestra responsabilidad al servicio de la luz.

La luz que vence la oscuridad siempre alienta la esperanza, nos moviliza a la solidaridad, a formar comunidades de amor y sostén, espacios seguros de fe y compromiso, a levantar la voz junto a quienes golpea más duro la realidad, soñando, luchando y orando por un tiempo bueno, distinto y mejor.

Que en esta Navidad podamos comprometernos con la luz del niño Jesús que desafía nuestras prácticas, nuestros prejuicios, nuestras ideas, nuestras miradas.

Y que nuestro Dios que es Padre-Madre, Hijo y Espíritu Santo nos bendiga y nos conceda su paz, ahora y siempre, Amén.


Por la Mesa Nacional de la Red del Consejo Latinoamericano de Iglesias – Argentina

Pastor Luis G. Vásquez
Moderador de la Mesa Nacional

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