Amar en nuevas formas

04 Nov 2021
en El Estandarte Evangélico, Instituciones educativas, Nov-2021
Amar en nuevas formas

El Equipo Editorial de EEE respeta la opinión de sus colaboradores/as. Los artículos firmados expresan única y exclusivamente pareceres de sus autores. Permitida la reproducción total o parcial de los artículos, citando la fuente.

En medio de la pandemia, los gestos y encuentros se redefinieron radicalmente, en una especie de paradoja que nos invitó a amar en nuevas formas y con nuevas palabras, que debimos aprender en el camino.




Universidad del Centro Educativo Latinoamericano (UCEL)

Ciudad de Rosario, Santa Fe


De manera imprevista y perentoria, la pandemia nos obligó a modificar toda nuestra actividad educativa. 

Pudimos hacerlo en base al compromiso y esfuerzo de las y los docentes y no docentes. Con extrema premura fortalecimos el equipamiento tecnológico y dispusimos la capacitación técnica y pedagógica de los docentes. Convertimos la totalidad de la actividad administrativa en virtual. De ese modo cuidamos la vida y la salud de los integrantes de nuestra comunidad educativa y sostuvimos los vínculos así como el proceso de enseñanza aprendizaje con clases virtuales. 

Logramos mantener la misma cantidad de llamados de exámenes que estaban previstos en el calendario académico formulado en tiempos que no avizoraba esta emergencia sanitaria. Fuimos de las primeras universidades en el país en organizar un turno completo de exámenes virtuales. Esa experiencia exitosa aplicó una metodología inédita que no sólo capacitó a los docentes sino también a los estudiantes para desempeñarse en una modalidad desconocida para ellos. Y les brindó la asistencia de un equipo profesional que operó todos los aspectos técnicos del examen, brindándoles apoyo.

Para acompañar a nuestros estudiantes en tan adversas circunstancias reforzamos la labor del equipo de tutorías, otorgamos todas las becas que nos fueron solicitadas y mantuvimos inamovible el valor de la cuota desde marzo 2020 a abril 2021.

Fue un enorme reto. Fueron jornadas de intenso y angustioso trabajo.

Hoy el desafío se renueva manteniendo los cuidados necesarios y retornando a una presencialidad condicionada. Tampoco será fácil.


Dr. Daniel Luna
Rector de UCEL

 


Los tiempos de crisis no sólo implican adaptaciones para atravesar los cambios acontecidos de manera abrupta, sino que también conllevan grandes procesos de aprendizaje, en los que se redefine la vida y a través de los cuales se pronuncia nuevamente el mundo, con el fin de darle un nuevo sentido. Por tal motivo, es central considerar que la pandemia ha significado para la Universidad del Centro Educativo Latinoamericano un tiempo de profundo cambio, donde a partir de los recursos existentes, se pudo seguir trabajando con creces en pos de una educación de calidad y el bienestar de la comunidad educativa toda. 

En el caso de la Capellanía Universitaria, el acompañamiento de estudiantes, docentes y no docentes, estuvo centrado en el uso de las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), de manera que en el marco del confinamiento más estricto y a partir de las tareas de cuidado pastoral, se pudiera estar en comunicación asidua con las personas que integran nuestra comunidad. Asimismo, se generó un dispositivo interno de asistencia psicológica y consejería cristiana, llamada “Área de Acompañamiento Psicológico y Pastoral” (AAPyP), con el objetivo de asistir a cualquier miembro de la Universidad ante las realidades que estuviera atravesando durante el “Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio” (ASPO), lo cual se extendió para nuestra grata sorpresa, a los posteriores tiempos de distanciamiento social. Pero precisamente, fue a través de la producción de contenido audiovisual y la realización de conferencias virtuales, que se pudo mostrar una Universidad presente no sólo en la vida de nuestros/as estudiantes, docentes y no docentes, sino también en vínculo con la sociedad en general. 

Quizás, por ello sea también importante recuperar las palabras del Evangelio que nos recuerdan: “Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero y me recibieron; estuve desnudo, y me cubrieron; estuve enfermo, y me visitaron; estuve en la cárcel, y vinieron a visitarme” (Mateo, 25:35-36). En medio de las medidas sanitarias adoptadas durante la pandemia del COVID-19, esos gestos y encuentros se redefinieron radicalmente, en una especie de paradoja que nos invitó a amar de nuevas formas y con nuevas palabras, que debimos aprender en el camino. Pero no por ello estuvieron ausentes para rememorar una vez más las palabras perennes de Jesús: “De cierto les digo que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos más pequeños, por mí lo hicieron” (Mateo, 25:40b).


Luis Vázquez
Capellanía Universitaria – UCEL




El Estandarte Evangélico

La escuela en pandemia

Noviembre 2021








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