Wesley y el cuidado de la tierra: segunda parte

Continuamos profundizando lo que Juan Wesley (1703–1791), fundador del metodismo, desarrolló en relación a una visión teológica profunda de la creación y la naturaleza.. Y que el cuidado de la tierra y de los animales era una extensión de la gracia y que la salvación final abrazará a toda la creación. Aunque sus discernimientos no son lo suficientemente completos y amplios para que sean aplicables a los grandes desafíos de hoy-que son enormes y más si le sumamos lo que está sucediendo con los impactos ecológicos del desarrollo de la IA por ejemplo- , Wesley ofrece algunas pistas para abordar los problemas ambientales urgentes de hoy.
Como hijo de su tiempo la salvación tenía su eje en el individuo. Wesley tenía un gran interés y fascinación por las ciencias y el mundo natural, un interés que iba desde las observaciones sobre la inmensa variedad de especies que habitan la tierra, hasta las condiciones climáticas del mundo y los fenómenos científicos como la electricidad (con la que experimentó) y se familiarizó con los experimentos realizados por Benjamín Franklin y otros. Por ello ordeno que varios libros pudieran proporcionar una guía continua a sus seguidores, destacando en particular dos obras: 1) su extracto de La imitación de Cristo de Thomas a Kempis, que Wesley valoraba como una guía para la salud espiritual; y 2) Primitive Physick, una colección de consejos médicos que Wesley proporcionó como guía para la salud física. Que no son solo una colección de “remedios caseros”. Wesley leyó mucho sobre el tema de la medicina a lo largo de su vida y reunió la mayoría de los remedios en Primitive Physick, de destacados autores médicos de su tiempo. Pero a medida que continuaba investigando el testimonio bíblico de la salvación, se fue convenciendo de que la gran salavacion de Dios va más allá de la humanidad para abarcar a toda la creación. Esto lo llevó a emitir sermones provocativos al final de su vida defendiendo la resurrección de los animales (“La liberación general”, 1781) y la inclusión de la materia misma de nuestro universo, debidamente transformada, en “La nueva creación” (1785).
Wesley hace observaciones sobre el mundo vegetal y la función de la «tierra, agua, fuego y aire» en la composición de planeta, junto con información sobre el sol, el sistema solar, lo meteoros y las estrellas. En el esquema de Wesley, todo tiene un propósito, que es contribuir al equilibrio y orden total de la naturaleza. Las montañas, por ejemplo:
“… no son, como algunos han supuesto, meros estorbos de la creación: toscas e inútiles protuberancias del globo; sino que responden a muchos propósitos excelentes. Fueron diseñadas y ordenadas por el sabio Creador para este gran uso en particular: repartir la tan necesaria provisión de agua a todas las partes de la tierra… Porque si la tierra fuese plana y nivelada, no habría descenso de las aguas… Las aguas inundarían grandes extensiones de tierra y después se estancarían y pudrirían.” (citado en T. Runyon, La nueva creación, A.Press Nashville, 2006, p.103)
El aspecto más significativo de la reflexión de Wesley sobre esta dimensión cósmica de la salvación final es su sentido y convicción sobre el propósito final de Dios para toda la creación . Por lo tanto, defendió su creencia sobre las futuras bendiciones de Dios para los animales en el sermón “La liberación general” con el argumento de que podría brindarnos más estímulo para imitar ahora al Dios cuya “misericordia es sobre todas sus obras”.
Para que esto no se quede en generalidades, exhortó con frecuencia contra el trato malicioso de los animales. Evitar tal acción y ayudar a prevenirlo fue una forma más en la que Wesley creía que podemos participar en la salvación verdaderamente holística que Dios ofrece en y a través de Cristo.
Por lo tanto, nuestra actitud hacia el resto del mundo natural tanto al viviente como el inanimado, debe ser ejercida como un consciente reflejo de la misericordia y cuidado del Creador, y de la presencia en toda vida del principio de vida, el Hijo de Dios. Obviamente, la renovación de la imagen de Dios en el humano no es posible sin la renovación de la imagen moral: la relación con el Creador es clave para recibir la «justicia, misericordia y verdad» de la fuente divina y que es la que transforma la vida de la criatura. Esta es la razón por la que la santificación en Wesley fue tan importante y no solo la justificación por la fe. Ya que a través de aquella el Espíritu de vida impregna todo aspecto de la vida humana con la vida divina y es de vital importancia para la renovación de la responsabilidad.
Es necesario una nueva visión, una visión que Wesley describe con el término «mayordomo» en su sermón 51 «el buen mayordomo”:
“Nosotros ahora somos los mayordomos de Dios. Estamos en deuda con él por todo lo que tenemos… Un mayordomo no tiene la libertad para usar lo que se ha puesto en sus manos como a él le plazca, sino como a su amo le place… Él no es el dueño de ninguna de estas cosas, sino apenas a quien se le han encargado por alguien más… Ahora bien, este es exactamente el caso de todos con relación a Dios. No estamos en la libertad de usar lo que Dios ha depositado en nuestras manos como a nosotros nos plazca, sino cómo a Dios le agrada, quien es el único dueño del cielo y de la tierra y el Señor de toda criatura… [Dios] nos ha confiado con [los bienes de este mundo] bajo esta clara condición: que los usemos como los bienes de nuestro Amo, y de acuerdo con las indicaciones específicas que nos ha dado en su Palabra”.
Wesley entiende que esta nueva visión que fundamenta el proceso de santificación, comienza a encontrar una nueva visión para mirar al mundo. Al comentar sobre el pasaje de: «Bienaventurados los de limpio corazón, porque verán a Dios», Wesley dice:
“Los limpios de corazón ven todas las cosas llenas de Dios. Lo ven en el firmamento del cielo, en la luna caminando en su esplendor, en el sol cuando se regocija como un gigante para recorrer el camino. Lo ven «poniendo a las nubes por su carroza, y andando sobre las alas del viento». Lo ven «preparando la lluvia para la tierra» y «bendiciendo la abundancia de ella». (Sermón de la montaña n 23, parte III)
Podríamos seguir mencionando porciones de sus sermones o diarios , pero creo que es bueno ofrecer lo que en una teóloga metodista (Catherine Keller, Ecology and Salvation: a Wesleyan Methodist Meditation on Stewardship Oxford Institute of Methodist Theological Studies August 2024) en un congreso reciente dice sobre Wesley y la tierra. Ella se pregunta como muchos: ¿Cómo se relaciona la salvación de los seres humanos por parte de Dios con la necesidad actual de que los seres humanos salven el hábitat terrestre? La noción de mayordomía de Wesley ha sido reconocida por su potencial ecológico. Pero, dada la extensa crítica al antropocentrismo de la “mayordomía”, ¿podemos reciclar su versión en la dirección de una respuesta ambientalmente adecuada a LA CRISIS DEL calentamiento global?
Y afirma: “Puede que los cristianos necesiten percibir lo que tiene valor para Dios a fin de combatir nuestro propio hábito “más civilizado”: el de hacer que la naturaleza no humana resulte extrañamente externa a nuestro mundo. El de tratar la Tierra y su materialidad como telón de fondo de lo que realmente importa. En lugar de considerarlas como el fundamento no solo de la civilización sino de la encarnación, de toda encarnación, toda materialización, toda creación. “ (traducción propia)
Y sostiene que lo que vivimos en ese descuido de la hermana tierra, nuestra casa común es como un Apocalipsis, pero no como el fin repentino del tiempo sino como la revelación de que la revolución ecológica que necesitamos es radical y urgente, y debe pasar de la conciencia a la acción, afirma:
“El apocalipsis llega ecológicamente como nueva creación, como esa gloriosa libertad de todas las criaturas de Dios, pero en detalle, lentamente, en una multiplicidad de campos, mediante la reforma de una multitud de acciones entre miles de millones de personas. ………Y termino volviendo a John Wesley….. para enfatizar la importancia de nuestra multitud de decisiones humanas concretas. ….La gracia no hará por nosotros nuestro trabajo de justicia ecosocial. No silenciará el gemido de la creación. Pero no deja de llamarnos a escuchar y responder, a convertirnos en mayordomos agraciados de un planeta vulnerable. Y esa mayordomía animada por el Espíritu nos permite participar de manera más vibrante, más esperanzada, en la obra de la salvación ecosocial. …La gracia nos impregna del alma del universo. Magnificada en nuestras propias almas por ese atisbo de magnificencia. Nos carga con una energía que no quema combustibles fósiles. En su animación participamos—junto con innumerables otros animales –toda clase compartiendo esa libertad de los hijos de Dios. Todos nosotros unidos por esa presencia íntima…” (traducción propia)
Por lo tanto, para Wesley la fe santificadora de ninguna manera puede estar divorciada del cuidado del medio ambiente, nuestra hermana madre tierra, casa común. Ver las cosas con «limpio de corazón», es encontrarnos nuevamente no como extraños a lo que nos sustenta y no sólo cuidar la tierra, sino renovar el pacto con las generaciones presentes y futuras ya que la «santidad social» no sólo incluye nuestro vínculo con nuestros hermano/as habitantes del planeta, sino con el Espíritu creador que habita en ellos y renueva diariamente “la faz de la tierra” Salmo 104.30
Pablo G. Oviedo para CMEW

