Un tiempo de quietud con Jesús

18 Feb 2026
en Espiritualidad y devoción
Un tiempo de quietud con Jesús

TIEMPO DE CUARESMA

CONFESAMOS NUESTROS PECADOS

Aquel que confesó su pecado a Dios y experimentó la liberación siente una gran alegría que no sabe de dónde viene y es el Señor en su gracia que lo hace sentir libre.

Si después de la confesión no experimentas la libertad, es que fuiste a la confesión sin la intención de enterrar ese pecado para siempre, y entonces Dios nada puede hacer sobre tu voluntad.


Desde LA BIBLIA

Al día siguiente, Juan vio a Jesús, que se acercaba a él, y dijo: «¡Miren, ése es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo! Juan 1: 29

Cuando Juan les dice a sus amigos “Este es el…” que quita el pecado del mundo, está en la gran verdad.

Entonces hay que saber qué hacer para recibir esa quita. Y la confesión de pecados es fundamental.

La confesión en parte viene de la gracia de Dios pero es una disciplina del creyente hacer su confesión personal de pecado. Por lo tanto es gracia y es disciplina también.

La confesión es una disciplina muy difícil para nosotros. Porque no siempre somos del todo sinceros, algunas cargas las acomodamos tan bien, que a nuestros ojos dejan de ser pecado.

Por lo tanto debemos revisar nuestro corazón y ver acciones o actitudes que llevamos con nosotros y que nunca se nos ocurrió que habría que cambiarla o lo que es peor, vamos por ahí diciendo, “bueno, yo soy así.”

Y ahora podemos preguntarnos Dios quiere que sea así? Qué tengo que cambiar a los ojos de Dios?

El mayor deleite de Dios es perdonarnos, y él trabaja en nosotros para que lleguemos a la confesión de nuestros pecados, porque es un Dios perdonador.

San Alfonso Liguori escribe: para una buena confesión son necesarias tres cosas

  • Un examen de conciencia: Saber que estamos bajo la mirada de Dios y ante su amorosa presencia. Estando consiente de aquello que debo confesar para ser perdonado.
  • Tristeza: La tristeza es necesaria si está relacionada con la confesión, tristeza de corazón por sentir que hemos ofendido el corazón del Padre.
  • Una determinación de evitar el pecado: Lo que buscamos de Dios al prepararnos para la confesión, es la voluntad de ser librados del pecado.

Tenemos que desear que DIOS nos venza, y domine y si no lo deseamos debemos desear tener ese deseo.

La confesión comienza con tristeza pero termina con alegría. Hay alegría en el perdón de los pecados porque el perdón trae consigo un cambio de vida.


TIEMPO DE ORACIÓN

Señor de la vida, DIOS poderoso en amor y misericordia, “perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”

Te damos gracias por este regalo inconmensurable del perdón, y ayúdanos a que se muestre en nuestras vidas tu perdón.
Oramos por nosotros, oramos por aquell@s que este año tienen nuevas designaciones pastorales que encuentren la alegría, la fuerza y el sostén para comenzar en un nuevo lugar.

Cuida Padre amado nuestro discipulado en estos tiempos, que podamos ver ese nuevo camino para llevar las Buenas Noticias de tu Evangelio.

Danos tu paz. En el nombre de Jesús, Amén!!!


Pastora Cristina Dinoto
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