Tiempo de Oración – Propuesta semanal para el 27 de septiembre

26 Sep 2017
en Espiritualidad y devoción
Tiempo de Oración – Propuesta semanal para el 27 de septiembre

Encuentro con Dios

 

Alabad al Señor

Busca primero el reino de Dios
Y su perfecta justicia
Y lo demás añadido será.
Alelu, aleluya.

 

Lectura del día

Mateo 18: 1-5 . Reina Valera Contemporánea (RVC)

En ese momento los discípulos se acercaron a Jesús, y le preguntaron: « ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?» Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: «De cierto les digo, que si ustedes no cambian y se vuelven como niños, no entrarán en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humilla como este niño es el mayor en el reino de los cielos; y cualquiera que recibe en mi nombre a un niño como éste, me recibe a mí..

Jesús es muy directo… Es frontal en su respuesta: De cierto les digo, que si ustedes no cambian y se vuelven como niños, no entrarán en el reino de los cielos.

Reconozcamos que a todas y todos nos gusta la notoriedad, nos gusta tener poder o un espacio para desarrollarlo; es una actitud muy humana la cual nos cuesta despojarnos totalmente de ella; sea en el ámbito social, político ni que decir en el ámbito religioso…

Por su parte, este discurso de Jesús no sólo es para su comunidad de discípulos, “allá lejos y hace tiempo,” sino es también para nuestras comunidades hoy. No está de más recordar que Dios vive un eterno presente… De manera que, el texto nos enseña cuales son las características de la comunidad de quienes seguimos a Jesús hoy; entonces; para explicar mejor sus dichos, Jesús, lleva a cabo una acción simbólica –pone a un niño en medio ellos. Y de este modo, Jesús ilustra lo que está diciendo.

Esta acción no es un llamado a la puerilidad sino que Jesús toma como modelo a un niño porque los niños siempre están dispuestos a esperar un regalo, no son mal pensados, calculadores o resentidos.

Se ha dicho que la edad disminuye nuestra imaginación, esperanzas y posibilidades. Mientras más envejecemos, más fácilmente decimos: “Eso nunca podría suceder o ya no hay tiempo”. Sin embargo en la mente de un niño, Dios puede hacer cualquier cosa. Una fe infantil maravillada y con confianza en Dios abre la puerta del reino de los cielos.

De manera que el Reino de Dios es un regalo que se recibe sin deseos mezquinos con humildad, sencillez, agradecimiento y alegría; con el único objetivo de compartirlo con los demás con palabra y hechos concretos.

 

Oración de la mañana

Te suplico, Señor, que en este día, tu pueblo busque tu reino y su justicia, con la seguridad de que si ves que carece de algo, tu bondad lo llene con abundancia. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

Liturgia de San Gelasio (a. 494)

Oremos por

  • Por todos aquellas que sufren el desamparo y el olvido.
  • Por las que son víctimas de toda clase de violencia.
  • Para que la justicia sea real y esté presente en todo momento de nuestras vidas.
  • Por la construcción de una paz verdadera.
  • Por nuestras familias.
  • Por la sanidad de nuestros enfermos.
  • Para estar más atentos a las necesidades de quienes nos rodean.
  • Por nuestras Iglesias en la que sus edificios están sufriendo problemas edilicios.
  • Por las congregaciones que están presentando proyectos de misión, para seguir siendo testimonio en sus barrios y que sus edificios puedan ser sostenidos y preservados por sus comunidades.
  • Agreguemos más motivos para orar en la semana…

 

Oración Nocturna

Traemos delante de ti, Señor las perturbaciones y peligros del pueblo, los suspiros de los prisioneros y cautivos, las penas de los despojados, las necesidades de los emigrados, el desamparo de los débiles, la desesperación de los oprimidos, las fuerzas declinantes de los ancianos. Oh Señor ¡está cerca de cada uno de ellos! Por el amor de Jesucristo, nuestro Señor. Amén.  

Anselmo de Canterbury (1033 – 1109)

SALMO 106: 1-12 RVC

¡Aleluya!

¡Alabemos al Señor, porque él es bueno,
porque su misericordia permanece para siempre.
¿Quién podrá contar las grandes obras del Señor?
¿Quién podrá cantar sus alabanzas?

¡Dichosos los que imparten justicia
y siempre practican el derecho!
Señor, acuérdate de mí
cuando tu bondad alcance a tu pueblo;
¡ven a brindarme tu salvación!

Déjame ver tu bondad hacia tus escogidos;
déjame participar de la alegría de tu pueblo,
y alabarte en compañía de los que son tuyos.

Somos tan pecadores como nuestros padres.
Hemos hecho lo malo, hemos cometido maldad.
En Egipto, nuestros padres no entendieron tus maravillas;
no se acordaron de tu gran misericordia,
y a orillas del Mar Rojo se rebelaron contra ti.

Pero tú, Señor, por tu gran amor los salvaste
y diste a conocer tu gran poder.
Reprendiste al Mar Rojo, y éste se secó,
y tu pueblo pasó por el mar como por un desierto.

Tú los salvaste del poder del enemigo;
¡los rescataste del poder de sus adversarios!

El mar cubrió a sus perseguidores,
y ninguno de ellos quedó con vida.

Entonces tu pueblo creyó en tu palabra,
y con alegría te cantaron alabanzas.

 


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