Tiempo de Oración – Propuesta semanal para el 20 de septiembre

18 Sep 2017
en Espiritualidad y devoción
Tiempo de Oración – Propuesta semanal para el 20 de septiembre

Encuentro con Dios

 

Alabad al Señor

¡Miren qué bueno, qué bueno es!
¡Miren qué bueno, qué bueno es!

Miren qué bueno es cuando
Los hermanos están juntos:
Es como aceite bueno
Derramado sobre Aarón.

Miren qué bueno es cuando
Los hermanos están juntos:
Se parece al rocío
Sobre los montes de Sión.

Miren qué bueno es cuando
Los hermanos están juntos:
Porque el Señor ahí manda
Vida eterna y bendición.

Pablo Sosa

Lectura del día

Marcos 11: 20-25. Reina Valera Contemporánea (RVC)

A la mañana siguiente, cuando pasaron cerca de la higuera, vieron que ésta se había secado de raíz. Pedro se acordó y le dijo: « ¡Mira, Maestro! ¡La higuera que maldijiste se ha secado!» Jesús les dijo: «Tengan fe en Dios. Porque de cierto les digo que cualquiera que diga a este monte: “¡Quítate de ahí y échate en el mar!”, su orden se cumplirá, siempre y cuando no dude en su corazón, sino que crea que se cumplirá. Por tanto, les digo: Todo lo que pidan en oración, crean que lo recibirán, y se les concederá. Y cuando oren, si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que también su Padre que está en los cielos les perdone a ustedes sus ofensas.

A esta porción del evangelio le podemos agregar lo que está escrito en Santiago 1:6 RVC «Pero tiene que pedir con fe y sin dudar nada, porque el que duda es como las olas del mar, que el viento agita y lleva de un lado a otro».

Ahora bien… Lo que Jesús nos dice es acerca de la fe que hace milagros; es una fe que es dada a quienes creemos en ÉL, en todo momento. Es un regalo divino, es una seguridad interior en la que uno o una comunidad se atreven actuar en el nombre de Jesús. En estos milagros no existen la magia ni lo sobrenatural inexplicable y mucho menos la sugestión. Son milagros que hacemos en la vida cotidiana y que “sin dudar nada” como dice Santiago los vemos como posibles. Si estamos apasionados por el Reino de Dios tenemos, por gracia divina, el derecho de pedir por todo aquello que se opone a que este Reino se extienda.

Tenemos que asumir que muchas veces pedimos demasiado y damos muy poco o nada y creemos que Dios no es generoso… Y que nos tranquilizamos con saber que Dios nos ha contestado de manera negativa a nuestro pedido. Pero quienes se juegan totalmente por el Evangelio, como fueron las personas “santas y santos de todos los tiempos y lugares”; que se atrevieron o se atreven a pedir a Dios cosas imposibles y que además obedecen las sugerencias discretas del Espíritu Santo. Tales personas ven los milagros de Dios hechos en ellos, por ellos y para ellos. Ahora: ¿Cuál es el secreto de esta maravillosa posibilidad?

«Por tanto, les digo: Todo lo que pidan en oración, crean que lo recibirán, y se les concederá ». No vamos hablar sobre cómo, dónde y cuándo orar; hay una infinidad de literatura que hablan sobre este tema… Solo decimos que debemos orar; por nosotros mismos y también por otros y sobre todo debemos estar preparadas y preparados de ver los milagros que Dios en nosotras y nosotros, en nuestra Comunidad de Fe y en el mundo. La única condición es tener fe y la seguridad que nuestra oración ha sido escuchada.

¿Estamos preparadas y preparados para ver los milagros y la obra de Dios en nuestra vida?

 

Oración de la mañana

Padre y Madre de todo lo creado, protégeme en este día. Acompáñame en mi camino y ayúdame a seguir creciendo como ser humano. No permitas que caiga y que, si lo hago, pueda levantarme, no permitas que me rinda frente a cualquier situación por más grave que sea. Guía mis pasos y camina junto a mí. Ayúdame, cuídame y protégeme. Permite que todo lo que empiece hoy, tenga un final acertado. Dame la capacidad para ver lo malo dentro de lo bueno, y que no me deje llevar por el momento. Permíteme ver el mundo con los ojos del amor y la justicia, tal como tú lo ves, ayúdame a ser agente protector y defensor de la vida. Haz que mire a Cristo en cada prójimo; aunque no sea el mejor de los días, mantenme siempre viendo el vaso medio lleno, nunca medio vacío. No permitas que mi corazón se llene de sentimientos diferentes al amor, quiero buscar siempre ver lo mejor de cada cosa. Quiero confiar en que vos, Divinidad Padre y Madre; pues, sabrás juzgar con justicia cada una de las personas que han hecho daño en este mundo. Por el mismo Jesucristo. Amén.

Anónimo

 

Oremos por

  • Por todos aquellas que sufren el desamparo y el olvido.
  • Por las que son víctimas de toda clase de violencia.
  • Para que la justicia sea real y esté presente en todo momento de nuestras vidas.
  • Por la construcción de una paz verdadera.
  • Por nuestras familias.
  • Por la sanidad de nuestros enfermos.
  • Para estar más atentos a las necesidades de quienes nos rodean.
  • Por nuestras Iglesias en la que sus edificios están sufriendo problemas edilicios.
  • Por las congregaciones que están presentando proyectos de misión, para seguir siendo testimonio en sus barrios y que sus edificios puedan ser sostenidos y preservados por sus comunidades.
  • Por el obispo Américo Jara Reyes y la Junta General
  • Agreguemos más motivos para orar en la semana…

 

Oración Nocturna

Señor poderoso, considera, desde dónde te encuentres, a tu pueblo; protege a tus servidores, ovejas de tu grey, para que seamos dones de paz, misericordia y socorro. Llénanos de tu Santísimo Espíritu para que nos amemos los unos a los otros con un corazón puro, sin fingimiento, sin hipocresía ni hostilidad, pero con toda inocencia, en un mismo espíritu, unidos por los lazos de la paz y de la caridad, puesto que nuestra vocación nos llama a todos a una misma esperanza para llegar juntos al amor divino e infinito en Jesucristo que vive por los siglos de los siglos. Amén.  

Liturgia de San Marcos (s. V)

SALMO 133

¡Qué bueno es, y qué agradable,
que los hermanos convivan en armonía!

Es como el buen perfume
que resbala por la cabeza de Aarón,
y llega hasta su barba
y hasta el borde de sus vestiduras.

Es como el rocío del monte Hermón,
que cae sobre los montes de Sión.
Allí el Señor ha decretado para su pueblo
bendición y vida para siempre.

 


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