Tiempo de Oración – Propuesta semanal para el 13 de diciembre – 2da semana de Adviento

13 Dic 2017
en Espiritualidad y devoción
Tiempo de Oración – Propuesta semanal para el 13 de diciembre – 2da semana de Adviento

Encuentro con Dios

 

Alabad al Señor

Oh Ven, oh ven, Emanuel,
Rescata ya a Israel,
Que llora en su desolación
Y espera su liberación.
Vendrá, vendrá Emanuel,
Alégrate, oh Israel.

Sabiduría celestial,
Al mundo ven hoy a morar:
Corrígenos y haznos ver
En ti lo que podemos ser.
Vendrá, vendrá Emanuel,
Alégrate, oh Israel.

Anhelo de los pueblos ven;
En ti podremos paz tener;
De crueles guerras librarnos,
Y reine soberano Dios.
Vendrá, vendrá Emanuel,
Alégrate, oh Israel.

Ven tú, oh Hijo de David,
Tu trono establece aquí:
Destruye el poder del mal.
¡Visítanos, Rey celestial!
Vendrá, vendrá Emanuel,
Alégrate, oh Israel.

Antífonas latinas

Lectura del día

Lucas 1: 5-17. Reina Valera Contemporánea (RVC)

En los días de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías, cuya esposa, Elisabet, era descendiente de Aarón. Ambos eran íntegros delante de Dios y obedecían de manera irreprensible todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. Pero no tenían hijos, porque Elisabet era estéril y los dos eran ya muy ancianos. Un día en que Zacarías oficiaba como sacerdote delante de Dios, pues le había llegado el turno a su grupo, le tocó en suerte entrar en el santuario del Señor para ofrecer incienso, conforme a la costumbre del sacerdocio. Mientras se quemaba el incienso, todo el pueblo estaba orando afuera. En eso, un ángel del Señor se le apareció a Zacarías. Estaba parado a la derecha del altar del incienso. Cuando Zacarías lo vio, se desconcertó y le sobrevino un gran temor; pero el ángel le dijo: «Zacarías, no tengas miedo, porque tu oración ha sido escuchada. Tu esposa Elisabet te dará un hijo, y tú le pondrás por nombre Juan. Tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento, pues ante Dios será un hombre muy importante. No beberá vino ni licor, y tendrá la plenitud del Espíritu Santo desde antes de nacer. Él hará que muchos de los hijos de Israel se vuelvan al Señor su Dios, y lo precederá con el espíritu y el poder de Elías, para hacer que los padres se reconcilien con sus hijos, y para llevar a los desobedientes a obtener la sabiduría de los justos. Así preparará bien al pueblo para recibir al Señor.».

El Evangelio narra que Zacarías era sacerdote y que esta posición no era una decisión personal sino un “derecho de familia”Cuando, supuestamente, ocurrió este hecho, había unas pocas familias que eran llamadas descendientes de Aarón de manera que todos los varones eran sacerdotes de padre a hijos. Sus oficios en el templo eran sorteados, de vez en cuando debían cumplir esta tarea…El resto del tiempo, trabajaban como cualquier ciudadano.

Otro personaje del relato es Elisabet que no podía tener familia igual que las ilustres mujeres del pasado histórico de Israel ―Sara, Rebeca, Raquel y Ana, la madre del profeta Samuel. Esto demuestra la bondad y el poder de Dios y su clara opción por las personas pobres, humildes y despreciadas.

«Zacarías, no tengas miedo, porque tu oración ha sido escuchada» Zacarías había esperado un hijo,es evidente que siempre lo había querido… Su oración fue escuchada y respondida. El mensajero le sigue diciendo a Zacarías: «Este Juan irá delante del Señor, con el espíritu y el poder del profeta Elías, para reconciliar a los padres con los hijos y para que los rebeldes aprendan a obedecer. De este modo preparará al pueblo para recibir al Señor»Lucas 1: 17 (DHH)

Esta semana el Evangelio nos invita a transitar nuestro Adviento, sin miedos ni temores, con la firme convicción ―nuestras oraciones siempre son contestadas por el solo hecho de creer. Pues entonces; vayamos adelante llenos del Espíritu de la Promesa. Cumplamos nuestra misión de reconciliar al mundo con Dios y entre las personas y de esa manera, con genuina alegría, esperemos la llegada de Salvador.

Roberto González

Oración de la mañana

Amoroso Dios Padre y Madre que al comenzar este día, llena nuestros corazones con el deseo de preparar la llegada de tu Hijo. Concédenos fortaleza en nuestros conflictos, apacigua nuestros miedos y temores y, derrama tu luz sobre el camino que debamos transitar. Te lo pedimos en el nombre de tu Hijo Jesús. Amén

 

Oremos por

  • Por aquellos que han quedado sin trabajo.
  • Para que la justicia sea real y esté presente en todo momento de nuestras vidas.
  • Por la construcción de una paz verdadera.
  • Por nuestras familias.
  • Por la sanidad de nuestros enfermos.
  • Para estar más atentos a las necesidades de quienes nos rodean.
  • Por la preparación de la Navidad en nuestro hogares y en nuestras Comunidades de Fe.
  • Por los campamentos de los niños, adolescentes, por Adviento y la Navidad, por nuestros jóvenes, por las comunidades,
  • El 10 de diciembre es el Día de los Derechos Humanos. Oremos para que estos derechos sean cumplidos y respetados en cada persona que habita en nuestro país.
  • Para que nuestras comunidades sean sensibles, estén atentas a y trabajen en la construcción de la justicia y equidad en nuestro país, siguiendo el ejemplo del nacimiento y vida de Jesús.
  • Agreguemos más motivos para orar en la semana…

 

Oración Nocturna

Buen Señor que al retirarnos a descansar tus manos sean siempre generosas dándonos paz y tranquilidad; que al levantarnos nuestros pasos transiten, firmes, el rumbo de la paz. Que nuestros oídos permanezcan abiertos a tu voz y al clamor de nuestros prójimos.

Y que nuestra boca sepa pronunciar palabras que animen, que sanen, que perdonen, que denuncien la injusticia y anuncien la vida. Amén.

 

Salmo 27 RVC

El Señor es mi luz y mi salvación;
¿a quién podría yo temer?
El Señor es la fortaleza de mi vida;
¿quién podría infundirme miedo?

Mis malvados enemigos me ponen en aprietos;
se juntan y hacen planes de acabar conmigo,
pero son ellos los que tropiezan y caen.

Aunque un ejército acampe contra mí,
mi corazón no se amedrentará;
aunque me ataquen y me declaren la guerra,
en esto fincaré mi confianza:

Le he pedido al Señor, y sólo esto busco:
habitar en su casa todos los días de mi vida,
para contemplar su hermosura y solazarme en su templo.

Cuando vengan los días malos,
él me esconderá en su santuario;
me ocultará en lo más recóndito de su templo,
me pondrá en lo alto de una roca.

Ante los enemigos que me rodean
me hará levantar la cabeza,
y llevaré a su templo mis ofrendas de alegría
y allí cantaré salmos al Señor.
Señor, escúchame cuando a ti me dirija;
¡ten compasión de mí, y respóndeme!

A mi corazón le pides buscar tu rostro,
y yo, Señor, tu rostro busco.

Tú eres mi Dios y salvador;
¡No escondas de mí tu rostro!
No apartes con enojo a este siervo tuyo,
pues siempre has sido mi ayuda.
¡No me dejes ni me desampares!

Podrían mi padre y mi madre abandonarme,
pero tú, Señor, me recogerás.

Por causa de mis adversarios,
enséñame, Señor, tu camino
y llévame por el camino recto.

Testigos falsos y violentos se levantan contra mí;
¡no permitas que hagan conmigo lo que quieran!

¡Yo estoy seguro, Señor, que he de ver
tu bondad en esta tierra de los vivientes!

¡Espera en el Señor!
¡Infunde a tu corazón ánimo y aliento!
¡Sí, espera en el Señor!

 


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