Tiempo de ayuno y oración – Propuesta semanal para el 3 de junio

02 Jun 2020
en Espiritualidad y devoción
Tiempo de ayuno y oración – Propuesta semanal para el 3 de junio

Encuentro con Dios


Cada mañana que nos levantamos es una nueva oportunidad para hacer, compartir, crear, observar, disfrutar, nuevas experiencias, momentos, desafíos. Más de una, de uno, de ustedes debe estar pensando: “¿Cómo? ¡Si estamos aislados, en cuarentena o lejos de lo que queremos hacer, estar o con quienes permanecer!” Sí, es difícil pero no por eso, imposible. Dios nos da la capacidad y la fuerza de poder transformarnos y la oportunidad de cambiar algunas de las costumbres o hábitos que nos eran normales, comunes y que ni registrábamos por la simple razón de” vivir corriendo”, preocupándonos de lo que vendría mañana y no, ocupándonos de lo que vivíamos en el presente.

Busquemos esa fuerza y poder de transformación, cada día. Deshagámonos de la angustia. Pidamos a Jesucristo que nos acompañe en este caminar y seamos capaces de crear en nuestro interior, un ser diferente para luego, compartirlo con los otros, otras y así poder transformar el mundo.

Y como dice la canción…”el Señor es mi fuerza, mi roca y salvación”…

VBM

Salmo 93 DHH

¡El Señor es Rey!
¡El Señor se ha vestido de esplendor
y se ha rodeado de poder!

Él afirmó el mundo, para que no se mueva.
Desde entonces, Señor, tu trono está firme.
¡Tú siempre has existido!

Oh Señor,
los ríos braman y levantan grandes olas;
pero tú, Señor, en las alturas,
eres más poderoso que las olas
y que el rugir de los mares.

Oh Señor,
tus mandatos son muy firmes.
¡La santidad es el adorno eterno de tu templo!


Alabad al Señor

A ti loores cantaré, Jesús mi Redentor;
Tú fuiste amante y buen pastor en trance de dolor;
De mí tan cerca se movió tu Espíritu de amor
Que un hálito de fe brotó del duro corazón.

A ti loores cantaré divino Salvador;
Tú fuiste el faro guiador en grande tentación:
Me diste fuerzas y salud en mi tribulación,
Y un arco iris sucedió a oscuro nubarrón.

A ti loores cantaré, divino Salvador;
Refugio fuiste al corazón enfermo y pecador;
Me revelaste al Padre, Dios: su gracia y su perdón,
Y nueva vida gozo ya de luz y de verdad.

 

I. G. V. de Rodríguez. Cántico Nuevo 7

Lectura del día

Juan 16:16-24

16 »Dentro de poco, ustedes ya no me verán, pero un poco más tarde me volverán a ver. 17 Entonces algunos de sus discípulos se preguntaron unos a otros: — ¿Qué quiere decir con esto? Nos dice que dentro de poco ya no lo veremos, y que un poco más tarde lo volveremos a ver, y que es porque se va a donde está el Padre. 18 ¿Qué quiere decir con eso de “dentro de poco”? No entendemos de qué está hablando. 19 Jesús se dio cuenta de que querían hacerle preguntas, y les dijo: —Yo les he dicho que dentro de poco ya no me verán, y que un poco más tarde me volverán a ver. ¿Es esto lo que se están preguntando ustedes? 20 Les aseguro que ustedes llorarán y estarán tristes, mientras que la gente del mundo se alegrará. Sin embargo, aunque ustedes estén tristes, su tristeza se convertirá en alegría. 21 Cuando una mujer va a dar a luz, se aflige porque le ha llegado la hora; pero después que nace la criatura, se olvida del dolor a causa de la alegría de que haya nacido un hombre en el mundo. 22 Así también, ustedes se afligen ahora; pero yo volveré a verlos, y entonces su corazón se llenará de alegría, una alegría que nadie les podrá quitar. 23 »En aquel día ya no me preguntarán nada. Les aseguro que el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. 24 Hasta ahora, ustedes no han pedido nada en mi nombre; pidan y recibirán, para que su alegría sea completa.

 

Los judíos creían que la Historia se dividía en dos partes: la edad presente y la por venir. La edad presente era rematadamente mala y estaba bajo condenación; y la por venir era la edad de oro de Dios. Entre las dos edades, antes de la venida del Mesías, que era el que introduciría la nueva edad, estaba el Día del Señor, que iba a ser un día terrible en el que el mundo sufriría grandes sacudidas antes que amaneciera la edad de oro. Los judíos solían llamar a ese tiempo de prueba «el alumbramiento de los días del Mesías.» El Antiguo Testamento y la literatura inter-testamentaria están llenos de descripciones del terrible tiempo intermedio. « Ya llega el día del Señor, día terrible, de ira y furor ardiente, que convertirá la tierra en desierto y acabará con los pecadores que hay en ella.» (Isa 13: 9).

Habrá un tiempo que parecerá que ser cristiano no trae más que sufrimiento, y ser del mundo nada más que bienestar; pero llegará el día en que se volverán las tornas. La alegría descuidada del mundo se cambiará en tristeza, y la aparente tristeza del cristiano se tornará alegría. El cristiano debe recordar siempre, cuando tenga que pagar cara su fe, que ese no es el fin de todo, y que la tristeza se tornará alegría.

La alegría cristiana tendrá dos preciosas características. (a) Nunca nos será arrebatada. Estará libre de los azares y las grandes complicaciones de la vida. Es un hecho innegable que, en cada generación, los que más han sufrido testifican de haber tenido dulces experiencias con Cristo. La alegría que produce el mundo está a merced del mundo; la que da Cristo es independiente de todo lo que el mundo pueda hacer. (b) Será completa. En la alegría, siempre hay algo que falta. Puede que sea porque, contiene algo de remordimiento; que hay en su cielo una nube no más grande que la palma de la mano pero que la estropea; que el saber que no puede durar no se nos aparta de la mente. En la alegría cristiana, en el gozo de la presencia de Cristo, no hay ningún vestigio de imperfección. Es perfecto y completo.

En el gozo cristiano, el dolor que se sufrió antes desaparece sin dejar secuelas de amargura, sino una abundante bendición. Se da el ejemplo de la madre que olvida el dolor del parto ante la maravilla de su bebé. Si la fidelidad a Cristo costó cara, el precio se considerará que no fue nada ante el gozo de estar ya para siempre con Cristo. «  Considero que los sufrimientos del tiempo presente no son nada si los comparamos con la gloria que habremos de ver después. » (Rom 8:18 DHH). De manera que en este tiempo de pandemia, cuarentena, enfermedad y posible muerte “que no caiga la fe “; tal como cantábamos la semana pasada. AMÉN.

ROG

 


Oremos en paz y en comunión…

Amado Padre y Madre, gracias por las personas que están en el frente que cuidan, protegen y sirven a las comunidades, las familias y a nosotras y nosotros, ―médicos, enfermeras(os), voluntarias(os) de la salud. Gracias por estas servidoras(es), que fueron llamadas(os) a esta tarea, entrenados para un tiempo como este; pues, cada día arriesgan su salud y seguridad por los demás. Protégelos de cualquier daño. Dales valor y fortaleza. Y permite que sientan tu presencia a lo largo de sus horas de trabajo; dales todo lo que necesitan, tanto para las personas a las que sirven como para sus seres queridos. Rodéalos con personas que les den apoyo a ellos y a sus familias mientras cuidan sinceramente a los demás. Dijiste que enfrentaríamos problemas en este mundo, pero lo superaríamos. Por eso, trabaja junto con quienes tienen el poder político para gobernarnos; de manera que acompañen a las y los servidores de la salud para enfrentar esta pandemia y así, finalmente lograr el mejor resultado posible. En el nombre de Jesús Hijo tuyo y Hermano nuestro. Amén.


Oremos por…

  • Todas las personas que han perdido seres queridos por este flagelo del COVID19.
  • Por quienes están trabajando en voluntariados, tanto en nuestras iglesias como en diferentes grupos de la sociedad.
  • Para que nuestros líderes, pastoras, pastores, puedan llevar la Palabra, consolar, acompañar, sostener a tantas hermanas y hermanos que necesitan ayuda, tanto espiritual como material o médico.
  • Por nuestros niños y niñas.
  • Por el trabajo de los jóvenes de la iglesia en todo el país.
  • Para que no falte el pan en la mesa de todo el país.
  • Por nuestros gobernantes que tienen que tomar todos los días, decisiones y buscar las mejores soluciones para el bienestar y vida de cada argentino, argentina.
  • Por el personal de la salud.
  • Para que Dios sane a quienes están infectados.
  • Por quienes sufren otras dolencias.
  • Por nuestras hermanas y hermanos latinoamericanos/as que están sufriendo la misma pandemia y perdiendo a sus seres queridos.
  • Para que Dios nos guíe en un camino de esperanza, sanidad y transformación y de esa manera, poder construir una nueva tierra.

Sigamos orando!!!



VBM



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