Tiempo de ayuno y oración – Propuesta semanal para el 29 de abril

28 Abr 2020
en Espiritualidad y devoción
Tiempo de ayuno y oración – Propuesta semanal para el 29 de abril

Encuentro con Dios


Salmo 114

Cuando los israelitas salieron de Egipto,
y la familia de Jacob abandonó ese pueblo extraño,
Judá se convirtió en el santuario del Señor
y el pueblo de Israel llegó a ser su dominio.
Cuando el mar vio al Señor, se retiró;
también el río Jordán dejó de fluir.
Los montes saltaban como carneros,
¡las colinas brincaban como corderitos

Dime, mar, ¿por qué te retiraste?
Y tú, Jordán, ¿por qué dejaste de fluir?
Y ustedes, montes y colinas,
¿por qué saltaban cómo carneros?
¿Por qué brincaban cómo corderitos?
En presencia del Señor, la tierra tiembla;
¡tiembla en presencia del Dios de Jacob!
El Señor convirtió la peña en un manantial;
¡convirtió la roca en fuentes cristalinas!


Alabad al Señor

Cuando el Señor nos libre de este cautiverio,
parecerá un sueño y nuestra boca sonreirá contenta
y cantaremos sin cesar.

Cuando el Señor, al fin, la aurora nos restaure,
parecerá un sueño y nuestras manos se unirán, felices,
para afirmar la libertad.

Cuando el Señor construya nuestro horizonte,
parecerá un sueño y nuestros ojos verán sorprendidos,
un nuevo mundo germinar.

Cuando el Señor nos una a todos, victorioso,
parecerá un sueño. Ya nuestras lágrimas habrán pasado
y cielo y tierra se unirán.

Jaci Maraschin – Canto y Fe 246

Lectura del día

Mateo 12:38-42

38 Entonces algunos de los escribas y de los fariseos le dijeron: «Maestro, deseamos ver una señal tuya.» 39 Pero él les dijo: «La generación mala y adúltera demanda una señal, pero no tendrán más señal que la del profeta Jonás. 40 Porque así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del gran pez, así también el Hijo del Hombre estará tres días y tres noches en el corazón de la tierra. 41 En el juicio, los habitantes de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se arrepintieron por la predicación de Jonás, y aquí hay alguien que es más grande que Jonás. 42 En el juicio, la reina del Sur se levantará contra esta generación y la condenará, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien que es más grande que Salomón.

 

Los escribas y fariseos se acercan a Jesús para hacerle una petición. Le tratan respetuosamente como maestro: querían ver al Maestro hacer alguna señal. ¿Qué clase de señal debía ser? ¿No ha dado señales continuamente, sobre todo en sus milagros? ¿No ha hablado el mismo Dios desde un principio y ha dado una señal en el bautismo del Jordán? Los escribas y fariseos quieren todavía algo más, su pregunta podría estar pensada, honradamente; recordemos la pregunta de Juan el Bautista: Juan, que estaba en la cárcel, se enteró de los hechos de Cristo y envió a dos de sus discípulos para que le preguntaran: « ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperamos a otro?» (Mt 11: 2-3 RVC).Juan preguntó si Jesús era realmente el Mesías. Los adversarios aquí podrían aludir a lo mismo: una señal confirmatoria, un prodigio innegable y seguro. La respuesta de Jesús también es similar a la que dio a Juan. No dijo al Bautista explícitamente que él era el Mesías, sino que le mostró el camino de la fe: juzgar su persona por las obras.

Los adversarios aquí tampoco reciben una respuesta directa. Pero la recusación es mucho más áspera. Jesús ve en la petición como tal un agravio, una protesta contra el plan de Dios. A sus antepasados, los profetas con frecuencia les han reprochado que eran una generación perversa, incapaces de hacer el bien, y por consiguiente una generación adúltera, que quebranta sin vacilar el pacto de amor que Dios había concertado. Así también es esta generación de los contemporáneos de Jesús. Pide una señal propia, porque no acepta las que ya han sido dadas por Dios.

No obstante dará una señal, designada de modo impreciso como señal del profeta Jonás. No enseguida, porque la piden los escribas, sino cuando sea del agrado de Dios. Es la señal de la muerte y de la resurrección. Jonás fue retenido en el vientre del monstruo marino durante tres días, como castigo de Dios por su desobediencia. Pero luego es liberado milagrosamente y es enviado a Nínive para predicar.

El Hijo de la Humanidad estará tres días en el seno de la tierra (es decir, en el mundo subterráneo) para que se lleve a término su objetivo liberador. Él muere pero Dios, con su amor apasionado, lo levanta de la tumba y es gloriosamente ensalzado por el mismo Dios y la creación entera.

Es la señal contradictoria que dará Dios -escándalo para los judíos, estupidez para los que no lo son. La tentación de pedir una señal a Dios (justamente ahora, tiempo de pandemia y muerte) se ha dado con frecuencia en la historia de la Iglesia. A todos los que piden especiales revelaciones, nuevos milagros, secretas informaciones sobre acontecimientos y fechas, sobre guerras y catástrofes o el fin del mundo, se dice lo mismo que aquí a los adversarios: no se dará otra señal que la señal del profeta Jonás… Todo lo demás es falta de fe o superstición.

¿Hace falta pedir una señal…? Miremos nuestra propia vida; como hemos salido de lugares profundos de muerte ayudados con el brazo fuerte de Dios. Sigamos “a pie juntillas” las reglas del juego –protegernos y proteger a la hermana(os). Lo demás está todo dicho… « Por lo tanto, mi Dios les dará a ustedes todo lo que les falte, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús ». (Filipenses 4:19) Amén.

ROG

Oremos en paz y en comunión…

Amado Dios Padre y Madre; es a tu nombre al que se honra de generación en generación. Solo Vos sos digno de toda gloria y alabanza. No te sorprende el estado del mundo en este momento. Tus caminos no son nuestros caminos y no estás perdido en cuanto a qué hacer ahora. Nada es imposible para Vos. Así que hoy, estamos proclamando que serás glorificado a través de esta pandemia. Que tu nombre sea conocido y alabado en toda la tierra. Rompe la oscuridad con tu luz. Brilla más que el miedo a la muerte, la ruina económica y una larga cuarentena. Si miramos hacia atrás en este momento de la historia, podemos estar llenas(os) de alegría de ese momento recordando los momentos que nos diste esperanza y paz que llegó a este tiempo. Dios de amor con poder sanador, continúa atrayendo a este mundo herido hacia Vos. Oramos, en el nombre de Jesús, Hijo tuyo y Hermano nuestro. Amén.


Oremos por…

  • Todo el mundo, nuestro país y nosotros, nosotras, su gente.
  • Para que se acabe el flagelo de muerte y enfermedad que trajo esta pandemia.
  • Por todo el personal que está trabajando en salud.
  • Por quienes trabajan en las fábricas y locales de alimentos o farmacias.
  • Para que nuestros pastores, pastoras puedan sostener el trabajo de acompañamiento a quienes necesitan.
  • Por los adultos mayores.
  • Por los, las docentes que trabajan desde sus casas desde nuevos desafíos y herramientas de estudio.
  • Por las familias de quienes han perdido un ser querido.
  • Para que Dios sostenga y acompañe a quienes se sienten solos, solas.


 

HE AQUÍ QUE YO LES TRARÉ SANIDAD Y MEDICINA,
LOS CURARÉ Y LES REVELARÉ ABUNDANCIA DE PAZ Y DE VERDAD.

(Jeremías 33:6)



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