Iglesia Metodista en Argentina

13 Jun 2017
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Iglesia Evangélica Metodista Argentina

Por Aníbal Sicardi
Bahía Blanca

En la actualidad la Iglesia Metodista se encuentra presente a lo largo y ancho de Argentina. El año pasado, 2016, cumplió 180 años en el país. Ese dato deposita al 1836 como comienzo metodista en Argentina.

Ocurrió con la llegada de pastores metodistas de Estados Unidos para pastorear a la comunidad de habla inglesa ya que la Iglesia Católica Romana ejercía el monopolio religioso sobre la comunidad de habla española. Estaba prohibido el hacerlo por otras iglesias.

Ese mismo año, 1836, época de federales y unitarios, regresan a Argentina los jesuitas, que habían sido expulsados en 1767 por acomodamientos internacionales. Resulta interesante porque en algunos círculos los metodistas argentinos fueron denominados como los “jesuitas protestantes” a causa de su capacidad de análisis, su tendencia intelectual y preocupación por la sociedad.

Otro asunto, tal vez esotérico pero que vale la pena, es que los jesuitas eran considerados anticatólicos por su crítica -directa o indirecta- a las autoridades eclesiales de ese tiempo. Resulta creíble la información de que Rosas los había invitado a regresar. Siendo así surge la coincidencia que Rosas da permiso para que ingrese una reconocida fuerza evangélica anticatólica al mismo tiempo que impulsa el regreso de los criticados jesuitas.

Estas, y otras informaciones, configuran el escenario de oposición a la Iglesia Católica Romana que manejaba los hilos de decisiones fundamentales del quehacer nacional. En ese panorama los pastores de la Iglesia Metodista de Estados Unidos, que desembarcan en Argentina, tienen claro que solo pueden predicar y atender a los estadounidenses residente en el país y a nadie más.

A fines de 1857, siendo Justo José Urquiza presidente de la Confederación Argentina y cuando se inaugura el primer ferrocarril con la famosa Porteña, comienza a percibirse la necesidad de aceptar la tarea de otras iglesias a la población local.

Recién en 1867 se produce la primera predicación en idioma castellano. Ese honor histórico corresponde a la Iglesia Metodista que apunta a expandirse territorialmente. Mediante una calculada estrategia se establecen tres ciudades cabeceras: Buenos Aires, Rosario y Montevideo.

Siete años después, 1874, la ciudad de Buenos Aires amanece con un excelente templo, de características neogóticas, en el centralísimo espacio geográfico de Av. Corrientes y Maipú. Es la conocida Primera Iglesia Metodista.

Educación

Desde el vamos los metodistas implementan su preocupación por la educación. Esa labor favorece que se establezca tres grandes colegios,- En Montevideo, el Crandon, en 1879, en Buenos Aires el Ward, en 1913, y más adelante en Rosario el Colegio Americano que, en 1993, se transforma en Universidad.

Ese hito educativo va acompañado por el crecimiento metodista en esas ciudades que, estratégicamente, se habían optado al principio para el desarrollo territorial del metodismo.

Posteriormente surgen otras instancias educativas como los colegios de la Boca, Mendoza, barrio Almagro de Buenos Aires. No hay más porque la pauta metodista era crear escuelas allí donde no había y luego dejarlas en manos de Estado cuando este comenzó a expandir la educación.

Destacado es el apoyo metodista que recibió el gran William Morris, anglicano. Emigró hacia Paraguay y luego a Buenos Aires en 1886. Tenía 22 años. Va a vivir en la Boca. lugar de pobreza y conventillos. Se integra a la Iglesia Metodista local.

Su extraordinaria obra y su importancia en la inserción educativa la describe con excelencia una bahiense, hija de la Iglesia Central Metodista, Eunice Rebolledo. Lo hace en su trabajo “Liberalismo y ascetismo protestante en la construcción de la ciudadanía en la Argentina” Resalto la adjetivación “en la construcción de la ciudadanía”

Si bien el interés educativo viene desde sus inicios en Inglaterra, el metodismo argentino tiene en cuenta que ya, en ese entonces, era de suma preocupación en sectores de avanzada en pensamiento y en acción.

En 1857, en la ciudad de Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos, se fundó La Fraternidad, Sociedad Popular de Educación. Su propósito era albergar y capacitar a los jóvenes de cualquier clase social, condición o credo, guiando a los jóvenes estudiantes sentimientos de apoyo recíproco, mutua tolerancia y fraterna camaradería. Por ese espacio pasaron jóvenes argentinos que con el correr del tiempo llegaron a escalar altas posiciones en el país.

Una declaración de propósitos que podía firmar, sin vueltas, la Iglesia Metodista.

En el aspecto educacional, los metodistas establecieron buena relación con Domingo Sarmiento quien, siendo presidente, trae maestras desde Estados Unidos entre las cuales se encuentran varias metodistas. Una de ellas es Juana Manso, de relevante actuación en educación.

Leyes

En esa misma línea de conjunción entre las convicciones propias y necesidades del país, el metodismo tiene una fuerte participación en las leyes que establecen nuevas formas de ordenamiento social.

Entre ellas el Registro Civil, que estaba en posesión de la Iglesia Católica Romana. Los nacimientos, casamientos y cementerios pasaban por sus manos. La cuestión levanta la oposición de la jerarquía católico romana. Aun cuando se firman las leyes la influencia católico romana continúa en aspectos como los cementerios, que eran solo para los que profesaban esa fe. Para los otros estaban los Cementerios de Disidentes.

Entre las legislaciones se encontró la Ley 1420 relacionada con la educación pública que, al igual que la del Registro Civil, era repudiada por la ICR.

Asociación por intereses comunes

Estas y otros luchas la Iglesia Metodista las libra asociada a grupos intelectuales progresistas y logias masónicas que estaban en buena relación con los metodistas Una parte de sus pastores y laicos eran miembros de la masonería.

Fue una época de intereses comunes entre el metodismo y otros sectores como los mencionados. En esas circunstancias los metodistas no declinaban de las afirmaciones de su fe por lo cual mantenía fuertes discusiones con sus aliados. Había unidad de pensamiento y acción en aquellas cuestiones que tenían que ver con el cambio estructural de la sociedad.

Cuando la iglesia metodista insiste en la educación es porque apela a que se preparen buenos ciudadanos y se dé la oportunidad a los sectores carenciados. Es una gestión opuesta a quienes creen que solo los que tienen posibilidades económicas deben dirigir el país. La educación tiene una finalidad social bien definida.

Los antagonismos con la ICR son por cuestiones religiosas, de interpretación del evangelio. La convicción metodista sobre la libertad y responsabilidad personal colisiona con la ICR que proclama el sometimiento a dogmas y jerarquías

Entre los metodistas y el catolicismo romano de ese tiempo hay diferencias siderales en el ideario de lo que debe ser una sociedad. Similar a lo que Wesley hizo en la Inglaterra de su tiempo se busca la conversión personal, una nueva persona, que tiene como consecuencia su introducción en el cambio de una nueva sociedad. Eso significaba dar por terminado el colonialismo que seguía sosteniendo el catolicismo-

El 1900

En la primera década de 1900 el ferrocarril ya era un hecho impactante. Con el 90% en manos de los ingleses ganó la apuesta de construir el proyecto agro-exportador Esta venida de los ingleses favorece a iglesias evangélicas que surgen o se nutren con esa presencia. Las iglesias metodistas de Temperley, Remedios Escalada, Loma de Zamora, Bahía Blanca son algunos de los lugares favorecidos con esta circunstancia.

Sin embargo, el movimiento de mayor nutrición para el metodismo fue la masiva inmigración europea, especialmente la de italianos y españoles. Sus anhelos de progreso y de una nueva vida se entronca con la prédica metodista del nuevo nacimiento y de obtener una identidad propia producto del encuentro con Cristo.

En esa inmigración hay anarquistas, socialistas, y mayoría de gente decepcionada por el catolicismo romano. El metodismo le ofrece, junto con la identidad de un nuevo nacimiento, la posibilidad de continuar con su participación ideológica ya que, a diferencia de otras iglesias evangélicas, el metodismo tiene una gran apertura hacia lo que ocurre en la sociedad.

Nuevos aliados

Dos vertientes políticas son importantes en esta época. Una el radicalismo que brega por los sectores populares y proclama un país con nuevas instancias estructurales, especialmente republicanas y democráticas.

La otra es el socialismo. Con esta vertiente el metodismo encuentra similitudes de lucha y de cuestiones morales sumamente particulares. El socialismo de ese entonces es austero, predica la templanza, la moralidad estricta. Actitudes que coinciden con la interpretación metodista de la nueva vida.

Las congregaciones metodistas que integran italianos y españoles se diferencia de otras iglesias evangélicas y sobre todo de la católica romana, cerrada, tozuda, integrista.

El radicalismo y el socialismo se encuentran en la feligresía metodista y son participantes de las luchas sociales de esas tres primeras décadas de Argentina. Así como en la época de 1836 al 1800 eran las clases ilustradas y la masonería con las cuales se asocia la naciente Iglesia Metodista, ahora el metodismo pasa a tener otro tipo de alianzas con el mismo propósito, crear una estructura social nueva.

La Primera Guerra Europea, la del año 14, une ambas tendencias y al metodismo en contra de la guerra. Hay un lenguaje común que comienza a diferenciarse a partir del 19 con el fin de guerra. En alguna manera en el metodismo se plantea la misma disyuntiva.

Bahía Blanca es un ejemplo de esa modalidad. Mientras Central era de tendencia radical la nueva iglesia de Tiro Federal, iniciada allá por 1912, se inclina por el socialimo. El lugar geográfico de una y otra determina mucho esas opciones. Central en el centro de la ciudad. Tiro Federal es un barrio. con importante participación de anarquistas y socialistas.

En esos tiempos las iglesias evangélicas aprovechaban Semana Santa para reuniones especiales y marcar la diferencia entre el sentido de muerte que auspiciaba la Iglesia Católica Romana y el de alegría de la resurrección que imperaba en los evangélicos.

En la Semana Santa de 1921 la Iglesia Metodista de Tiro Federal plantea unas reuniones que parecen extrapoladas del infinito. Invita a la población a una serie de reuniones sobre “El Padrenuestro y el socialismo” Desde el punto de vista de captación de gente del barrio una muy buena iniciativa marquetinera y que indica la opción de esos metodistas.

Vale, y mucho, recordar que, en ese año, 1921, el filósofo alemán Walter Benjamín escribía un notable trabajo sobre “El capitalismo como religión” que aún es de actualísima vigencia..

Seguro que los de Tiro Federal no conocían ese hecho, pero sus reuniones apuntaban a una misma opción. Tenían en común que los tirofederales eran lectores del Antiguo Testamento y otras lecturas de la época y Benjamín, judío, fue muy influenciado por la tradición judaica. Es lícito pensar que Dios utiliza a hombres y mujeres de distintos lugares que, con sus lecturas similares e iguales ideales, se unen en el tiempo superando las distancias geográficas.

Esa instancia se puede visualizar en otras congregaciones metodistas y en declaraciones públicas.

Un alto referente metodista, el pastor Julio M Sabanes, en el El Estandarte Evangélico de 1937, escribe una nota donde afirma que “Los tres enemigos del evangelio, estos son capitalismo, clericalismo y militarismo” Ya había citas similares en el EEE de los años 20 en adelante y del 30 al 40 la expresión de J M Sabanes es muy compartida.

Contextualicemos

En el 29 estalla la gran crisis económica internacional y en Argentina se establecía la Década Infame. La sensibilidad metodista no podía estar aislada de lo que acontecía a su alrededor.

En ese tiempo se plantea la renovación teológica y la relectura de la Biblia. El metodismo se acopla a este movimiento de innovación y del uso del conocimiento de la ciencia. Es tildada de hereje por otras iglesias. Algo similar ocurre en los años del 60 cuando la Iglesia Metodista establece relaciones con la ICR que estaba cambiando su orientación. En esta oportunidad el calificativo hacia los metodistas es que son como la prostituta del Apocalipsis.

La problemática del 45 y el 55

Era esperable que en los 40 su relación con el socialismo y el radicalismo llevase a la Iglesia Metodista apoyar a la Unión Democrática que se oponía a Domingo Perón. Esa oposición continúa durante el gobierno de Perón al punto que se le clausura la revista El Estandarte Evangélico.

Lo ocurrido en el 55 con los bombardeos en Plaza de Mayo en junio y luego en septiembre en otros lugares, más las decisiones de la llamada Revolución Libertadora que, entre otras acciones, llevó al fusilamiento de los opositores, en este caso peronistas, hizo que desde el metodismo comenzara una seria y profunda reflexión sobre la realidad argentina y sobre las causales de sus posiciones..

Esa revisión sigue el estilo metodista, surge de la práctica que incluye la relación con nuevos gestores de la vida política y social, incluida la apertura del catolicismo romano que marca momentos importantísimos como Vaticano II.

Incorpora a ese redescubrimiento su mirada sobre Latinoamérica que movilizó y cambió la actitud del liderazgo argentino centrada en Europa. Hay nuevos interlocutores en la alianza por un mundo mejor.

La década del 70 se introduce en la vida metodista con una fuerza inusitada. Dios brinda al metodismo con liderazgos nuevos y con un Obispo, Carlos Gattinoni, que es referente indiscutible en esta etapa.

Gattinoni es quien se juega en el apoyo a los pastores y laicado que reciben los refugiados de Chile, luego del golpe de Estado que derroca a Salvador Allende. En 1975 estampa su firma entre los fundadores de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos. Las Asambleas de la IEMA se comprometen en la firme defensa de los Derechos Humanos. Luego, el obispo Federico Pagura le da mayor velocidad a este proceso y coloca a la Iglesia Metodista Argentina en el tablero latinoamericano. Por propia fuerza de los metodistas, es marca internacional.

Luego de la caída de la Dictadura Cívico Militar el metodismo se compromete en la construcción de la democracia del país y participa con los lógicos altos y bajas de todo proceso comprometido.

El 2017

Hoy, el metodismo es una organización que vive los problemas de toda la sociedad con una variedad de posiciones sociopolíticas correspondientes al país. Redujo la discusión socio-política primando el propósito de concentrarse en las cuestiones internas. Abre el peligroso camino del cuidado institucional con la pérdida del genio metodista de ser una iglesia desafiante, que vive en la frontera del testimonio donde solo se tiene la seguridad de la compañía del Dios de Jesucristo y del poder del Espíritu. Santo.

Hay un pasado que habla. Que desafía a quien lo transita. No escucharlo es transformarlo en un museo.

Hay un presente apasionadamente confuso. Apela a desentrañar el lenguaje que esconde las intenciones de subordinación y nuevas esclavitudes. Tiempo que exige decir la verdad liberadora. Turno para vivir la legitimidad de ser aniquilando las caretas de la falsa religiosidad.

Hay un futuro que será lo que hacemos hoy. Que no será construido por la soledad de las iglesias sino por los cristianos y cristianas que se comprometen a laborar junto a los hombres y mujeres que Dios coloca a nuestro lado sin pedirles confesión de fe.

Tiempo extraordinario que ofrece la inmensa posibilidad de expandir toda nuestra humanidad a semejanza del Verbo que se hizo Carne. Aceptarlo es vivir la riqueza del poder del evangelio, Negarlo es huir como Jonás y ser absorbido por el gran pez de las fuerza de la negación humana. + (PE)


Nota. Predicación del pastor Aníbal Sicardi en la Iglesia Metodista Central de Bahía Blanca, domingo 4 de junio. Es la cuarta de la serie sobre el metodismo. La primera fue el 7 de mayo sobre La Iglesia Metodista y el derecho al trabajo digno. La segunda, el 14 de mayo, La Iglesia Metodista y la economía. La tercera , el 21 de mayo, La Iglesia Metodista y las luchas sociales.
SN 188/17
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