Declaración pública de la XXIX Asamblea General de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina

Declaración de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina al pueblo argentino
“Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”.
Juan 10:10b
En el marco de nuestra XXIX Asamblea General y al celebrar 190 años de presencia y testimonio en la Argentina, como Iglesia Evangélica Metodista Argentina renovamos nuestro compromiso con el pueblo argentino y con el Evangelio de Jesucristo, que nos llama a trabajar por la justicia, la paz, el amor, la libertad y una vida digna y plena para todas las personas.
A lo largo de nuestra historia hemos procurado acompañar a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad y levantar nuestra voz frente a las injusticias. Hemos recibido y acompañado a personas refugiadas, denunciado las violaciones a los Derechos Humanos durante la última dictadura cívico-militar y participado en iniciativas por la verdad, la justicia y la consolidación democrática. Desde esta trayectoria reafirmamos que la defensa de la dignidad humana y de los Derechos Humanos forma parte de nuestro compromiso cristiano.
Hoy nos preocupa profundamente el crecimiento de la pobreza y la desigualdad, la situación de las personas jubiladas y pensionadas, las familias en situación de calle, las niñeces y juventudes vulneradas y la falta de oportunidades. Nos preocupa también la pérdida de fuentes de trabajo, el cierre de fábricas, comercios y pequeñas y medianas empresas, el crecimiento de la informalidad laboral y el debilitamiento de políticas públicas destinadas a garantizar derechos y cuidar a quienes más lo necesitan.
Manifestamos asimismo nuestra preocupación por el debilitamiento de la democracia, el aumento de la violencia institucional, la intolerancia frente a quienes piensan diferente y las dificultades para ejercer plenamente la libertad de expresión y el derecho a manifestarse. Creemos en una democracia amplia, participativa y plural, capaz de garantizar el disenso, respetar la diversidad y dar respuesta a las necesidades de las personas y comunidades más vulnerables.
Como parte de nuestra responsabilidad cristiana, reafirmamos también nuestro compromiso con el cuidado de la Creación. El agua, el clima, los ecosistemas y el ambiente no pueden ser considerados únicamente como recursos económicos. Somos parte de una casa común que tenemos la responsabilidad de cuidar para las generaciones presentes y futuras.
Por todo ello, desde nuestra fe y nuestra historia, reafirmamos nuestro compromiso con la plena vigencia de los Derechos Humanos, la diversidad, los derechos de los pueblos, la democracia, el cuidado del ambiente y la protección de las personas más vulnerables.
No queremos permanecer indiferentes frente al sufrimiento ni frente a las injusticias. El mensaje de Jesucristo nos interpela a acompañar, cuidar, defender la dignidad de cada persona y trabajar por una sociedad donde todas y todos puedan vivir con dignidad, justicia y esperanza.
Confiamos en que es posible construir un tiempo distinto y mejor. Por eso, desde nuestra fe, renovamos la esperanza y asumimos el compromiso de poner manos a la obra para construir una sociedad más justa, solidaria, democrática y fraterna, con el convencimiendo de que la justicia y la paz pueden encontrarse y abrir caminos hacia una vida plena para todas las personas.
“Por eso es que hoy tenemos esperanza,
por eso es que hoy luchamos con porfía;
Por eso es que hoy miramos con confianza el porvenir”.
