20 – La libertad cristiana

18 Feb 2020
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20 – La libertad cristiana

Guías Metodológicas


Esta jornada no cuenta con Libro de Actividades


Gálatas 5:1-6, 13-14


Prácticamente en todas las sociedades humanas se viven situaciones opresivas, en todos los tiempos. Los más débiles, los pobres, los niños, las mujeres, viven oprimidos y suspiran por libertad. Los pueblos dominados, y dentro de los pueblos algunos más oprimidos que otros: cuando hay esclavitud, los esclavos; cuando hay varones opresores, las mujeres; cuando hay dueños de la tierra, los campesinos sin tierra …

Y en todos los tiempos los oprimidos sueñan con la libertad, como la anciana Ana, según el Evangelio de Lucas 2.38, entre «todos los que esperaban la liberación de Jerusalén».

Buscan libertad entonces los que están socialmente oprimidos, los que en un espacio familiar son oprimidas u oprimidos, los que son oprimidos por leyes injustas. Y entonces aparece Pablo, el apóstol de la libertad cristiana. El mismo que había sido un opresor, un atropellador, ahora descubre un sistema religioso que se ha transformado en una legislación opresiva, pero sobre todo descubre la gracia y el amor de Dios, que nos permiten vivir en libertad.

«Cristo nos dio libertad para que seamos libres». No a los ritos excluyentes, como por ejemplo la circuncisión, que supuestamente marcaba la superioridad de una raza. Ni tampoco sirven de nada delante de Dios el cumplimiento de la ley, porque es la generosidad de Dios lo que nos declara justos. Ahora vivimos para vivir no de acuerdo a determinados reglamentos, que siempre terminan en injusticia y en discriminación: sencillamente ahora «lo que cuenta es la fe, una fe activa por medio del amor».

Y entonces somos libres, disfrutemos de esa libertad fundamentada en el amor de Dios. Por supuesto que no vamos a dejarnos esclavizar siguiendo nuestros instintos, como animales. Eso no sería vivir en la fe ni en el amor. Cuando amamos a nuestro prójimo como a nosotros mismos no hay peligro de abusar de él, ni de oprimirlo, ni de mordernos los unos a los otros.


¿Qué queremos lograr?


  • Reconocer la libertad que tenemos en Cristo Jesús.
  • Discernir en qué sentidos somos liberados por Cristo.
  • Valorar la vida en libertad, en una fe activa por medio del amor.

Versículo para memorizar


Cristo nos dio libertad para que seamos libres. Gálatas 5:1a



Índice



./ niñas/os no lectores

Preparar de antemano

Entregamos a cada niño una bolsita de papel con su nombre, donde cada uno guarde lo que vaya eligiendo…

  • Poner en la mesa, distintas frutas, una por cada niño (una banana, una mandarina, una manzana) y por turno les pedimos que elijan, los primeros van a tener más chance de elegir, los últimos se tienen que conformar con lo que queda.
  • Poner caramelos o lápices de colores o fibras u otros elementos distintos, también para que elijan por turno.

 

Conversar si les gustó el juego.

Preguntar si cada uno tiene lo que quiere, o hay alguien que quiere lo que tiene el otro.

Explicar que en toda la historia del pueblo de la Biblia Dios quiere que seamos libres, nunca obligados a hacer algo que nos haga daño o nos desagrade. Pablo les enseña a sus amigos gálatas, llamados así porque vivían en un lugar denominado Galacia, que Jesús quiere que podamos elegir lo que nos gusta para vivir …

La Biblia también dice que la verdadera libertad que nos da Dios nunca es usar mal la libertad.

¿Qué hubiera pasado si el primero se elegía dos o tres frutas (o lápices, fotos, etc,)? El último no podía elegir nada. Por eso tenemos esta fe: «una fe activa por medio del amor».

¿Alguno de los que pudieron elegir primero o segundo, quiere compartir con los que no pudieron elegir?

 

  • Animelos a dar de lo que tienen, asi pueden mostrar cuánto quieren al amiguito. Yanimelos a poner todo en la mesa otra vez y compartir entre todos, (partiendo las frutas, compartiendo los lápices … y que haya caramelos para todos sin que tengan que elegir)

 

Manualidad

Entregar un cartelito que diga Dios me hizo libre para amar, para que peguen en las bolsitas (ahora vacías) y que las decoren como les guste. (Seguramente que habrá alguna galleta o golosina para poner dentro).

 

ORAR.- dando gracias a Dios porque nos ama y así nosotros podemos amar a los otros.

 

./ niñas/os lectores menores

Leer o comentar el texto de Gálatas 5: 1-6

Contar el cuento Canuto el tucán, de María Elena Walsh

Canuto el tucán vivía en un lujoso hotel de turismo con piscinas, canchas de tenis, robots heladeros y helicópteros que rugían todo el santo día. ¡Y a él qué le importaba todo eso! Lo habían metido en un jaulón de cristal para que los turistas lo fotografiaran. Canuto extrañaba su nido en la selva, y su única alegría fue ver pasar una vez a Gaby, la campeona de tenis, que le tiró un besito.

Una tarde dormitaba en su árbol artificial cuando de pronto … ¡zimmmmm, crac! La puerta de cristal se abrió como por arte de magia. Pero no fue magia sino una fruta redonda hábilmente lanzada que rompió la cerradura.

Canuto era muy goloso y antes de escapar alzó la fruta en el pico. Es imposible volar con el pico abierto, de modo que bajó a la orilla del río Lapizul a esperar el colectivo.

Mientras esperaba observó la fruta: era amarillo-verdosa, pelusienta y dura. «Está reverde -pensó Canuto- pero sin duda es mágica porque me abrió la puerta.»

El colectivo era un yacaré voluntarioso que transportaba en su lomo a los bichos cansados de andar o volar. Canuto escondió la fruta bajo el ala, navegó un rato y bajó en la parada selva.

Se encaminó a su nido, pateando el raro fruto. Por la senda ¿qué casualidad! Venía en bicicleta Gaby, la campeona, paseando con su novio Flacus, las raquetas a la espalda. Canuto la miró embobado y Gaby le dijo a Flacus:

-¡Es él!

-¡Apuntaste bien!- comentó Flacus.

– Te devolví la libertad -le dijo Gaby a Canuto-, ahora devuélveme la pelota.

«Cómo me atontó la prisión! -pensó el tucán-, confundí la pelota con una fruta. «

Voló hasta el manubrio con la bola en el pico y se la devolvió a su dueña. Después viajó en el manubrio hasta su árbol, de donde toda la familia bajó a recibirlo con gran escandalete. Al día siguiente dijeron los diarios:

SAQUE MAESTRO DE GABY LIBERÓ A TUCÁN.

-Para pedirle al mundo que nadie más vuelva a cazarlos-, aclaraba Flacus.

Pero el mundo creyó que se habían vuelto loquitos.

Le mandaron a Canuto una cesta de frutas madurísimas y una parva de invitaciones para ver el campeonato desde una palmera alta, alta, alta.

Fue escrito en 1974 y publicado por Alfaguara en Buenos Aires en el año 2000

 

Comentar el cuento y dar referencias sobre la autora. Seguramente conocen algunas de sus canciones, recordarlas. Explicar que el personaje de Gaby, la campeona de tenis existe de verdad, es Gabriela Sabatini que cuando María Elena escribió el cuento era campeona.

Conversar sobre situaciones en las que no hay libertad. Dejar que hablen libremente aún de animales que no son domésticos pero se los trata como tales. Explicar que hay personas que no son libres por decisiones de otros más poderosos.

El Tucán tenía derecho a la libertad. Las personas también tenemos derecho a ser libres, elegir lo que nos gusta més, no hacer nada que nos haga daño porque nos obligan, compartir con los que más nos quieren las cosas que hacemos.

ORAR.- dando gracias a Dios porque nos da derecho a ser libres y porque podemos elegir compartir lo que hacemos con quienes más nos quieren.

 

./ niñas/os lectores mayores

Leer el texto Gálatas 5:1-8

Conversar sobre el texto bíblico.

Contar el Cuento: Los experimentos de la Srta. Elisa, de Pedro Pablo Sacristán.

En lo posible actuado. Ponerse de acuerdo con un par de niños y prepararlo como un experimento sobre la libertad. Jugado tendrá más impacto que narrado.

La señorita Elisa aquel fin de semana les propuso uno de sus famosos trabajos sobre experimentos. A sus alumnos les encantaba aquella forma de enseñar, en la que ellos mismos tenían que pensar experimentos que ayudaran a comprender las cosas. Muchos tenían que ver con las ciencias o la química, pero otros, los que más famosa la habían hecho, tenían que ver con las personas y sus comportamientos. Y aquella vez el tema era realmente difícil: la libertad. ¿Cómo puede hacerse un experimento sobre la libertad? ¿Qué se podría enseñar sobre la libertad a través de experimentos?

Estas y otras preguntas parecidas se hacían los alumnos camino de sus casas. Pero ya se habían lucido con otros experimentos difíciles, y aquella vez no fue una excepción. El lunes llegaron con sus experimentos listos, y fueron mostrándolos uno a uno. Fueron muy interesantes, pero para no hacer muy larga la historia, la señorita Elisa me ha pedido que sólo cuente los experimentos de Romina, Carlos y Andrea, que le gustaron mucho.

Romina llevó 5 cajas de colores y le dio a elegir a la profesora. La maestra, agradecida, escogió la caja rosa con una sonrisa. Luego Romina sacó 5 cajas amarillas, se acercó a Carlos y le dio a elegir. Carlos contrariado, tomó una cualquiera. La señorita Elisa, divertida, preguntó a Romina cómo se llamaba el experimento.

– Lo he titulado «Opciones». Para que exista libertad hay que elegir entre distintas opciones. Por eso Carlos se ha enfadado un poco, porque al ser las cajas iguales realmente no le he dejado elegir. Sin embargo la señorita Elisa estaba muy contenta porque pudo elegir la caja que más le gustó. 

Carlos había preparado otro tipo de ejercicio más movido: hizo subir a la  pizarra a la maestra, a Lucas, un chico listo pero vaguete, y a Pablo, uno de más lieros de la clase. Entonces, dividió la clase en tres grupos y dijo dirigiéndose al primer grupo:

– Vaya hacerles una pregunta dificilísima; podes elegir a cualquiera de los tres de la pizarra para que los ayude a contestarla. Quien acierte se llevará una gran bolsa de golosinas. Todos eligieron a la maestra. Entonces Carlos dijo a los del segundo grupo:

– La misma pregunta va a ser para ustedes, pero tenes que saber que a Pablo, antes de empezar, le he dado un papel con la pregunta y la respuesta.

Entre las quejas de los del primer grupo, los del segundo eligieron sonrientes a Pablo. Luego Carlos siguió con los últimos: – les toca a ustedes. Lo que les he contado a los del segundo grupo era mentira. El papel se lo había dado a Lucas.

Y entre abucheos de unos y risas de otros, Pablo mostró las manos vacías y Lucas enseñó el papel con la pregunta y la respuesta. Por supuesto, fue el único que acertó la difícil pregunta que ni la maestra ni Pablo supieron responder. Mientras los ganadores repartían las golosinas entre todos, Carlos explicó:

– Este experimento se llama «Sin verdad no hay libertad». Demuestra que sólo podemos elegir libremente si conocemos toda la verdad y tenemos toda la información. Los grupos 1 Y 2 parecía que eran libres para elegir a quien quisieran, pero al no saber la verdad, realmente no eran libres, aun sin saberlo, cuando eligieron. Si lo hubieran sabido su elección habría sido otra.

Muchos más experimentos interesantes se vieron ese día, y puede que alguna vez los contemos, pero lo que está claro es que los niños de la clase de la señorita Elisa terminaron sabiendo de la libertad más que muchos mayores.

 

  • Comentar el cuento.
  • Hablar de la palabra Opciones – y de la frase «sin verdad no hay libertad»

Comentar que elegir quiere decir renunciar a algo: demos ejemplos.

Si uno elige comprar zapatillas blancas, renunció a las negras, si uno elige jugar con los jueguitos, renuncia a jugar con los amigos (que los niños den ejemplos).

Si no somos libres ¿qué somos? (esclavos) ¿Ustedes tienen amigos que sean esclavos de algo? (televisor, jueguitos, el fútbol y otros que se les ocurran).

 

Buscar en Gálatas 5 los versículos 13 y 14 y después de leerlos, explicar lo de «dar rienda suelta a los instintos»

ORAR.- dando gracias a Dios porque podemos elegir, y le pedimos que siempre elijamos bien.

 

./ adolescentes

Leer el texto de Gálatas 5: 1-6, 13·14

  • Tener colgado un póster donde puedan dibujar lo que se imaginan como libertad.

¿Cómo definimos la libertad? ¿Qué es? O ¿cómo es? (permitir el intercambio de pareceres y si hay algo que quieran dibujar que lo hagan).

 

Con el texto en la mano vamos leyendo:

¿Para qué fuimos llamados? ¿Cómo usar nuestra libertad? ¿Cómo disfrutar nuestro deseo de libertad? Pensemos en la libertad de movimientos, libertad para poder pensar, para hablar, para dibujar las cosas lindas que se nos ocurren … ¿Qué pasa con los deseos de dañar a otros o incluso a nosotros mismos? Qué sucede si sos guiado o guiada por el Espíritu de Dios?

 

Dinámicas
  • Sugerencia para trabajar en el grupo:
    • Pensar en situaciones de expansión, de libre expresión y creatividad, cuenten cuándo se sintieron libres y agradecidos a Dios por vivir esa experiencia de libertad.
    • Pensar en situaciones de esclavitud que viven los adolescentes de hoy y que aparentan ser de libertad, por ejemplo drogas, chicas y chicos en prostitución, hurtos para conseguir dinero … 

 

  • Reunidos en dos grupos: que cada grupo pueda pensar en alguna situación de esclavitud que viven, que ven o que conocen, y que preparen una dramatización sin decir de qué se trata para que el otro grupo adivine. Proponer luego para cada situación una salida, la intervención de alguien que permita cambiarla con alguna alternativa que implique liberación .

 

Ser honestos con los adolescentes y decirles que SABEMOS EN QUÉ MUNDO les toca vivir, que las ofertas que parecen deslumbrantes, los llevan a la esclavitud; pero también darles la seguridad de que en la Iglesia y la comunidad de fe, encontrarán hermanos y hermanas en quien apoyarse, que oran por ellos, y que los aman.

Sería una buena oportunidad para confirmarles que pueden recurrir a tal o cual persona de la Iglesia, cuando se ven enfrentados a ciertos riesgos, para que los ayuden a sostener determinada situación o para salir de ella, para vivir la verdadera libertad.

  • Sería una buena oportunidad también para hacer una lista de jóvenes y mayores que estuvieran dispuestos a tomar la responsabilidad de ayudar a vivir en libertad a los adolescentes. 

 

Tener copias del fragmento que está a continuación para cada uno, que uno lo lea

Tomado de «Juan Salvador Gaviota», de R. Bach.

El río se complace en llevarnos sólo si nos atrevemos a soltarnos. Nuestra verdadera tarea es este viaje, esta aventura. 

Lo que sueñas despierto encierra el anhelo de liberarte de todo lo que te ata: la rutina, el hastío, la solemnidad.

Lo que no has comprendido es que ya eres libre y siempre lo has sido. Cuando amas a alguien y sabes que está listo para aprender y crecer, lo dejas en libertad. Para vivir libre y feliz debes sacrificar la rutina, pero casi nunca se trata de un sacrificio fácil. Nadie puede prohibirnos que hagamos lo que queremos hacer. La única ley verdadera es aquella que conduce a la libertad. Si deseas tanto la libertad y la felicidad, ¿no ves que ambas están dentro de ti? que las tienes y las tendrás. Actúa como si fueran tuyas y lo serán. Los problemas son para solucionarlos. La libertad, para comprobarla. Al amanecer había cerca de mil pájaros escuchando, tratando de comprender a Juan Gaviota. Les habló de cosas muy sencillas: que está bien que una gaviota vuele, que la libertad es la esencia misma de su ser y que todo aquello que impida esa libertad debe ser evitado.

No es el desafío lo que define quienes somos ni qué somos capaces de ser, sino cómo enfrentamos ese desafío: podemos prender fuego a las ruinas o construir un camino, a través de ellas, paso a paso, hacia la libertad. 

 

Conversar sobre este último párrafo.

ORAMOS.- por nuestra libertad.

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