14 – No esclavos, sino hijos y herederos de Dios

18 Feb 2020
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14 – No esclavos, sino hijos y herederos de Dios

Guías Metodológicas


Libro de actividades 14


Romanos 8: 1-4 / 14-17


Pablo nos dice claramente que todos los que estamos unidos a Cristo Jesús, somos guiados por el Espíritu de Dios y somos hijos de Dios. Por lo tanto, no vivimos en un espíritu de esclavitud para tener miedo. Por el contrario, hemos recibido el Espíritu que nos hace hijos de Dios.

Pensemos en una escena en los tiempos de la esclavitud: hay dueños de los esclavos, trabajando, y vemos también niños y jóvenes de la familia. Podemos imaginar situaciones de violencia, sobre los esclavos y sobre los niños de los esclavos.

Podemos imaginar escenas actuales, de trabajadores rurales encerrados en situación de semiesclavitud: viven con miedo, con sus documentos secuestrados, les cobran abusivamente por su comida, no pueden salir de la estancia …

El evangelio, desde sus primeros tiempos, abrió espacios de respeto y de fraternidad en las comunidades cristianas, aunque permanecían las relaciones de esclavitud. Tenemos el ejemplo de la carta del apóstol Pablo a Filemón, un señor que había tenido un esclavo llamado Onésimo, que al parecer se había escapado de su amo.

Ahora los dos son cristianos, y Pablo le pide a Filemón que reciba a su antiguo esclavo … ahora como un hermano. 

Dios nos hace miembros de su familia, y por lo tanto pasamos a ser herederos y herederas de Dios, como hijos e hijas que somos. No somos esclavos, sino hijos de Dios, miembros de su familia. Jesús usó la expresión «Abbá» (vs 15), para referirse sencillamente a Dios -por ejemplo en Marcos 14:36- usando su lengua materna. «Abbá» era la expresión cariñosa que los niños judíos usaban para referirse a sus padres: «papá», «papito». Los judíos siempre evitaban decir «Abbá» en sus oraciones públicas o privadas, usando para referirse a Dios el término formal «nuestro Padre». ¡Nosotros podemos dirigirnos a Dios con esta familiaridad, porque somos verdaderamente sus hijos e hijas queridos! 

Durante la última dictadura militar tuvimos muchos casos cuando hijos e hijas de padres asesinados por el terrorismo de Estado fueron apropiados y se les cambiaron engañosamente sus identidades, queriendo borrar esos crímenes y robando sus pertenencias. Lenta y dolorosamente muchos hijos e hijas apropiados descubrieron sus verdaderas historias de vida, descubrieron quiénes habían sido sus auténticos padres y tuvieron que cambiar los nombres y apellidos falsos que les habían puesto sus apropiadores.

¡Justamente al revés de lo que hace Dios con nosotros al unirnos a Cristo Jesús, nuestro «hermano mayor»! Sin perder nuestra filiación de sangre, pasamos a ser hijos e hijas de Dios, «adoptados» cariñosamente por Dios nuestro Padre, al que podemos decirle «papá», herederos de la vida eterna y definitiva, nunca hijos o hijas de segunda categoría, nunca engañados en cuanto a nuestra historia personal y familiar, nunca criados en un ambiente de mentiras, de miedo y de inseguridad.

Podemos hablar con los niños y las niñas de lo que significa ser hijos e hijas de Dios, pertenecer a la familia de Dios. Al hablar de este tema tengamos en cuenta que no podemos hacer un paralelo de Dios Padre con los padres que ellos tengan porque en algunas familias encontramos padres que no son buenos con sus hijos, incluso pueden tener padres violentos o despreocupados por sus hijos.


¿Qué queremos lograr?


  • Valorar nuestra identidad como hijos e hijas de Dios.
  • Reconocer que somos hijos e hijas y herederos del mundo nuevo de Dios.
  • Apreciar nuestra libertad como miembros de la familia de Dios.

Versículo para memorizar


Ya no eres esclavo, sino hijo de Dios y también su heredero. Gálatas 4:7



Índice



./ niñas/os no lectores

Contar el texto bíblico: La Biblia dice que el Espíritu de Dios nos convierte en sus hijos y eso nos permite llamar a Dios «Abba Padre», es decir «papito querido», así de esta manera le decían los niños a sus papás y Dios nos permite que así lo llamemos porque somos sus hijos.

Comentar que Dios nos ama así como somos. Que cada uno pueda contar cómo es su cuerpo, qué les gusta hacer, que puedan medirse, contar sus dedos, ver el color del pelo … Todos somos sus hijos y sin embargo somos todos diferentes. En lo que tenemos que parecernos es en el buen trato que nos damos unos a otros.

 

Actividades
  • Proponer que cada uno se dibuje y alrededor de su cuerpo graficar personas u objetos (comida, la naturaleza, etc.) que Dios les da porque los ama y es un Papá bueno.
  • Se puede jugar a ser artistas y crear con colores como Dios creó para nosotros. Proponemos la técnica de témpera soplada. Se necesitan hojas de cartulina, témpera diluida en agua en partes iguales y pajitas o sorbetes. Se colocan sobre la hoja gotitas de pintura y cada niño soplando va estirando esa pintura sobre el papel. Los más grandes se van a dar cuenta que inclinando la pajita logran diferentes direcciones en la pintura. Dejar secar sobre superficie plana y luego armar un mural con el nombre de los artistas. 

 

Comentar que el Espíritu del Señor que es como un papá que está en cada uno se alegra mucho cuando podemos jugar y expresarnos con todo lo que Él nos da.

ORAMOS.- Gracias, Dios, por ser nuestro papá que nos ama y nos escucha, que sabe todo lo que nos pasa. Amén.

 

./ niñas/os lectores menores

Leemos el texto de Romanos 8: 14 -17

Explicar el versículo 15 desde la versión Reina Valera.

Explicar: los versículos 15b, 16, Y 17: El Espíritu nos convierte en hijos de Dios y nos permite decirle a Dios «papá» … se une a nuestro espíritu y nos asegura que somos hijos de Dios. Y como somos sus hijos, podemos disfrutar de todo aquello que Él ha preparado para nuestro bien.

Decir: La Biblia dice que Dios nos recibe como hijos suyos y nos hace herederos suyos.

Conversar sobre los privilegios de ser hijos de un padre amoroso: lo tenemos cerca siempre, nos parecemos, lo conocemos en la intimidad, nos conoce profundamente, nos enseña a hablar y a jugar, nos da lo que necesitamos … 

  • Completar la lista.

Destacar que cada uno de nosotros es un hijo único para Dios, que Él nos considera especiales y que nos ama como somos.

 

Abeja

Hacer la siguiente abeja marcando el dedo que será pintado con témpera.

Que cada uno ponga su nombre y agregue: SOY HIJO/A DE DIOS.

 

Explicar que la huella digital es personal, que nadie tiene marcados los dedos de esa manera. Si cada una de las personas en todo el mundo tiene un digital con un dibujo único, nadie puede sustituirme, reemplazarme. ¡Soy único!

Tomemos en cuenta: que a veces los niños, por distintas circunstancias, pueden sentir que no son queridos y que no son importantes. Algunos tal vez necesitan mayor atención o tal vez se sienten tristes. Destacar en la actividad que cada uno es muy importante y muy especial para el Señor por eso el Espíritu escucha a cada uno y lo conoce y ama.

ORAR.-

 

./ niñas/os lectores mayores

Leer una parte del texto bíblico en Romanos 8:1-4, 14-17.

Destacar que lo que pertenece a nuestros padres es nuestro y lo heredamos. El texto dice que somos hijos de Dios y por lo tanto sus herederos. 

No es que queremos a nuestros padres solamente por lo que nos dan, sino en primer lugar porque nos quieren y los queremos mucho… y además porque «heredamos» algunos rasgos, alguna manera de ser …

 

  • Hacer una lista de los regalos que queremos heredar de nuestro Padre.

¿Qué querría el Espíritu del Señor que hagas con su herencia?

 

Explicar que Dios Padre es mucho más que un padre humano bueno, pero entender cómo es Dios el Padre está casi completamente fuera de nuestro alcance. Como Dios mismo dijo, sus ideas, sus pensamientos, etcétera, son mayores que los nuestros (Isaías 55:8-9). Es bueno saber que Dios es nuestra paz, Dios es nuestra fuente de amor. Dios es el Padre perfecto, el que nunca falla. El Padre que dio lo mejor que tenía para hacernos sus hijos. Todas estas cosas producen en nosotros confianza. Pero la verdad más importante para cada ser humano que ha puesto su fe en Jesucristo, es que Dios es nuestro Padre, que nos ama, que nos cuida y conoce lo que nos gusta, lo que nos asusta y lo que necesitamos 

Comentar: La Biblia dice que Dios nos hace sus hijos y por lo tanto nos hace herederos de Dios. Pablo quería que todos supieran lo que él ya había aprendido y por eso explicó en esta carta lo que se siente cuando vivimos con el Espíritu del Señor.

Explicar: los versículos 15b-17: El Espíritu de Dios no quiere esclavos sino hijos de Dios y nos permite decirle a Dios «papá» … y como somos sus hijos, podemos disfrutar de todo aquello que Él ha preparado para nuestro bien.

Destacar que cada uno de nosotros es un hijo único para Dios, que Él nos considera especiales y que nos ama como somos.

 

Libro de Actividades
  Imprimir 1: Tarjetas (Libro de Actividades)

 

./ adolescentes

Compartir historias de nuestras familias: qué cosas valoramos de nuestras familias, sus historias de vida, sus luchas más importantes. Cuéntennos algunas de esas historias.

  • Pedir que piensen en alguno de sus padres o abuelos, en sus cualidades, carácter, pertenencias, etc. y que cada uno comparta lo siguiente: ¿Qué te gustaría o te hubiera gustado heredar de él o de ella?

Contar que Dios también tiene sus herederos, en este encuentro vamos a conocer quiénes son, qué es lo que Dios ha hecho por ellos y cuál es la herencia que van a recibir.

¿Han conocido historias actuales de esclavitud o de semiesclavitud? ¿Supieron de casos de gente sometida a «trata de personas’ para explotarlos sexual mente o para cualquier actividad no consentida? Agradecemos a Dios por nuestros espacios de libertad, en nuestras familias o en nuestra comunidad creyente …

 

Leer el texto de Romanos 8:1-4 y 14 ·17 y tener copiado bien grande el versículo para aprender de memoria.

¿Cuál es la afirmación de Pablo en el versículo 15? ¿Qué significa? ¿Qué nos enseñan los versículos 15 al 17 acerca del Espíritu Santo y nuestra relación con Dios? ¿Cuál es nuestra herencia? Eres un hijo de Dios. ¿Cómo se nota eso en tus pensamientos, actitudes, motivaciones, conductas? (Efesios 5:1; 5:8; 1 Pedro 1 :16)

 

Explicar: los versículos 15b, 16, Y 17: El Espíritu nos convierte en hijos de Dios y nos permite decirle a Dios «papá» … , se une a nuestro espíritu y nos asegura que somos hijos de Dios. Y como somos sus hijos, podemos disfrutar de todo aquello que Él ha preparado para nuestro bien.

Destacar que cada uno de nosotros es un hijo único para Dios, que Él nos considera especiales y que nos ama como somos.

 

Libro de Actividades
  Imprimir 2: Tarjetitas personales (Libro de Actividades)

 

ORAR.-

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