10 – Bienaventuranzas (4) Los que trabajan por la paz

11 Mar 2019
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10 – Bienaventuranzas (4) Los que trabajan por la paz

Guías Metodológicas


Esta jornada no cuenta con Libro de Actividades


Mateo 5:9 / Santiago 3:18


Isaías 65:17-25

Querido líder: te pido que ores y luego leas esta lectura de la Biblia. Permite que las palabras puedan “flotar” en tu mente. ¡No vayas a prisa! Si sientes que una palabra, una frase o alguna expresión es importante, tómate el tiempo para reflexionar por algunos minutos, o por más tiempo sobre ella. A través de estas palabras Dios está hablando contigo. ¿Qué está diciéndote?

Lee la lectura de la Biblia por una segunda vez. Dedica tiempo para pensar profundamente sobre las palabras de este texto.

Tal vez las siguientes preguntas pueden ayudarte a reflexionar bien:
¿Cuáles son las promesas de Dios dentro de esta lectura?
¿En qué se diferencia nuestro mundo con esa descripción del propósito de Dios en ese texto del profeta Isaías?
¿Qué sientes en tu corazón cuando estás pensando sobre esta lectura?

Lee la lectura por la última vez. Toma el versículo o frase de la lectura que ha tenido más impacto en tu corazón y úsala como una oración, repitiéndola una y otra vez. Pídele a Dios que llene tu corazón con pasión por la paz, para permitirte dirigir bien este encuentro. Piensa en los chicos con quienes vas a trabajar y pídele a Dios que vayan a estar abiertos para explorar en su corazón nuevas ideas y nuevos sentimientos.

Tal vez quieres escribir tu línea favorita de esta lectura bíblica en un papel, y colocarla en un lugar visible en tu casa como la heladera o la cartelera de anuncios en la cocina. De esta manera va a actuar como un recordatorio regular de la importancia de construir la paz.

Para tu información:
La palabra, “paz” en el Antiguo Testamento implica “bienestar” y es exterior pero luego se carga de un sentido más profundo, que implica la paz esperada en los tiempos mesiánicos, incluyendo la justicia social, armonía con la naturaleza y la comunión con Dios. La palabra, “paz” en el Nuevo Testamento tiene el sentido de “paz en el corazón” , parece más interior pero también alcanza a la paz en nuevas relaciones sociales y en una plenitud de vida. Por ello aparece vinculada a la justicia y a la alegría (Rom. 14.17).
La paz es un estilo de vida. Al aprender sobre la paz se puede construir el entendimiento y el compromiso hacia la justicia y la cooperación.
¡Dios te bendiga!

/ Pastora Sue Jansen
Adaptado de los Estudios Bíblicos Campamento
Reg. Tercera.


¿Qué queremos lograr?


  • Entender que la paz significa llevarse bien los unos con los otros y tratarse con respeto y bondad con todos y para todos.

Sembrar los frutos de la justicia (esa paz queremos)

Que sepamos construir una paz que no sea miope… que vea mas allá de nuestras propias narices que pueda ir mas allá del deseo de “seguridad” para cada uno y sus familias, y se abra a la aventura y la responsabilidad de construir una sociedad donde nadie tenga que salir a robar para comer ni a pedir limosna.
(cada vez que un chico pide en la calle, está siendo violentado por la sociedad: alejado de su familia, su escuela y sus juguetes.)
La violencia no es cosa nomás de delincuentes, y los delincuentes no son sólo los que asaltan.
Tampoco caigamos en la trampa de pensar que los delincuentes son sólo los políticos corruptos: el poder económico y financiero también debe ser democratizado y sometido al interés publico, ese interés que empieza en los chicos de Tucumán, pero que sigue y pasa por cada uno de los ciudadanos.
Una paz que no sea cínica confundiendo las consecuencias y amontonándolas en una queja mientras olvida y tantas veces oculta las causas y los verdaderos responsables porque no es solo con solidaridad cotidiana que solucionaremos los problemas (se puede ser solidario y ver más allá) por que de muy poco nos servirá ser solidarios por un rato en una llamada en una Navidad, en un acto si no somos capaces de construir proyectos de solidaridad proyectos sociales, históricos.
Un país solidario no es un país que hace donaciones (eso nos quieren hacer creer muchos promotores de solidaridad inofensiva, que promueven solidaridad y fabrican pobres) Un país solidario es un país que
Reparte las oportunidades
Crea trabajo
Y amplia la democracia
Que construyamos una paz que no sea cómplice. Que no sea la paz del hambre con represión. Que no sea la paz del alimento mínimo, dado con lástima y quitando dignidad. Y mucho menos la paz de plazas valladas, gente perseguida por protestar o muerta por reclamar.
La paz de la policía, la paz de los cementerios, que no sea. Que no sea la paz a medias que reconozcamos que no se trata solo de la pobreza sino también de cómo se distribuye la riqueza.
Que no sea del momento del rato, del llamado telefónico, del festival solidario Sino que haga historia que haga comunidad y ciudadanía.
Una paz que apueste
No al gesto individual y eventual Sino a la construcción colectiva comunitaria y ciudadana Que sepamos hacer paz también y sobre todo desde la política (hay que correr el riesgo, la paz sin riesgos no cura ningún dolor).
Que la hagamos de la mejor manera en que es posible hacerla haciendo justicia no solo la de las leyes y los castigos sino sobre todo la de la igualdad, los derechos y el trabajo.
Que no sea paz para unos pocos sino para todos que no sea la paz del cementerio y la comisaría sino la de la mesa compartida y el trabajo digno.
Que no sea la paz de los de uniforme sino el encuentro fraterno, democrático y sanamente conflictivo de los que pensamos diferente y discutimos en democracia.
Que no sea la paz fruto del miedo (de esa ya tuvimos, y aprendimos) sino la paz, fruto de la justicia, esa queremos construir, esa paz hecha de justicia y de democracia.
Con cada paso la soñamos, en muchos gestos la reconocemos – sobre todo, entre los más pobres la reconocemos y hoy nos volvemos a comprometer para construirla.

/ Centro Nueva Tierra

 


Índice



./ niñas/os no lectores

Recordar que Jesús estaba enseñando en la montaña y explicar que además les explicó ese día que hay que trabajar para que haya paz.

¿Qué es la paz?

Hacer un juego activo: “Simón dice”, o “la mancha congelada”, que suponga mucho movimiento.

Luego invitar a todos los chicos a descansar apoyando sus cabecitas en la mesa, sobre los bracitos cruzados mientras su líder les canta una canción suavecita y pasa a acariciarles la cabeza. Decir que cuando nos sentimos confiados, tranquilos, alegres, seguros… estamos en Paz, tanto cuando jugamos y como cuando descansamos.

Invitarlos a levantar la cabeza y mirar un cartel que diga PAZ.

Su líder se los leerá y les dirá que van a dibujar alrededor todo lo que nos parece que da paz. Que ellos propongan (también puede resultar más sencillo tener preparadas figuras recortadas de situaciones agradables, felices, elementos tales como un plato de rica comida, un juguete, una casa, etc., y pegarlos alrededor de la palabra).

Preguntar si cuando nos peleamos tenemos paz.
Explicar que no, y que hay una palabra mágica que nos devuelve esa paz, que es PERDÓN.

También hay otras palabras mágicas: GRACIAS y POR FAVOR que nos ayudan a hacer la paz a alrededor nuestro.

¿Cuándo decimos cada una de estas palabras mágicas?

 

./ niñas/os lectores menores

Leer: “Benditos, los que trabajan por la paz”: Mateo 5:9

Explicar que el Señor bendice a todos aquellos que procuran la paz y les da más fuerzas y buenas ideas para ayudarlos en los tiempos cuando se necesita paz.

Conversar sobre situaciones cotidianas en las que hay ausencia de paz. ¿Cómo harían una contribución positiva por la paz en esas situaciones?

  • Con frecuencia juegas con tu hermano pequeño escondiendo sus juguetes. Esto lo hace llorar porque no entiende el juego. Tus padres te han pedido que pares el juego, pero no haces caso. ¿Qué harías para ser un pacificador?
  • Tu amiga que vive enfrente con frecuencia deja sus cosas en la vereda. Hoy dejó su patineta, del tipo que siempre has querido una. La tomas y la llevas a tu casa. ¿Qué harías para ser un pacificador?
  • Dos de tus compañeros han tenido una pelea y quieren que elijas ser amigo de uno y no del otro. ¿Qué harías para ser un pacificador?
Escenificar cada situación.
Pensar juntos otras situaciones y escenificarlas

Hacer un Decálogo por la Paz, donde en equipo o individualmente vayan aportando ideas de que pueden incluirse en este Decálogo.

Proponer que este Decálogo sea su guía para vivir siempre la paz a donde sea que vayan. Cuando tengan los diez puntos elaborados como su Decálogo, lo escribirán en un cartel (se puede hacer con dibujos) y todos pasaran al frente a firmar su compromiso de cumplirlo.

No olvidarse de completar el cartel de las bienaventuranzas agregando: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque Dios los llamará hijos suyos”.

 

./ niñas/os lectores mayores

Iniciar el encuentro leyendo San Mateo 5:9.

Preguntar por situaciones en las cuales hayan sentido que no hay paz.

Dejar que se expresen. Si les cuesta hablar, el líder puede contar alguna experiencia personal en la cual haya sentido que no había paz, pero dejarla abierta en el nudo conflictivo.

Luego pensar cómo cada uno podría haber actuado o de hecho lo hizo para ser “pacificador”, o “trabajador por la paz”. En este momento el líder le dará una resolución positiva a su historia.

Pensar en qué lugares necesitamos paz: en casa, en la escuela, en la calle, en la iglesia, en el mundo.

Explicar que la paz siempre implica las relaciones entre personas, que tiene que ver con cómo nos tratamos, con los amigos, los hermanos, los maestros, la gente mayor o los nenes pequeños. Y en el mundo entero, la paz tiene que ver con las relaciones entre pueblos, entre países y sus gobiernos.

Hacer una lista de actitudes pacificadoras y pedir a Dios en oración que podamos adoptarlas cuando haga falta.

 

./ adolescentes

Leer Bienaventurados Los que trabajan por la paz porque DIOS los llamará hijos suyos: San Mateo 5: 9.
Otras lecturas de La Biblia sobre este tema son:
San Juan 14: 27; 1 Timoteo 4: 12; Santiago 3: 18;
Salmo 34v.11-14 especialmente v.14 y Salmo 37v.37.

Compartir situaciones que vemos entre nuestros compañeros o amigos que no son de paz. (violencia en la casa, mal trato de los profesores, u otra situación que conozcan).
Comentar que cuando se comparten estas situaciones es posible encontrar salidas y trabajar para la paz nuestra y de los amigos y de todos.

¿Qué significa la expresión “sembrar en paz para recoger como fruto la justicia”? Si vamos a incorporar en nuestras vidas los consejos dentro de este versículo, ¿de qué manera van a hacer una diferencia dentro de nosotros mismos y para los que nos rodean?

Comentar que la primera lectura de la Biblia muestra que la paz es un regalo para cada ser humano. La segunda nos ayuda a ver que como seres humanos podríamos usar este regalo de paz para darnos la fuerza para vivir en una manera justa y honesta en nuestro mundo. Por eso la bienaventuranza de Jesús dice que los que trabajan por la paz serán llamados hijos de Dios.

Decir: Para comenzar a hablar de la paz, tenemos que pensar cuáles son las cosas que nos ponen violentos, las que nos hacen perder “la paz”.

¿Qué significa tener “la paz de Jesús” en nuestras vidas?

Recordar otra vez Juan 14: 27 y tratamos de no olvidar lo que dice.

Leer: Leer: Santiago 3.18.

¿De qué manera podríamos usar la paz que está destacada por Jesús en San Juan 14v27 para darnos la fuerza para cumplir bien con los consejos dentro de este versículo?
Al pensar sobre las palabras, “huye de las pasiones de la juventud”, ¿has valorado en primer lugar la búsqueda de la justicia, la fe, el amor y la paz? (2 Tim. 2.22).

Realizar la siguiente actividad: Todo sobre mí –usando papeles de colores (papel glasé).

Esta actividad va a ayudarnos a reconocer quiénes somos y si tenemos paz en nosotros para poder dar paz a los otros y cuales son las cosas que nos hacen reír de nosotros mismos. Descubrir esta sonrisa es una manera de descubrir nuestra propia paz.


Trabajar en grupos de dos o tres dibujando un perfil de sus caras en una porción de papel.
Preguntar: ¿Eres una persona que está llena de rojo vivo, amarillo y naranja o eres más como una persona que está llena de verde, azul y violeta? ¿Sientes que tus colores interiores cambian con diferentes actividades? Por ejemplo, ¿eres un color diferente durante un día cuando estás enfermo/a que durante un día cuando vas a una fiesta? ¿Qué color eres cuando es un día de pruebas en tu Colegio/Universidad? ¿Qué color eres cuando estás asistiendo las actividades de tu Iglesia? ¿Qué color tienes cuando estás con tus amigos?
Por favor, no olvides a poner tu nombre en el papel.

Cuando tienen las respuestas a las preguntas pegan diferentes colores sobre los perfiles de sus caras para llenarlos completamente.

Advertencia: No estamos asociando algún color a la falta de paz. Trabajando activamente por otros para construir una casa, por ejemplo, color rojo de la fuerza, podemos estar haciendo la paz. El “blues” es una música que nació entre los esclavos negros norteamericanos que expresa su dolor y su esperanza. Pero con cualquier color puedo construir la paz.
Si tiene una Wiphala, bandera quechua-aymara que hoy representa a los pueblos originarios, muéstrela y explique que su colorido está vinculado a la armonía de la creación. Todos los colores hacen a la armonía de la naturaleza.

 

Otra actividad: Una Tarjeta de Paz.

Usando sus propias ideas, hacer una tarjeta de Paz para dar a alguien que sepan que está pasando por momentos donde falta la paz. Por ejemplo, su familia, un/a amigo/a, un/a vecino/a, un/a profesor/a. Pueden trabajar en grupos de dos o tres para intercambiar sus ideas y para ayudar al uno al otro.

ORAR.-

Y después de hacerlo colocar los perfiles sobre una pared a la que llamaremos el Muro de la Paz.

 

 

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