Mujer y salud

21 Mar 2017
en El Estandarte Evangélico, Mujeres
Mujer y salud

Parto Humanizado

La embarazada y sus familiares necesitan recibir de un equipo de salud capacitado, una atención cálida y humanizada respetando su idiosincrasia, pautas culturales y religiosas.


Salud reproductiva integral es, según la OMS, “un estado general de bienestar físico, mental y social y no mera ausencia de enfermedad, durante la edad reproductiva y en todos los aspectos relacionados con el sistema reproductivo, sus funciones y procesos”. Este estado general de bienestar incluye la capacidad de optar por una vida sexual responsable y satisfactoria y la libertad de decidir el momento y la frecuencia de procrear. Tanto el hombre como la mujer tienen derecho a recibir educación y asesoramiento sobre sexualidad humana y a tener acceso a métodos anticonceptivos confiables y eficaces.

El tiempo del embarazo, el trabajo de parto, el parto, el posparto y sus derechos.

Si bien las palabras bíblicas dicen “parirás tus hijos con dolor”, creo que Dios sostiene a la inmensa mayoría de mujeres y de recién nacidos a término, permitiéndoles tener la capacidad innata para transcurrir ese proceso en forma natural y saludable donde se privilegie la libertad, el respeto y el amor.

La embarazada y sus familiares necesitan recibir de un equipo de salud capacitado, una atención cálida y humanizada respetando su idiosincrasia, pautas culturales y religiosas, junto a la información inherente a su estado como a las distintas intervenciones médicas que pudieren tener lugar en ese proceso, de modo que puedan optar libremente si existieran distintas alternativas, reafirmando la confianza y la seguridad.

  1. En el tiempo del embarazo, al participar de charlas educativas, la embarazada podrá despejar mitos y creencias erróneas que pueden originar angustia y temores, como así también de realizar actividades físicas relacionadas al período de preparto. El Control Prenatal de calidad es el recurso de mayor trascendencia en la prevención de complicaciones materno-feto-neonatales y en el seguimiento del recién nacido.
  2. En el tiempo del Preparto, con una asistencia profesional permanente y amena, evitando prácticas innecesarias (rasurado pubiano, enema, rotura prematura de membranas) y ofreciendo a la madre la libertad de caminar y moverse (si la bolsa de las aguas está íntegra), controlando el estado materno y fetal y evitando administrar fármacos que no estén justificados. El tratamiento del dolor con “medidas analgésicas naturales”, acompañamiento, afecto, comprensión, paciencia, deambulación, cambios de posición, masajes y técnicas de relajación y respiración.
  3. En el tiempo del Parto, hay tendencia a adoptar la posición vertical y a no realizar la episiotomía sistemática en todas las parturientas (salvo indicación por causa obstétrica). Una vez producido el nacimiento y cortado el cordón umbilical, es recomendable colocar al niño sobre el abdomen materno, donde el contacto piel a piel será gozoso para ambos y buscará en algunos instantes, prenderse al pecho materno.
  4. En el Posparto, luego del control del niño por el pediatra, la madre y su hijo serán trasladados al sector de internación conjunta hasta el alta. Allí, acompañada por un familiar o quien ella elija, recibirá el control del posparto y el apoyo y estímulo para el amamantamiento del niño.

De no mediar complicaciones puerperales, se dará el alta médica a las 48 horas a la madre junto a su hijo, con las recomendaciones necesarias.

Podemos resumir diciendo que la mujer tiene el derecho a una maternidad feliz, y que cuando está siendo acompañada y sin riesgos, siente una inmensa satisfacción de haber sorteado ese proceso maravilloso y recibir en sus brazos a un niño o niña sanos y en plenitud de vida, junto al papá compartiendo y disfrutándolo con la familia toda.

Finalmente, deseo manifestar que los gobiernos, los distintos sistemas de salud y la sociedad toda son responsables de garantizar el acceso de todas las mujeres a los servicios de maternidad y de supervisar la calidad de la atención de dichos servicios.

Dora Martínez Giordano
Miembro de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina en Córdoba Centro, Dra. en Medicina (UNC); Especialista en Obstetricia y Ginecología; Magister en Salud Materno-Infantil; Organizó y dirigió el Equipo Interdisciplinario de Preparación para una Maternidad Saludable en el Hospital Universitario de Maternidad y Neonatología (UNC) y Directora del Comité de Atención a la Adolescente Embarazada.


El Equipo Editorial de EEE respeta la opinión de sus colaboradores/as. Los artículos firmados expresan única y exclusivamente pareceres de sus autores. Permitida la reproducción total o parcial de los artículos, citando la fuente.


Interrupción voluntaria del embarazo

La población de mayor riesgo de sufrir las serias consecuencias de un aborto en condiciones inseguras es la de menores recursos económicos, sin información y sin acceso a métodos Anticonceptivos.


Para la OMS la salud sexual y reproductiva es un estado general de bienestar físico, mental y social, no sólo la ausencia de dolencias o enfermedades, relacionado con el sistema reproductivo.

La salud sexual y reproductiva se puede enfocar desde el aspecto sexual que implica la capacidad de gozar de la sexualidad, y desde el aspecto relacionado con la reproducción, teniendo en cuenta que la pareja decide el momento y las circunstancias de un embarazo. Muchos son los aspectos que se tienen en cuenta desde esta definición de la OMS:

  1. Ejercicio de la sexualidad libre pero responsable.
  2. Decisión de la pareja, cuándo y cuántos hijos tener. Planificar la familia.
  3. Acceso de la pareja a servicios de salud pública y privada para informarse sobre la planificación familiar y métodos anticonceptivos.
  4. Educación sexual que ofrezca información sobre la prevención de Enfermedades de Transmisión Sexual y embarazos no deseados.
  5. Educación sexual en escuelas y centros de salud para niños, niñas y adolescentes.
  6. Capacitación de educadores sexuales.
  7. Fomentar la autonomía de las mujeres en todos los aspectos de su vida.

Teniendo en cuenta lo antes dicho, debemos reconocer que el aborto es un problema de salud pública y exhortar a los gobiernos a utilizar métodos que reduzcan su incidencia, como así también ofrecer trato humanitario a las mujeres internadas por esta causa.

Me voy a detener en este punto teniendo en cuenta El DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES, ya que se trata del reclamo del DERECHO A DECIDIR que hacemos las mujeres desde hace décadas.

Muchos son los logros pero aún falta mucho por lograr. Las mujeres queremos decidir sobre nuestro cuerpo y mente. Es así que no podemos dejar de lado el grave problema que es la cantidad de mujeres que mueren por realizarse abortos en condiciones inseguras (las mujeres de mayores recursos económicos, al realizarse abortos clandestinos en condiciones seguras, no entran en las estadísticas).

Un alto porcentaje de muertes maternas son causadas por abortos en condiciones inseguras. Cabe aclarar que los abortos pueden ser espontáneos o provocados y estos últimos, en su mayoría, son clandestinos.

La población de mayor riesgo de sufrir las serias consecuencias de un aborto en condiciones inseguras es la de menores recursos económicos, sin información y sin acceso a métodos Anticonceptivos. Muchas son las causas de este problema social. Ausencia de pareja, falta de recursos económicos, nivel de educación de los miembros de la pareja, ocupación laboral de ambos miembros, condiciones de la vivienda, etc.

Pensemos que el aborto provocado es una realidad que no podemos negar. Miles de mujeres mueren por año y otras tantas sufren secuelas graves. En los grupos de menores recursos económicos el porcentaje de muerte materna es más alto al recurrir a maniobras abortivas en condiciones inseguras.

Haciendo uso de nuestro derecho a decidir decimos: NO a la muerte de mujeres por abortos inseguros, NO a la violencia de género cualquiera sea su forma de expresión, educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir.

Las mujeres decidimos: ¡vivas nos queremos!

Silvia Regueira
Miembro de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina en Villa Sarmiento (Buenos Aires). Cursó estudios superiores en la Universidad Nacional de La Plata, obtuvo el título de Médica en el Hosp. Gral de Agudos Prof. Luis Güemes, es especialista en Ginecología para adultas y Ginecología infantojuvenil. Está formada en Educación sexual y en psicología sistémica.


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El Estandarte Evangélico
Mujer y plenitud

PRIMER TRIMESTRE 2017


Presentación

Debemos superar roles vetustos, vencer prejuicios, tener un pensamiento superador, que nos ayude a ser una sociedad más justa y madura.

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