El pastor Arne Clausen, testimonio

14 May 2021
en Hombres
El pastor Arne Clausen, testimonio


Arne Clausen, el pastor manso, justo y firme


Se nos adelantó Arne en el camino…hace poco lo vi en una foto recibiendo su vacuna, me alegró, y al mismo tiempo me sorprendió verlo así cargado en años. Y pensar que hasta hace poco seguía en la “trinchera”, desempeñando la vocación de toda su vida. Gran pastor y excelente persona y compañero. La característica que siempre me llamó la atención fue su forma de orar públicamente. Por lo general las oraciones en público llevan al orante a una auto exigencia de elaborar una pieza oratoria, cargada de formulismos y casi con una estructura lógica. Las oraciones de Arne, en cambio, eran sencillas conversaciones en voz alta con el Señor. Simples, desacartonadas, al mismo tiempo profundas y desbordantes de una fe cotidiana. Un diálogo con un amigo en la esquina de casa.

Sin duda esta transparencia simple en su relación con Dios, dejaba expuesta su manera de ser. Su forma de orar, mostraba su forma de vivir. Simple, transparente y manso, pero a la vez firme y determinado. En reuniones difíciles, jamás lo oí gritar, con una mirada en silencio al horizonte y una mueca en su boca, ya expresaba su desaprobación ante situaciones conflictivas.

Tuve la oportunidad de conocerlo en su faceta de Superintendente en Cuyo. Ejercía un liderazgo constructivo, acompañando a sus pastores/as, comprendiéndolos desde lo humano, protegiéndolos con firmeza y justicia frente a distintos tipos de arbitrariedades. Se ponía al frente, como escudo, como el pastor cuida de sus ovejas.

Arne fue un gran lector, Esther, su esposa se quejaba que cuando se iban de vacaciones llevaba en la valija más libros que ropa!! Su teología, inquebrantablemente barthiana. Su predicación, netamente kerygmática. Cristo en el centro. Pero sabía muy bien que Cristo encarnado en la historia demanda compromiso concreto con la época en que los cristianos viven. Esa centralidad de Cristo lo llevó a descubrir que el amor de Dios es para todos, pero que este se expresa de maneras distintas, en particular en situaciones de injusticia. Una tarde de visita en su casa pastoral de Mendoza entramos a su escritorio, cargado de libros, y me muestra entusiasmado uno en particular: “Los condenados de la tierra” de Frantz Fanon, con prólogo de Jean Paul Sartre, un libro que marcó la atmósfera de rebelión juvenil y social de los sesenta y me dice: “Lo estoy leyendo otra vez y cada vez estoy más convencido que todo cristiano debería leerlo..!” Este era Arne, inquieto intelectualmente, paciente y manso con los que no pensaban como él, pero determinado a la hora de dar testimonio del Cristo encarnado en la historia.

La vida de Arne ha sido muy abundante en frutos, damos gracias a Dios por ella. No bastará un solo testimonio para abarcar toda su extensión y alcances. Otras miradas, otros recuerdos, otros datos más organizados podrán en el futuro delinear una biografía necesaria del PASTOR CLAUSEN.

Estas líneas son un homenaje desde la perspectiva de un colega que tuvo el privilegio de tenerlo como hermano mayor, de apreciar su ejemplo y hoy tiene la oportunidad de agradecer la marca que ha dejado en la Iglesia Evangélica Metodista Argentina. Pedimos a Dios por sus hijos, Javier y Christian, y por la memoria de Esther, su esposa, quien lo antecedió en la partida.

Daniel A. Bruno

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