Paz y bien amada hermandad.
«-¡Paz a ustedes!
Dicho esto, les mostró las manos y el costado.
Y ellos se alegraron de ver al Señor.»
Juan 20. 19-20
La presencia del Resucitado va a quebrantar la parálisis de una comunidad escondida, atemorizada y sin ninguna audacia para expresarse en público a favor dequien fuera injustamente condenado.
Tan sólo la presencia misma del resucitado dará seguridad, alegría y paz en medio de la oposición y hostilidad del reino de este mundo.
Las manos del Resucitado partirán el pan, prepararán el desayuno, bendecirán y se dejarán tocar. Hay una experiencia de resurrección en las manos del Resucitado que debe ser descubierta, posibilitando que sus manos se desplieguen a través de las nuestras.
Podemos sentirnos encerradas y temerosos como los discípulos. Y ciertamente en estos días tenemos muchos motivos de amargura y de tristeza. Pero también es cierto que el encuentro con Jesús nos llena de esperanza y enciende nuestro amor.
¡Que el Espíritu de Jesús derrame su ánimo entre nosotros y nosotras! ¡Que el Santo Espíritu nos siga animando y fortaleciendo en medio de nuestras luchas y búsquedas.
Abrazo cálido y sereno.
Pastor Américo Jara Reyes
Obispo
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