Construir una mayordomía de las diferencias

22 Jul 2020
en CMEW
Construir una mayordomía de las diferencias

En el último mes nos hemos dedicado en este espacio a adentrarnos en una cuestión compleja y actual: ¿Cómo convivir en las diferencias? Esta pregunta nos transporta a un universo de temas: ¿Cuál es el límite, si existe, de aceptar pensamientos y prácticas diversas? ¿La verdad del Evangelio requiere uniformidad? ¿Es justificable la intolerancia?

La lista de preguntas puede ser más extensa. Se suman como en un racimo que puede llevarnos hasta el agobio o la confusión. Sin embargo, intentamos un recorrido en cuatro paradas para sentar las bases de un diálogo maduro que nos permita establecer algunas premisas.

A lo largo del recorrido y sus paradas señalamos lo siguiente:

  1. Pensar es un derecho y una obligación que tenemos todas las personas. Actuar desde el impulso puede dar lugar a prejuicios y a emociones desordenadas, casi siempre, sin poner en evidencia las verdaderas motivaciones de la reacción. Pensar, entonces, es el ejercicio de las facultades con que Dios nos dotó: revisar la realidad, estudiar las razones que desembocan en tal o cual fenómeno; como también, considerar otros enfoques y variables.
  2. Dejar pensar es un imperativo que emana de una premisa fundante en las Escrituras: Amar al prójimo. De la misma manera en que nosotros ejercemos el derecho-obligación de pensar, las demás personas también poseen esa facultad.
  3. La convivencia humana es un derecho a ser defendido. Esto implica no enseñorearse de la conciencia de las otras personas. Esto se aplica tanto, dentro de la Iglesia, como también, en los valores globales: científicos, éticos y políticos.
  4. Sin espacio para los fanatismos. En el ámbito de la fe debe evitarse el atribuirse dones que no se tienen, actuar desde un convencimiento de que Dios me dicta lo que debo hacer y decir, evitar el atajo de una “imaginación febril” que nos permita prescindir de la verdad, de la razón y del apoyo bíblico en las posiciones que se sostienen. Por último, evitar recurrir a intervenciones sobrenaturales de Dios, cuando se tiene a la mano medios que contribuyen al discernimiento, como lo son La Biblia, el uso responsable del conocimiento y el intelecto aplicado al asunto a tratar.

En cada una de las paradas de este recorrido hemos buscado comprender el sentido de la frase: “los metodistas pensamos y dejamos pensar”. Juan Wesley nos advirtió, en cada caso, sobre los riesgos de la intolerancia y el fanatismo que siempre llevan a una simplificación de las cuestiones a resolver, como si el mundo se dividiera entre los que aciertan y los que se equivocan.

Otro aspecto que Wesley recalca con frecuencia es que la medida para acercarse a dirimir diferencias nunca puede ser uno mismo: no hay lugar para el desenfreno individualista y las posiciones que llevan lo subjetivo al rango de verdad absoluta. Por el contrario, hacer el bien a los semejantes y amar al prójimo, ponen la cuestión en la dimensión correcta: existe un tú y yo en un contexto determinado.

Somos conscientes que el tema no se ha agotado, ni en el rastro en las obras de Juan Wesley, ni en los múltiples y complejos escenarios de nuestro presente, tanto dentro de las diferencias y disputas dentro del cristianismo, como en los asuntos que parecen dividir al mundo en el presente.

Es imposible olvidar que en nombre de una verdad se ha matado gente a lo largo de la historia, tanto en la iglesia como en el mundo en general. El no respeto a la diferencia ha creado los más oscuros sentimientos por los que han muerto millones de personas: racismo, discriminaciones sociales, religiosas y de toda índole. Los cristianos en el presente no podemos ser ajenos a un responsable ejercicio de mayordomía de las diferencias, que incluye el respeto básico al disenso y por lo tanto el rechazo a toda imposición de pensamiento único o de verdades colocadas por la fuerza, aunque sea en el nombre de Dios.

Invitamos a nuestra comunidad de lectores y seguidores a acompañarnos en este esfuerzo por dedicarle atención pronta a estos asuntos. Por nuestra parte, continuaremos el tema en un panel que ofreceremos próximamente con transmisión en vivo y abierto a las preguntas del público asistente. En breve, recibirán la información correspondiente.


Claudio Pose para CMEW
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