Charles Wesley: un buscador de Dios (en torno a su himno: Oh, ven viajero extraño)

08 Sep 2021
en Artículos CMEW
Charles Wesley: un buscador de Dios (en torno a su himno: Oh, ven viajero extraño)

Charles Wesley nació en Epworth, Lincolnshire, Inglaterra el 19 de diciembre de 1707. Fue uno de los fundadores – junto con su hermano John Wesley – del movimiento metodista. Fue un gran predicador, poeta y es uno de los más conocidos y prolíficos compositores de himnos en la historia del protestantismo. Su nombre figura entre los que más aportaron a la poesía y música cristiana – eclesial, entre tantos otros/as. Pero esta no será una semblanza de su vida. Simplemente compartiremos algunas reacciones a un tremendo himno llamado Oh ven viajero –o caminante- extraño , que está inspirado en el texto bíblico de Gn. 32:22-32 , en la lucha del ángel divino con Jacob. Es una poesía maravillosa que expresa esa búsqueda de Dios , ese anhelo de encuentro con el ser divino , en medio de la noche oscura de la fe y del alma – como decía Juan de la Cruz- y de las preguntas que surgen de los dolores y desafíos de la vida .

Contigo en sombras lucharé Y así la aurora esperaré; dice una de las primeras  estrofas.

En la pandemia muchos hemos enfrentado enfermedades y/o muerte de seres queridos. Charles Wesley tuvo en su vida varias dolencias por enfermedades y atravesó quizá el mayor de los dolores humanos: de sus ocho hijos, solo tres sobrevivieron a la infancia. Este himno con muchas preguntas, propio de toda oración profunda, expresa esa lucha interior con el propio espíritu y con Dios mismo, en las oscuras profundidades del alma. Lleno de incertidumbres por las angustias, lucha por encontrar sentido a la vida y a la fe, mostrando que la vida, mas que cogito ergo sun (pienso, luego existo de Descartes) es pugno, ergo sun ( lucho, luego existo, del fabuloso Miguel de Unamuno). En esa línea sigue el himno:


Mi nombre sabes, pero tú,
¿qué nombre tienes, oh Señor?
¿Acaso fuiste el que ofreció
por mí su vida con amor?
¿Acaso fuiste el que ofreció
por mí su vida con amor?
Respóndeme, pues débil soy
Y en mis angustias clamo a ti;
Que te conquiste mi oración
Y me bendigas al partir;
No he de dejarte: hombre o Dios.


Por momentos, se parece al relato de los caminantes de Emaús, en ese camino –peregrinaje que es la búsqueda espiritual hacia el encuentro con Dios, que en la segunda parte de este himno está guiada por la vida, muerte y resurrección de nuestro amigo y salvador Jesús, el Cristo. Dice ¿Acaso fuiste el que ofreció por mí su vida con amor?, haciendo referencia a la centralidad histórica teológica de Jesús de Nazaret para la fe cristiana y metodista . Y sigue en un tono místico, hacia el final del himno:


Ansioso espero oír tu voz.
Amor, tu nombre es sólo Amor:
Calladamente percibí
Tu voz diciendo al corazón:
Mi vida entera di por ti.
Las sombras huyen, brilla el sol
Tu nombre, oh Dios, es santo Amor.
Las sombras huyen, brilla el sol
Tu nombre, oh Dios, es santo Amor


Desde la lucha interior, se acerca a una nueva estación del alma menos oscura y con cierta luz y paz . En ese peregrinaje que es la espiritualidad y la búsqueda incesante de Dios. Que mirando y oyendo a Jesucristo alcanza una nueva certeza, dice: Calladamente percibí Tu voz diciendo al corazón: Mi vida entera di por ti. Las sombras huyen, brilla el sol ….Tu nombre, oh Dios, es santo Amor.

Tu nombre sagrado es Amor, nos recuerda a Juan 3.16 y a 1 Juan 4 :8 #…Dios es amor #.

Es bueno decir que este buscador de Dios que fue Charles Wesley falleció el 29 de marzo de 1788 en Londres. Murió haciendo poesía. Incapaz de escribir, declamó para su esposa, quien registró sus últimos versos:


«en la vejez y en debilidad extrema,
¿Quién podrá redimir tan desvalido gusano?
Jesús, tú eres mi única esperanza,
La fuerza para mi carne y corazón agonizante.
Ah, ojalá pudiera sorprender tu sonrisa,
Y caer en la eternidad» (Trad. Propia)

 


Su hermano John Wesley se enteró de la muerte de su hermano el 5 de abril, cuando finalmente recibió la carta portando la triste noticia. Se cuenta que, unas semanas después, dirigiendo un culto, al anunciar el himno «Oh, ven, caminante», de autoría de su hermano recién fallecido, no pudo contener la emoción y comenzó a llorar. «Se llevó las manos al rostro y se sentó. Sólo unos minutos después, ya rehecho de la profunda emoción, es que continuó con el culto.»

Recordar a Charles Wesley es recordar a ese predicador, pastor, teólogo, músico, poeta. Pero recordarlo también es volver a traer al corazón que fue un ser humano como nosotros/as con su luchas, dolores y alegrías. Que fue un buscador/a de Dios y como tal nos dejó grandes poesías e himnos que reflejan esa búsqueda, esa espiritualidad encarnada y su testimonio de fe como seguidor de Jesucristo.

En este tiempo de pandemia, muchos han y hemos experimentado un impacto que ha afectado nuestra espiritualidad y nuestra fe y sentido de vida. Seguramente como comunidades de fe debemos compartir nuestra espiritualidad con otro/as y ayudarnos mutuamente en nuestras búsquedas.

Teniendo en cuenta nuestro presente de incertidumbre y esa búsqueda espiritual de tanto/as , es que recordamos a Chales Wesley como un buscador de Dios y este himno fenomenal que nos grita como voz que clama en el desierto: Ansioso espero oír tu voz. Amor, tu nombre es sólo Amor: Calladamente percibí Tu voz diciendo al corazón: Mi vida entera di por ti. Las sombras huyen, brilla el sol…Tu nombre, oh Dios, es santo Amor. Clama por ese caminante desconocido que viene a nuestro encuentro cada día y camina con nosotros, ese que su nombre es Amor: Jesús de Nazaret, el Cristo.


Pastor Pablo Oviedo para CMEW



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