29 – Jesús y encuentros (1): Jesús bendice a los niños

12 Mar 2019
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29 – Jesús y encuentros (1): Jesús bendice a los niños

Guías Metodológicas


Libro de actividades 29


Marcos 10:13-16


Los niños en los días de Jesús, eran débiles y vulnerables. Su expectativa de vida era muy baja. Casi la tercera parte de los niños que nacían vivos, morían antes de los seis años. Los niños, al igual que ahora, eran los primeros en sufrir las consecuencias del hambre, la guerra y las enfermedades. Carecían de estatus en la comunidad. No eran diferentes a los esclavos ya que sólo cuando llegaban a adultos podían tener derechos legales, por eso las madres buscaban la bendición de Jesús para sus hijos. Jesús no permitió que los prejuicios sociales y culturales que caracterizaban al mundo judío del primer siglo –como sigue ocurriendo también en nuestro tiempo– prevalecieran sobre el mandamiento de amar al prójimo y anularan así los efectos liberadores del mensaje de salvación que Él anunciaba.
En cierta ocasión, los discípulos consideraron que la presencia de los niños era una molestia para el Maestro. En este contexto la actitud de Jesús hacia los niños y la importancia que les da, resulta muy significativa y destaca sus cualidades: humildad, sencillez, amor sincero de las niñas y los niños como requisitos indispensables para entrar al Reino.
El evangelio resalta que se los llevaron para que “los tocara”, no para que escucharan a Jesús, sino para que los bendiga. Otra cosa muy importante es que el versículo 16 dice tomó en sus brazos a los niños y los bendijo poniendo sus manos sobre ellos.
La Reina Valera dice: “Y tomándolos en los brazos, ponía las manos sobre ellos y los bendecía” No hizo una bendición general sino que bendijo a cada uno y además los tomaba en sus brazos. ¡Cuánta ternura! ¡Quién pudiera haber estado allí!
La idea que Marcos transmite en su relato es que Jesús bendijo tiernamente, uno por uno, a todos los niños. No fue una pérdida de tiempo tomarlos en sus brazos, poner las manos sobre cada uno de ellos, y bendecirlos uno por uno. Para Jesús los niños fueron tan importantes que Él dedicó el tiempo necesario para demostrar, con palabras y con hechos, que ellos eran también destinatarios de la buena noticia de liberación. Esto explica por qué los tomó en sus brazos, puso las manos sobre ellos, y los bendijo.
¿Le podemos pedir al Señor que “toque” a cada uno de los chicos y adolescentes? ¿Le podemos pedir su bendición nombrando a cada uno? ¿Podremos motivar a los niños y adolescentes para que “sientan” ese abrazo cariñoso de Jesús? ¿Los abrazaremos de tal manera en el nombre del Señor que los chicos crean y acepten que es el mismo Señor quien les manda ese abrazo?


¿Qué queremos lograr?


  • Nombrar al menos tres características de un niño que nos ayuden a acercarnos a Jesús.
  • Contrastar las actitudes de los discípulos y la de Jesús hacia los niños.
  • Expresar una característica, habilidad o cualidad a un compañero de su grupo, que le ayude a acercarse a Jesús.


Índice



./ niñas/os no lectores

Preguntar: ¿Quieren escuchar algo maravilloso?
Voy a contarles algo que le pasó a unos chicos como ustedes: Un día, cuando Jesús estaba enseñando, había muchos niños entre la gente que lo escuchaba. Los padres llevaron a sus hijos para que Jesús les diera su bendición, pero a los discípulos no les pareció bien que los niños se acercaran al querido Maestro Jesús.
¿Qué les parece a ustedes que hizo Jesús? Jesús dijo: “dejen que los niños vengan a mí”.

A Jesús no le gustó lo que hicieron los discípulos. Él quiere mucho a los niños; por eso les ordenó a los discípulos que dejaran que los niños se acercaran. Jesús quiere que todos los chicos lo conozcan. Jesús quería que los discípulos y toda la gente grande que había allí reunida supieran que él siempre tiene tiempo para todos.
Jesús ama a chicos y a grandes y para Él todos son importantes.

Entonces Jesucristo puso sus manos sobre la cabeza de cada niño (acompaña esto con el gesto a cada niño de tu grupo). Les dio una bendición especial. Él quiere que los chicos sepan cuánto los ama.

Trabajo manual: necesitás: cartulina roja, fibra negra, cinta. Entregar a cada chico un corazón hecho de cartulina que dirá JESÚS ME AMA. Hacer dos agujeros en la parte de arriba del corazón y pasar la cinta para que cada uno se cuelgue el corazón a la hora de irse.

Comentar que Jesús siempre está preparado para escucharnos, podemos orar y sabemos que él tiene su oído listo para saber escuchar lo que tenemos para decirle.

  Imprimir 1: Para pintar (Libro de Actividades)

ORAR.- pidiendo al Señor que bendiga a cada uno de los niños presentes (nombrar a cada uno de ellos)

 

 

./ niñas/os lectores menores

Jugar a “Simón manda”.

Todos los chicos en círculo, de pie, reciben las instrucciones del que dirige: “Simón manda que levanten la mano derecha”, “Simón manda que se tomen la nariz”, etc, y ejecuta la acción mientras los demás hacen lo mismo. Después dice: “Manda que levanten las dos manos”, sin decir nada, y entonces los que obedecieron sin haber escuchado el “Simón manda”, pierden, aunque pueden seguir jugando.
Al repetir casi siempre la consigna “Simón manda”, en muchos casos algunos perderán, y se puede repetir el juego varias veces.

 

¿Quieren escuchar algo maravilloso? Voy a contarles algo que les pasó a unos chicos como ustedes.

Leer la historia bíblica o contar:
Cuenta la Biblia, que muchas mamás llevaban a su hijitos para que estuvieran un rato con Jesús. Alguno de los grandes que eran amigos de Jesús, retaron a los nenes y a las nenas. Cuando Jesús los escuchó, llamó a los chicos y les dijo a los grandes: “Dejen que los niños se acerquen a mí. No se lo impidan porque el reino de Dios es de los que son como ellos.” Jesús ama a los niños y aunque tuvo que llamarle la atención a los grandes, lo hizo con mucho amor. Jesús bendijo a cada uno de los chicos presentes.

¿Para qué le llevaron los niños a Jesús? ¿Qué hicieron los discípulos cuando vieron llegar a los niños? ¿Qué dijo Jesús a sus discípulos?

ORAR.- pidiendo al Señor que bendiga a cada uno de los niños presentes (nombrar a cada uno de ellos).

 

Presentamos varias propuestas de manualidades que pueden hacer junto con los chicos de diferentes edades.

– Podemos hacer llaveros con forma de niños con retazos de cartulinas, goma eva de diferentes colores, y cuentas (1).
– Hacemos un cartel con forma de payaso o alguna imagen divertida y le escribimos bien grande JESÚS TE AMA. Lo adornamos con papeles de colores y cintas (2).
– Hacer copias para cada niño de esta forma:
  Imprimir 2: Arcoiris (Libro de Actividades)
y entregarsela recortada. Ellos pueden colorear el arcoiris o pegarle papeles de colores. Dentro de los corazones pueden pegar fotos o imágenes de revistas. Pegar un pedazo de cinta en la parte superior del arcoiris para que lo puedan colgar.

 

./ niñas/os lectores mayores

Jugar a “Simón manda”.

Todos los chicos en círculo, de pie, reciben las instrucciones del que dirige: “Simón manda que levanten la mano derecha”, “Simón manda que se tomen la nariz”, etc, y ejecuta la acción mientras los demás hacen lo mismo. Después dice: “Manda que levanten las dos manos”, sin decir nada, y entonces los que obedecieron sin haber escuchado el “Simón manda”, pierden, aunque pueden seguir jugando.
Al repetir casi siempre la consigna “Simón manda”, en muchos casos algunos perderán, y se puede repetir el juego varias veces.

 

Leer la historia bíblica.

¿Para qué llevaron los niños a Jesús?, ¿Cómo reaccionaron los discípulos?, ¿Qué hizo Jesús cuando vio la reacción de los discípulos?, ¿Por qué?, ¿Qué hizo finalmente Jesús?

Explicar que a través de las palabras y de los gestos Jesús está manifestando el amor de Dios por los niños y lo importantes que son para Él.

¿De qué manera pueden ustedes mostrar a otros chicos el amor de Dios?

ORAR.- pidiendo al Señor que bendiga a cada uno de los niños presentes (nombrar a cada uno de ellos).

 

  Imprimir 3: Sopa de letras (Libro de Actividades)

Manualidad.
Materiales:
Plato de cartón grande.
Círculo de papel aluminio.
Hilo y goma de pegar.
Marcadores

Escribir “¿A quién ama Jesús?” en el borde de cada plato.
Ayudar a los niños a pegar el “espejo” de papel aluminio en el centro del plato.
Pegar un hilo en la parte superior del plato para que puedan colgarlo, en la perilla de una puerta o de un cajón tocador.

Cuando les pregunten “¿A quién ama Jesús?” mírense al espejo y digan “¡A mí!”.
(Nombrar a alguno de los amigos a quien Jesús también ama.)

 

./ adolescentes

Leer el texto bíblico.

¿Para qué llevaron los niños a Jesús?, ¿Cómo reaccionaron los discípulos?, ¿Qué hizo Jesús cuando vio la reacción de los discípulos?, ¿Por qué?, ¿Qué hizo finalmente Jesús?

Comentar como era el contexto social en la época de Jesús.

Armar el texto entre todos pero reemplazando los niños por adolescentes tratando de caracterizar a todos los adolescentes según el grupo en el cual se encuentren: el que limpia vidrios, el rolinga, el de la cumbia villera, etc. Es decir, que en el pasaje bíblico que armen queden representados la mayor cantidad de adolescentes posibles.

¿En qué circunstancias ellos se sienten excluidos? ¿Sienten, a veces que se los mira mal? –con desconfianza, recelo, censura, desprecio–. ¿Cómo sería la mirada de Jesús? –ternura, confianza, comprensión, amor–¿Qué les parece que haría Jesús? ¿Qué sucede con los niños en la actualidad? ¿Qué propone el Evangelio?

 

Hacer algo para los niños de la iglesia. (una obra de títeres, una canción, regalos). Quizás alguno de ellos ya tenga una tarea de liderazgo con los niños, sería importante que cuente su experiencia.

 

ORAR.- pidiendo al Señor que bendiga a cada uno de los adolescentes presentes (nombrar a cada uno de ellos).

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