Mes de La Biblia: Wesley y las Escrituras

10 Sep 2019
en CMEW
Mes de La Biblia: Wesley y las Escrituras

Primera entrega

En el mes de la Biblia nos ocuparemos de algunos aspectos del pensamiento y práctica de Juan Wesley en relación a las Escrituras. Variadas enseñanzas obtendremos de ello, muchas de las cuáles tienen aún vigencia para la iglesia y para cada creyente.

Wesley y su tiempo

Todas las personas somos producto del contexto histórico en el que vivimos. Tanto las oportunidades, como los condicionamientos influyen en el pensamiento, las relaciones, la manera de vincularnos con el entorno y las interpretaciones de la realidad.

Nos proponemos acercarnos al modo en que Juan Wesley comprendía y utilizaba las Escrituras y para ello debemos tener presente que él también es un hijo de su tiempo: Inglaterra del siglo XVIII. En la entrega de la próxima semana podremos observar más en detalle el método, los autores y corrientes de pensamiento que tuvieron influencia en Wesley.

En esta ocasión, nos alcanza con tener presente lo siguiente. Wesley poseía una gran erudición, acompañada de una gran humildad, esto lo lleva a afirmar en el prefacio a sus “Notas al Nuevo Testamento”: (los) “eruditos, quienes cuentan con muchas otras ayudas, y muchos menos, para quienes tienen larga y profunda experiencia en los caminos y la palabra de Dios. A sus pies quiero sentarme y aprender.” A pesar de haber dedicado muchos años de su vida a la lectura de variados saberes, nunca abandonó la humildad que le permitió ir siempre a la búsqueda de nuevos conocimientos que le permitieran crecer en la fe.

La Palabra al alcance de todas las personas

Tal como hemos señalado en varias oportunidades, la preocupación de Wesley siempre fue pastoral: ¿Cómo llegar a todas las personas con el Evangelio? Y para ello, buscó lo simple, aunque profundo; buscó lo práctico por encima de lo especulativo, procuró la consistencia de los contenidos, pero evitó la erudición que pudiera desalentar a las mayorías.
Así es como sus “Notas al Nuevo Testamento” no tienen pretensiones académicas, aunque sí rigor en los contenidos. Optó (como se verá la próxima semana) por trabajar a partir de material existente por medio de una pedagogía popular.

Notas al Nuevo Testamento

En el prefacio a esta obra, Wesley da cuenta de las razones por las cuales se aventura a escribir esa obra, particularmente, dirigida a las personas comunes, a quienes dan sus primeros pasos en la fe y que por razones sociales y culturales no han tenido acceso a la educación, cosa que estaba al alcance de pocos en esos tiempos.

Citamos del Prefacio a la obra mencionada:

“(…) he evitado toda investigación crítica o meramente curiosa, todo uso de las lenguas eruditas, y todo método de razonamiento que pueda parecer extraño al pueblo común. De igual modo, he tratado de evitar más bien que de responder a cuestiones, o de plantear dificultades en las que el lector común no pudiese seguirme.” (Obras, Tomo IX, p. 312).

Sin embargo, la búsqueda de la simplicidad pedagógica no lo habilita a Wesley a desmerecer la Palabra de Dios, él mismo lo advierte:

“Pero mi propia conciencia me absuelve de haber tergiversado a propósito algún pasaje de la Escritura, o de haber escrito una sola línea para inflamar los corazones de los cristianos unos contra otros. No permita Dios que yo emplee palabras del amabilísimo y gentil Jesús como vehículo para tal veneno.”

Otro aspecto destacable en el prefacio a la obra citada, es la explicación, accesible y a la vez profunda, acerca de la importancia de la contextualización de los textos bíblicos y la búsqueda de los detalles y matices. De esta manera alerta Wesley a los lectores: “Dios no habla como humano, sino como Dios, y por lo tanto sus palabras tienen un poder inacabable. (…) Por ello dice Lutero: ‘la teología no es sino la gramática del Espíritu Santo’. Para entender la Escritura completamente, tenemos que ver el énfasis que se le da a cada palabra, las emociones santas que expresa, y el temperamento y actitud de cada autor.”

En las próximas entregas veremos más detalles sobre las “Notas al Nuevo Testamento” y otros asuntos sobre Wesley y las Escrituras.

Claudio Pose para CMEW


Segunda entrega

¿CÓMO WESLEY SE ACERCABA A LA BIBLIA?

La aproximación que Wesley hace de la Biblia no es novedosa, toma distintas fuentes y no agrega mucho sobre lo dicho anteriormente por otros. Sí, podemos ver el tratamiento que él, desde su tiempo hizo sobre los textos bíblicos y su apropiación hermenéutica.

Veremos entonces:

Wesley hacia atrás sus fuentes de interpretación:

  1. Antigüedad Cristiana
  2. Reforma
  3. Siglo XVII

Wesley vivió en un tiempo de transición. Acepta la transición, en el sentido que no es representante de la era medieval, pero tampoco era un iluminista, al menos explícitamente, aunque muchas de sus ideas pertenecen a esa naciente visión del mundo, Wesley lo rechazaría. Su visión, en este sentido es cerrada y abierta al mismo tiempo. Es cerrado en su teoría, casi conservador, pero es abierto en su práctica, renovador.

  1. Su dependencia de la antigüedad está dado en que su concepto central es la escritura como revelación de Dios. Su interpretación es textual, pero acepta que existen contradicciones, las cuales acomoda para su argumentación.
  2. De la reforma hereda la idea de revelación auricular de Dios. Ejemplo de Hechos 15, sobre la discusión en Jerusalén se pregunta, ¿por qué discutían si el Espíritu Santo inspiraba a los cristianos? Pero se responde rápidamente: “la revelación está presente en la discusión entre hermanos”, con lo cual se reafirma también el uso de la razón para captar la voluntad divina.
  3. Wesley vivió la era del deísmo y la religión natural. Wesley se opone al deísmo, sin embargo, su idea de que la Biblia forma al mundo, que el mundo es conocido por nosotros a través de la Biblia, revela ciertos aspectos presentes de una filosofía idealista. La era de los descubrimientos científicos. Descartes, Newton abren el mundo a grandes interrogantes. Si bien Wesley no especula doctrinalmente sobre esto, su práctica revela no solo su interés sino su abierta disposición a conocer y utilizar la tecnología de su tiempo. Por eso la investigación sobre las escrituras, basado en Juan 5, 39 ha sido uno de los grandes lemas de Wesley, hasta ubicar su práctica como un medio de gracia.

Es interesante que, si bien su concepto de palabra de Dios es textual, la práctica de ambos hermanos Wesley, su interés en la aplicación práctica y poética de lo leído, permite un acercamiento hermenéutico de los textos.

Tal es el caso de la interpretación de la parábola del Buen Samaritano que realiza Carlos Wesley en una poesía, en la que la parábola está relatada desde la persona del sufriente herido en el camino, que termina siendo Cristo mismo.

Otro ejemplo, lo podemos encontrar en su interés en no hacer chocar la Biblia contra los nuevos descubrimientos científicos y astronómicos. En sus comentarios bíblicos explica que cuando en la Biblia dice “el sol se levanta” (para no incurrir en una visión heliocéntrica ya vencida por Copérnico) aclara: en realidad quiere decir “cuando el sol aparece en el horizonte”. Para Wesley , si bien el conocimiento no es necesario para la salvación, sí lo es para una correcta interpretación de las escrituras.

Según Scott J. Jones Wesley a través de sus obras va delineando una especie de reglas de interpretación. La siguiente lista no fue presentada por Wesley como tal, sino son principios que Wesley va formulando en distintas ocasiones y en medio de variadas discusiones. Por eso vale aclarar dos temas, a) no todas estas “reglas hermenéuticas” son presentadas en estas palabras como reglas b) la formulación de estas reglas es un tanto arbitraria, el autor las agrupó de esta manera por motivos de comprensión y claridad.

Estas reglas son:

  1. Hablar oráculos de Dios. Para Wesley cuanto menos se “interprete” la palabra de Dios y más ajustada a las palabras originales mejor. Sin embargo no puede decirse que Wesley es hiperliteralista o que toda interpretación es innecesaria. De hecho si la interpretación no fuese necesaria tampoco serían necesarias las reglas, ni las “notas aclaratorias del NT” que nos ayuden a entender. Wesley admite que en ocasiones es “absolutamente necesario” agregar palabras aclaratorias para comprender el sentido de las Escrituras, con tal de que no cambie ese sentido. “La lengua de Dios no cambia, pero el lenguaje de los hombres sí”.
  2. Uso del sentido literal, al menos que contradiga otros pasajes o implique un absurdo.
  3. Interpretar el texto en relación a su contexto literario.
  4. La Escritura Interpreta a la Escritura Acá Wesley sigue una de los principios básicos de la hermenéutica protestante. La búsqueda de pasajes paralelos ayudan a interpretar algunos pasajes no muy claros.
  5. Los mandamientos son promesas encubiertas Esta reglas es una manera de poner juntos dos conceptos centrales en el pensamiento de Wesley: Ley y Evangelio. Un pasaje del V sermón “Sobre el sermón del Monte” dice:“Las mismas palabras consideradas en distintos momentos, pueden ser parte de la ley o del evangelio. Si ellas son consideradas como mandamientos, son parte de la ley: si son presentadas como promesas: es evangelio. Por eso “Amarás al Señor con todo tu corazón” cuando es considerado como mandamiento, es una rama de la ley: si se lo considera una promesa, es una parte esencial del evangelio. El evangelio no es otra cosa que mandamientos de la ley propuestos como promesas. De la misma manera debemos entender “pobreza de espíritu”, “pureza de corazón”, y cualquier otro término que se encuentren en la santa ley de Dios, no son otra cosa -cuando son vistas a la luz del evangelio- que grandes y preciosas promesas”

     

  6. Interpretar correctamente los mecanismos literarios.
  7. Buscar el texto más original (antiguo) y la mejor traducción Wesley comprende las dificultades que existen en la transmisión de los textos y intenta buscar los originales griegos y hebreos. Luego se debe optar por la mejor traducción al idioma moderno.

Daniel Bruno para CMEW


Tercera entrega

Para Wesley, las Escrituras eran decisivas en la vida del cristiano. En ellas llegamos a conocer el amor de Dios en Jesucristo y, por lo tanto, la salvación misma. Que las personas pudieran saber leer y escribir era un paso fundamental, para lo cual Wesley se ocupó. En segundo lugar, que existiera la posibilidad de estudiar tanto personalmente como en grupo.

Pero, además, consideró el brindar una herramienta que pudiera ayudar en la comprensión de la Palabra de Dios. De allí surge sus “Notas al Nuevo Testamento”, material que en gran parte se debe a una obra anterior de otro autor, que a continuación se explicará.

Wesley y Johann Albrecht Bengel

Bengel, pietista luterano (1687-1752) publicó el textus receptus, pero por primera vez clasificó las variantes que aparecían en el margen bajo cinco categorías, según el grado de superioridad, igualdad o inferioridad de cada una en relación con el texto impreso. Diferenció y agrupó familias de textos, según su procedencia, por un lado los textos Bizantino y por otro los textos de origen Africano. Bengel es considerado como uno de los primeros en bosquejar lo que fueron los métodos histórico-críticos.

Wesley conocía muy bien la obra de Bengel, sus Notas Aclaratorias al NT de 1755 son, en parte basadas en la obra central de Bengel Gnomi Novi Testamenti. Así lo dice el propio Wesley:

“Al principio pensé escribir mis propias ideas, sin consultar sino a los escritores sagrados. Pero tan pronto conocí la obra de esa lumbrera del mundo cristiano, Bengel , cambié de idea, puesto que me convencí de que con solo traducir su Gnomi Novi Testamenti le prestaría mayor servicio a la causa de la religión que si escribiera muchos volúmenes. Por lo tanto he traducido muchas de sus excelentes notas. Otras las he abreviado, eliminando los elementos eruditos, y dando la sustancia del contenido….”

Por la cantidad de veces que cita textos bíblicos, podemos decir que, en proporción, la Primera carta de Juan es el canon de Wesley del NT, siguiéndole de cerca Santiago, y el libro de los Salmos es el más referido del AT.

Obviamente Wesley no se enfrentó con los desafíos hermenéuticos que acaecieron en el siglo 19 y 20. Solo basta con decir que estos sí son desafíos para el metodismo del siglo XXI , especialmente el metodismo latinoamericano.

Néstor Míguez para CMEW

Jones, Scott, J., John Wesley’s conception and use of Scripture, Kingswood Books, Nashville, Tenesse, 1995
Compartir

X