En el Día de la Amistad: Whitefield y Wesley, amigos a pesar de las diferencias

20 Jul 2022
en Artículos CMEW
En el Día de la Amistad: Whitefield y Wesley, amigos a pesar de las diferencias

Hoy se celebra el día del/a amigo/a, en muchas partes del mundo. Como otras efemérides, parece ser el comercio el motor principal de este día. Sin embargo, hemos de aprovecharlo para recordar una historia que nos brinda un mensaje sobre la amistad, sus riesgos y sus alcances.

En este mismo espacio hemos escrito en el pasado acerca de la elación entre Jorge Whitefield y Juan Wesley. El vínculo entre ellos posee dos dimensiones: una en el plano de las miradas teológicas y otra, de carácter más íntima y personal. Esta última, es fuertemente afectiva, por la hermandad en la fe y por los años compartidos en Oxford, de los cuáles nace el movimiento metodista.

Carlos Wesley ingresó a Oxford en 1726. A los dos años dio forma al grupo conocido como “El Club de los Santos” que luego, fue denominado en forma peyorativa “los metodistas”. Whitefield se incorporó a esa casa de estudios en 1732 y se sumó al club santo. Mientras que Juan Wesley, a su regreso a Oxford como profesor en 1730, pasó a liderar este grupo cuyo fundador había sido su hermano Carlos. Aquí comienza esa amistad entre Whitefield y Wesley que perdurará, aun en las distancia geográficas y teológicas, hasta la muerte de Whitefield.

Juan Wesley reconoce que fue su amigo Whitefield quien lo animó a predicar fuera de los templos, porque allí estaba la gente, mientras que la iglesia comenzaba a objetar los métodos y contenidos de la proclamación metodista. Sin embargo, algunos temas, que pasaron a ser vertebrales en la teología de cada uno los distanció en el pensamiento, pero no así en el afecto que siempre se prodigaron mutuamente.

Ya en 1739, Wesley tomó distancia de ciertos tópicos del pensamiento calvinista, como la predestinación. Su sermón “La gracia gratuita” (Sermón 128 “Free Grace”) marcó un punto de inflexión con el calvinismo y con Whitefield. En el comienzo del mencionado sermón, Wesley da cuenta de lo irreductible de su posición, pero es consciente que esto afectará su relación con Whitefield. Dice así:


“Estoy indispensablemente obligado a declarar esta verdad a todo el mundo, podría haberme inducido a oponerme abiertamente a los sentimientos de aquellos a quienes estimo por su obra: ¡A los pies de los cuales me encontraré en el día del Señor Jesús!” (Traducción libre)


De esta manera, Wesley deja en claro su firme posición, pero a la vez reconoce con humildad que toma distancia de quien estima y considera superior a él en el Reino. Existe un intercambio epistolar entre ambos al respecto. En esas cartas puede observarse el respeto y el afecto profundo entre ambos, como así también la firmeza en las posiciones teológicas.

Pero este no será el único asunto en el que estos dos amigos encontrarán diferencias. La cuestión de la esclavitud es otro tema que los hallará en veredas opuestas. Whitefield apoyó la esclavitud.

Estando en Georgia, se aprobó la introducción de esclavos a la zona y Whitefield dio su visto bueno. Incluso, en el orfanato que había fundado recientemente, incorporó esclavos para los servicios de la institución. En cambio, la postura de Wesley fue absolutamente contraria a la esclavitud a la que denominaba “terrible abominación”.

Distintos en sus orígenes sociales, enfrentados en la disputa entre calvinistas y arminianos y en las antípodas ante la cuestión de la esclavitud. Sin embargo, ese amor forjado en la comunión fraternal del Club Santo y en el afecto del diario vivir, se mantuvo a lo largo de los años.

Se respetaron y admiraron mutuamente, incluso luego de estar mucho tiempo sin frecuentarse. Cuando llegó la hora de la partida de esta vida para Whitefield, su amigo Juan Wesley estuvo allí para despedirlo y nos ha quedado como testimonio el sermón que predicó allí. En ese escrito relata las acciones del ministerio de Whitefield como también su carácter. Se destaca una especial mención que hace Wesley a la amistad como nota distintiva de la personalidad de su amigo que le tocaba despedir.


“¿No deberíamos mencionar que tenía un corazón susceptible de la amistad más generosa y tierna? Con frecuencia he pensado que ésta, entre todas las demás, fue la parte distintiva de su carácter.”


En estos tiempos, en los que la palabra “amigo/a” aparece devaluada, confundida con el concepto de “contacto” en una red social. Incluso, cuando muchas personas consideran que la amistad es directamente proporcional a los puntos de coincidencia en el pensamiento, el vínculo entre Whitefield y Wesley nos ofrece luz en la amistad. Es posible pensar diferente y mantener un fuerte afecto que perdure en el tiempo. También, la amistad nos recuerda que seremos siempre deudores, ya que hemos aprendido unos de otros, como lo9 hicieron estos dos amigos del siglo XVIII. Se nutrieron de sus respectivos pensamientos y en las diferencias nunca olvidaron la hermandad que los unía y la amistad que los enriquecía.

En este día te invitamos a pensar en la amistad de Wesley y Whitefield, como también en tus propias amistades. Para que des gracias a Dios por estas personas que enriquecen tu vida y con cuyo amor, por encima de toda diferencia, se sostienen mutuamente.


 

Claudio Pose para CMEW


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