Al servicio de la palabra y la verdad

05 Oct 2021
en Episcopado
Al servicio de la palabra y la verdad

Yo no soy profeta, ni pretendo serlo. Me gano la vida cuidando ovejas y recogiendo higos silvestres, pero el Señor me quitó de andar cuidando ovejas, y me dijo: Ve y habla en mi nombre a mi pueblo….”

Amós 7:14

Podemos advertir –en diferentes espacios congregacionales y en muchas acciones pastorales– una falta de preocupación intensa por las vocaciones. Y hasta podemos comprobar una cierta mirada conformista al expresar las dificultades para entender y atender el tema vocacional. ¡Qué gran desafío el de incorporar fuertemente en nuestros proyectos, iniciativas creativas y fieles que ubiquen las vocaciones como tarea urgente y necesaria en nuestra iglesia!

Dios sigue llamando hoy como había llamado ayer a Amós, pastor de ovejas o de bueyes, según la versión de la Biblia que leamos, de detrás del ganado para ir a predicar la verdad y la justicia al pueblo del antiguo pacto. En tiempos de la gran grieta nacional, Amós era del sureño Judá, pero Dios hace como quiere y lo envía al norteño reino de Israel. Ciertamente su mensaje lacerante y de juicio venidero no será muy bien recibido por los religiosos y por los gobernantes de la época.

Ciertamente Amós no pertenecía a la casta religiosa que descansaba en sus propias justicias, o al amparo de las autoridades de turno. No era de aquellos que exhibían credenciales de profeta pero hablaban por su propia cuenta. Amós sin respaldo alguno, sin diplomas, sin cobertura de la oficialidad religiosa de su tiempo, fue un fiel predicador de la Palabra de Dios y un verdadero profeta.

El Diálogo y la Alianza de Dios se enmarcan en la realidad de ese amor que convoca, y el hombre y la mujer que reciben y viven este amor responden afirmativamente y colaboran en su proyecto de Salvación. Amor y llamada son parte de la identidad de Dios que requiere de obreros para realizar el proyecto de vida buena y plena. Es por esto que seguimos confiando en que Él sigue convocando y no dejará de convocar.

Así llega el día en el que ocurre la transformación de Amós, que pasa de ser pastor de ovejas o de bueyes y recolector de higos, a ser enviado y mensajero de Dios para profetizar. La voz de Dios llega a las más lejanas soledades del desierto y arranca a Amós de su situación tranquila para llevarlo por otros derroteros.

Y es quizá en tu mismísimo desierto donde se oiga con plena nitidez la voz irresistible –a veces trueno o susurro o silbo apacible– que te arranca de una situación tranquila o confortable para llevarte a pueblos y comunidades y reiterarles que Dios está de su lado, que quiere fortalecerlos y quiere cultivar en ellos la confianza en el Dios de la alianza, a pesar de todos los sufrimientos.

Amós, sin ser profeta, se siente impelido a predicar por pura vocación en un reino floreciente pero bastante corrompido y confiado en sus propias fuerzas y en su propia sabiduría: no es profeta pero es profeta, analizará y responderá a esa realidad con palabras de juicio contra los opresores, y con palabras de solidaridad, justicia y esperanza para las víctimas de salvajes abusos de poder.

Un anhelo santo es ser mejores discípulos y seguidoras de Jesucristo, con un  profundo desafío: ratificar que somos un movimiento de discipulado y de formación de seguidores y discípulas en sintonía con el reino de Dios.



“No solo en siglos pasados Dios
sus santos escogió.
Hay miles hoy que al rey Jesús
obedecen con amor.
Están en la escuela,
en la calle, en el tren,
en templos, hogares, negocios también.
Son los santos que llama Dios y también
su voz obedeceré.”

Lesbia Scott. Tr. F. J. Pagura


Hermano, hermana, sentite llamada y llamado por Dios para una vida de gratitud, aprendizaje, amorosidad, servicio y evangelización. Nos eliges, Dios de la vida buena y plena, para propiciar, alimentar y evocar una conciencia y una percepción de la realidad alternativas a las de nuestro entorno cultural dominante. Danos, pues, la fuerza para proclamar tu Palabra y tu verdad con alegría y fidelidad.


Abrazo fraterno/sororal

Pastor Américo Jara Reyes
Obispo

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