La conexionalidad en el metodismo

27 Abr 2023
en Artículos CMEW
La conexionalidad en el metodismo

En el ámbito eclesial, el término “conexional” se opone a “congregacional” y lleva en sí mismo un presupuesto eclesiológico subyacente. Señala una eclesiología que afirma:

  1. La catolicidad (universalidad) de la Iglesia
  2. Que el todo, es mayor que las partes
  3. Que las congregaciones locales se comprenden solo en relación con el todo.

Wesley, siempre creyó en la catolicidad de la Iglesia, de allí que evitó por todos los medios convertirse en una secta escindida del anglicanismo. La gran pregunta del metodismo era cómo revitalizar la Iglesia Anglicana, sin caer en el sectarismo congregacionalista. Por eso navegó constantemente en una tensión equilibrada entre UNIDAD y CRITICA REFORMISTA.

La sola UNIDAD, llevaba al peligro de la institucionalización cerrada, los ejemplos estaban dados en la Iglesia Católica Romana y el Anglicanismo. La CRITICA REFORMISTA despreciando la unidad desembocaba en los ejemplos de los congregacionalismos sectarios conocidos por Wesley: el calvinismo, los moravos y los entusiastas.

El nexo vinculante de esa tensión, fue el concepto de CONEXIÓN, la conexión metodista fue un tejido conectivo que mantenía a sus miembros unidos a las Sociedades, las bandas, las clases y al mismo tiempo a la Iglesia Anglicana. Una conexión que permitía una distancia crítica, sin quebrar los lazos, y al mismo tiempo permitía una Unidad, sin dejarse fagocitar por la Institución.

Los agentes prácticos de ese tejido conectivo fueron los predicadores itinerantes, quienes a través de circuitos planificados mantenían la unidad de las sociedades metodistas y al mismo tiempo renovaban el pensamiento de aquellos que aún pensaban en términos de la ortodoxia anglicana.

O sea que la itinerancia fue el sistema dinámico que permitió mantener la unidad y la renovación en una tensión creativa.


La itinerancia no era el sistema más cómodo, tampoco el más barato y mucho menos el más tranquilo. La lista de pastores itinerantes muertos en su labor es escalofriante. La conexión metodista, en ese sentido eligió un camino difícil, costoso, pero muy eficaz, un sistema que al mismo tiempo alimenta y une, renueva y da coherencia.

Este sistema demandaba momentos de concentración y momentos de dispersión. Con ese objeto en 1745 Wesley creó las Conferencias Anuales (en realidad al comienzo eran trimestrales…pero no funcionó). En estas conferencias Wesley reunía a todos sus pastores itinerantes una vez al año para dar coherencia teológica a su movimiento. En las conferencias los pastores viajantes eran dotados de material doctrinal y de estudio para el resto del año, llevaban como material los sermones de Wesley, sus Notas sobre el Nuevo Testamento como guía hermenéutica, los artículos de fe y las minutas de las actas de la conferencia para cuando estuvieran otra vez solos en sus circuitos pudieran mantener fresco lo discutido y aprendido en el momento en común. Además del estudio, los 36 predicadores itinerantes (del comienzo) debían observar las reglas para los predicadores. En este sentido se pude decir que el elemento aglutinante de la conexionalidad era la Disciplina. Wesley solía decir,


“quiero un liderazgo, espiritualmente vivo, misionalmente activo y doctrinalmente sólido”… Que estén abiertos el espíritu, pero dentro de un límite marcado por la comprensión de un cristianismo escritural y las enseñanzas de la Iglesia Anglicana”.


Como dijimos, este sistema no es fácil ni barato. Wesley tuvo que pensar la manera de sostenerlo. Para ello creó una editorial, donde publicaba resúmenes de clásicos, que llamó “Biblioteca Cristiana”, y otros libros de bajo costo para esparcir sus pensamientos. Esta creación tuvo un doble efecto, por un lado ayudó al afianzamiento doctrinal y teológico del movimiento, pero también con las ganancias de la editorial se creó en 1749 un “Fondo Común” a través del cual se mantenía el sistema conexional, la itinerancia, las escuelas para pobres, etc.


LA CONEXIONALIDAD EN EL METODISMO EN EE. UU.


Desde 1767 hasta 1784, el metodismo en los EE.UU. fue un sistema de Sociedades conectadas por conferencias regionales trimestrales las cuales estaban supervisadas por superintendentes o “pastores presidentes”, o sea conservaba la dinámica de “movimiento” tal como había surgido en Inglaterra.

En la Conferencia Anual de Navidad de 1784, surge la disputa entre los que querían seguir con este modelo, y aquellos que abogaban por un sistema más centralizado encarnado en la figura de un obispo. Se impone un sistema mixto en el cual se preservan las conferencias conexionales, pero bajo la figura de un Obispo, pasando a ser un sistema Episcopal.

De esta manera en la Conferencia General de ese año, que estaba integrada solamente por ministros ordenados, se impuso el sistema episcopal. El corazón del problema radicaba justamente en las designaciones pastorales, quién las establecía y hasta dónde era posible la discrepancia. Con la figura del obispo este tema se resolvió, quedando el obispo como el poseedor del poder para designar ministros.

Así, las designaciones centralizadas pasaron a ser una característica distintiva de la conexionalidad. A raíz de este tema se produce la primera división del metodismo en 1792 en EE.UU. En la Conferencia General de ese año el Rev. J.O’Kelly propone que una designación realizada por el obispo, pueda ser apelada si esta es insatisfactoria para el ministro. Esta propuesta es derrotada a raíz de lo cual O’Kelly se separa de la Iglesia Metodista Episcopal y con el tiempo dará forma a la Iglesia Congregacionalista.

A modo de resumen podemos decir que:

1) La “conexionalidad” es una afirmación eclesiológica que reafirma la catolicidad de la iglesia.

2) Un sistema que demanda equilibrio y tensión entre:

Identidad (sin ser ortodoxia) y Ecumenicidad (sin llegar a un relativismo teológico)

Autoridad (sin ser autoritarismo episcopal) y Autonomía (sin ser caos)

Disciplina (sin ser legalismo) y Libertad Individual (sin ser individualismo)

 

Daniel Bruno para CMEW


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