Un tiempo de quietud con Jesús

Tiempo de Pentecostés
Tu Palabra es, oh Señor,
Don precioso de tu amor,
Que contiene con verdad
Tu divina voluntad,
Que me dice lo que soy,
De quien vine y a quien voy.
Desde La Biblia
La Biblia y la ansiedad: pasajes que hablan de confiar en medio del caos
Recordar que no se está solo
No temas, porque yo estoy contigo. (Isaías 41:10)
La sensación de soledad intensifica la ansiedad. Este versículo refuerza la idea de compañía, incluso en los momentos más difíciles.
Sentirse acompañado, ya sea a nivel espiritual o en vínculos reales, puede cambiar la forma en que se enfrentan los problemas. La ansiedad pierde fuerza cuando se comparte.
Cambiar el enfoque de los pensamientos
Todo lo que es verdadero… en esto piensen. (Filipenses 4:8)
La mente ansiosa suele enfocarse en lo negativo o en lo que podría salir mal. Este pasaje invita a dirigir la atención hacia pensamientos que aporten claridad y estabilidad.
No se trata de ignorar la realidad, sino de evitar caer en una espiral de pensamientos que solo aumentan la angustia. Elegir en qué pensar también es una forma de cuidado personal.
La fuerza se renueva en medio del cansancio
Los que esperan… renovarán sus fuerzas. (Isaías 40:31)
La ansiedad agota. Este versículo propone una idea distinta: el descanso y la renovación también forman parte del proceso.
Tomarse pausas, reconocer los límites y permitirse recuperar energía es fundamental. La vida no se sostiene solo desde la exigencia, sino también desde el equilibrio.
La reflexión de hoy muestra que la Biblia no ignora la ansiedad, sino que ofrece herramientas para atravesarla con mayor equilibrio. No se trata de eliminar completamente la preocupación, sino de aprender a gestionarla.
Como acción concreta, puede ser útil elegir uno de estos pasajes y aplicarlo durante el día: soltar una preocupación, enfocarse en el presente o expresar lo que se siente. Pequeños cambios en la forma de pensar pueden generar un impacto significativo.
Oramos
Por el pueblo Venezolano, por quienes perdieron seres queridos, quienes aún están desaparecidos, las personas heridas; quienes se quedaron sin casa, sin trabajo.
Todas las personas que están haciendo posible los rescates, especialistas y pobladores. Por aquellos perros rescatistas.
Por las tristezas, las desilusiones, las angustias que tienen las personas sobrevivientes.
¡¡Por ellos clamamos Señor!! Que tu amor y misericordia les acompañe y sostenga para mirar hacia adelante.
Oramos por los conflictos de Medio Oriente, tantos ataques, tantas muertes, tantos sueños bombardeados, tantos misiles destruyendo el futuro de la juventud y los tantísimos trabajos de las personas mayores.
Oramos por nuestras vidas que no se contagien de tristeza, que no se adhieran al rencor, que siempre podamos confiar en tu inmenso amor.
Oramos por las preocupaciones que tenemos como Iglesia, por quienes asistirán a la Asamblea Nacional y las que están organizando la Asamblea.
Que tus manos estén sosteniendo a quienes están en tiempo de soledad, tristeza, enfermedad; esperando resultados, discutiendo tratamientos, tratando que el miedo no aparezca en el mostrador de la Obra Social, para decir “No se puede”.
¡¡Grande es tu fidelidad Señor!! En ti confiamos, en ti esperamos. Amén
Abre tu corazón, acepta su gracia y camina descubriendo al DIOS compañero de caminos.
