Un tiempo de quietud con Jesús

30 Sep 2026
en Espiritualidad y devoción
Un tiempo de quietud con Jesús

TIEMPO DE PENTECOSTÉS


Yo Quiero Ser Cual Mi Jesús

Yo quiero ser cual mi Jesús, Sirviéndole con lealtad;
Sincero y fiel yo quiero ser, Cumpliendo su voluntad.

Más y más cual mi Jesús En mi vida quiero ser;
Más y más cual mi Señor Seré por su gran poder.

Humilde quiero siempre ser, Cual fuera mi Salvador;
No quiero glorias ni poder Indignos de mi Señor.

En todo quiero yo seguir Las huellas de mi Señor,
Y por doquier hacer sentir Que hizo en mí su amor.

J. M. Stillman


Desde La Biblia


«…el que quiera ser grande entre ustedes, deberá servir a los demás, y el que entre ustedes quiera ser el primero, deberá ser el esclavo de los demás». Mateo 20: 26 – 27


El servicio es el estilo de vida que Jesús elige y establece para su comunidad.

La sensibilidad ante las necesidades del prójimo y su correlato práctico, un discipulado de servicio, son dimensiones presentes en el tesoro del Evangelio que recibimos. Ya sabemos que no podemos guardar este tesoro para nosotros mismos. Tampoco podemos esconder las expresiones concretas del discipulado de servicio mutuo y solidario al que somos convocados y convocadas por el mismo Evangelio que profesamos.

“No hay mayor religión que el servicio a los y las demás. Trabajar por el bienestar común es el mejor credo.” A. Schweitzer

Las situaciones de pobreza, violencia y muerte nos hacen amar el compromiso con la misericordia, la compasión y la justicia. Como creyentes, somos levadura en la masa invisible pero transformadora –con fe, esperanza y amor– de las realidades adversas e injustas.

Nuestra misión sigue siendo hoy la misión de Cristo en el mundo, que no vino a ser servido sino a servir, no a buscar protagonismo, sino a ser signo de contradicción, ya que desde la Cruz redimió al mundo entero, desde quienes no cuentan para los hombres, pero que sí cuentan para Dios. La esencia de nuestro discipulado es ser servidores y servidoras del Reino, sin nada a cambio, siendo solo instrumentos en las manos de su Señor, solo barro en las manos del alfarero.


Oramos

Antífona de intercesión


– Dios, nuestro Dios, ante ti oramos en silencio presentando nuestra intercesión por los hermanos y hermanas que en nuestra América Latina sufren falta de pan, agua y un lugar seguro para vivir (momento de silencio).

Todos cantan: ¡Oye Dios, nuestra oración!

-Dios, nuestro Dios, en silencio te presentamos nuestra oración para que crezcan y florezcan la aceptación y la convivencia entre el colorido étnico de tu creación, en América Latina y en todo el globo (momento de silencio).

Todos cantan: ¡Oye Dios, nuestra oración!

– Dios, nuestro Dios, en silencio pedimos por tu bendición cariñosa sobre las Iglesias, por su testimonio, su compromiso con el Evangelio de Jesús, por la audacia en la acción diaconal (momento de silencio).

Todos cantan: ¡Oye Dios, nuestra oración!

– Dios, nuestro Dios, en silencio elevamos a tu presencia nuestra oración por los que gobiernan; haz que el Espíritu Santo inspire y de coraje a las autoridades para decidir por lo que promueve la justicia y la paz.

Todos cantan: ¡Oye Dios, nuestra oración! AMÉN

P. Romeu Martini – Brasil
Tomado del Libro de Culto v Asamblea General del CLAI



Abre tu corazón, acepta su gracia y camina descubriendo al DIOS compañero de caminos.

Pastora Cristina Dinoto
Compartir