Un tiempo de quietud con Jesús

Día del Metodista – Día de la Patria – Pentecostés
¡Oh, Amor que Excede a Todos!
¡Oh, Amor que excede a todos, Don del Padre Celestial,
¡Oh, Amor, no te separes De la iglesia terrenal;
¡Ven, Amor, a cada vida, Mueve toda inclinación,
Baja al corazón que sufre tráenos tu salvación.
Eres tú, Jesús bendito, Todo amor y compasión;
¡Guárdanos del mal deseo y de andar en tentación!
Perfecciona a cada miembro, Ilumina nuestro andar,
¡Pon corona a tus mercedes y entre nos ven a morar!
Que tu gracia nos proteja Y sostenga nuestra fe.
Tú el Alfa y Omega Sé de todo nuestro ser:
¡Únela estrechamente con el lazo fraternal!
Y que el alma se complazca. En tu nombre proclamar.
Charles Wesley
Desde La Biblia
“Señor, enséñanos a orar. . .” Lucas 11:1
Wesley y la oración
Wesley estaba preocupado por alcanzar la gran mayoría de los británicos para Dios.
El Espíritu aleteó de tal forma en su corazón que lo llevó a experimentar nuevas prácticas y una de las siete que surgieron como CARACTERÍSTICAS DEL MOVIMIENTO METODISTA PRIMITIVO FUE:
DEDICARSE A LA ORACIÓN
Llamó la oración «el medio más importante para acercarse a Dios», y encontró en la oración el primer paso necesario para ver a Dios moverse.
Él modeló esta convicción al dedicar al menos dos horas al día a la oración personal e hizo de la oración un sello distintivo del movimiento.
La oración es el espacio sagrado que tenemos con el Padre, es el lugar de abandonar nuestras cargas y el tiempo de renovarnos para el vivir día a día.
ORAR es derramar nuestro corazón ante el Señor y llenarlo de Alabanzas y Gloria a él.
Es escuchar su voz, y sentir su mano en el hombro dándonos la bendición.
La oración es ese momento de verdadera comunión, donde nada es intransitable, donde todo se puede hablar porque hay un Espíritu que traduce y un Padre que nos ama y nos escucha.
Busca y encuentra tu tiempo de oración, tiempo de aire fresco, tiempo de consuelo y paz, Tiempo de plenitud con este Dios trinitario.
Cristina Dinoto
Oramos juntos
Esta semana oramos por la Patria, recordando que el Espíritu que es Dios mismo se mueve en nosotros, entre nosotros, le damos gracias por su soplo, por su fuerza, por su sostén.
Que siempre tengamos presente que, aunque todas y todos vivamos en el mismo país, cada una, cada uno, lo hace desde su propia vida, sus propios recursos a veces mucho más de lo que necesitamos y en muchísimas vidas mucho menos de lo que merecen.
Sopla Señor de la vida, sopla sobre las decisiones importantes que toman quienes están en los lugares de poder, para que siempre favorezcan al pueblo; sopla esa alegría que nos falta, sopla ese viento suave que trae nuevos tiempos, sopla tu amor hecho ternura y pasión por la vida abundante.
Gracias padre porque te lo podemos pedir, gracias porque tus ojos no se apartan de nuestros caminos, gracias por tan grande misericordia que nos dejas todo tu amor a través de esa gracia infinita que es tu mismo Espíritu Santo.
AMÉN Y AMÉN.
Abre tu corazón, acepta su gracia y camina descubriendo al DIOS compañero de caminos.
