Tiempo de ayuno y oración – Propuesta semanal para el 1 de julio

30 Jun 2020
en Espiritualidad y devoción
Tiempo de ayuno y oración – Propuesta semanal para el 1 de julio

Encuentro con Dios


Esta semana, preparando materiales para un devocional, me encontré con una cartita de una alumna que, hace unos años atrás, me pedía que orara por su hermanito que estaba muy enfermo. No se animaba a decirlo en persona pero, una o dos veces por semana me lo pedía de esa manera. Y yo, cuidando y respetando su timidez, escribía oraciones y se las daba en respuesta, siempre terminando con la frase de Filipenses 4:13 “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Pasó el tiempo y hace unos meses, ya egresada, volvió a la escuela a buscar unos papeles y pidió que me alcanzaran esta cartita. En uno de los descansos la abrí y, me encontré con un corazón entrelazado con una mano y abajo decía: “Mi hermana, cuando yo estaba en la cama enfermo, todos los días me tomaba de la mano y me decía, Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” y yo lo repetía ¡Hoy estoy bien!

Y claro, como no dar gracias a Dios por los milagros cotidianos, a veces muy visibles y otras veces pequeños pero no por ello insignificantes. Estemos seguras, seguros que Cristo nos da la fortaleza para seguir adelante en estos momentos tan inciertos de pandemia y conflictos y nos desafía a ser parte de su luz para ayudar y dar ánimo a quienes lo necesitan y tratar de mostrar que otro mundo es posible si caminamos junto a Él.

VBM Virginia

Salmo 46 RVC

1-2Aunque la tierra se estremezca,
y los montes se hundan en el fondo del mar;
aunque sus aguas bramen y se agiten,
y los montes tiemblen ante su furia.

Los afluentes del río alegran la ciudad de Dios,
el santuario donde habita el Altísimo.
Dios está en medio de la ciudad;
por eso, la ciudad no será conmovida;
ya en la mañana Dios le brinda su ayuda.

Braman las naciones, se tambalean los reinos,
pero Dios habla y la tierra se derrite.
¡Con nosotros está el Señor de los ejércitos!
¡Nuestro refugio es el Dios de Jacob!

¡Vengan a ver las grandes obras del Señor!
¡Ha sembrado en la tierra gran desolación!
¡Ha puesto fin a las guerras en los confines de la tierra!
¡Ha roto los arcos y despedazado las lanzas!
¡Ha arrojado al fuego los carros de guerra!

10 «¡Alto! ¡Reconozcan que yo soy Dios!
¡Las naciones me exaltan! ¡La tierra me enaltece!»

11 ¡Con nosotros está el Señor de los ejércitos!
¡Nuestro refugio es el Dios de Jacob!


Alabad al Señor

Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza en mi boca estará.
En el Señor se gloriará mi alma;
lo oirán los mansos y se alegrarán.
Engrandeced al Señor conmigo
y ensalcemos a una su nombre.
Busqué al Señor y Él me oyó,
y de todos mis temores me libró.

Canto y Fe 187

Lectura del día

Juan 14:25-26 RVC

El Señor le dijo a Moisés: «Sube y preséntate ante mí, junto con Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel. Deberán inclinarse a cierta distancia, pero sólo tú te acercarás a mí. Que no se acerquen ellos, y que tampoco suba el pueblo con ustedes.» Moisés fue y le contó al pueblo todas las palabras y decisiones del Señor, y todo el pueblo respondió a una sola voz: «Acataremos todas las palabras que el Señor ha pronunciado.» Y Moisés puso por escrito todas las palabras del Señor, y por la mañana se levantó y al pie del monte construyó un altar y erigió doce columnas, una por cada tribu de Israel. Luego envió algunos jóvenes israelitas para que ofrecieran al Señor holocaustos y becerros como sacrificios de paz. Moisés tomó la mitad de la sangre y la puso en tazones, y la otra mitad de la sangre la esparció sobre el altar. Tomó entonces el libro del pacto y lo leyó ante todo el pueblo, y ellos dijeron: «Acataremos todas las cosas que el Señor ha dicho, y las obedeceremos.» Luego, Moisés tomó la sangre y la roció sobre el pueblo, mientras decía: «Ésta es la sangre del pacto que el Señor hace con ustedes al darles todas estas cosas.»

Los acontecimientos más importantes de las Escrituras son, a veces, relatados en forma breve… Leemos que al pie del monte Sinaí, Israel firmará un pacto, tratado o alianza con Yahveh que regiría toda la vida y la historia del pueblo con su Dios; lamentablemente, seis siglos después, los profetas, al ver la continua violación a dicho compromiso, empezaron a anhelar y anunciar una nueva Alianza, en el cual Dios cambiaría la mente y el corazón de su pueblo para que lo sirviera sin faltas ni infidelidades (Jeremía 31: 31-36 RVC)

Este pasaje más que una enseñanza, nos deja una recomendación… Nunca olvidemos de dónde el amoroso Dios nos sacó y no importa si nos corremos un poco o mucho del camino; siempre se puede comenzar de nuevo…

Esto vale también para nuestro presente de “muy incómoda cuarentena”; pues cuando esto pase, va ser maravilloso recordar, de cómo el amoroso Dios ha estado presente, dándonos su apoyo con su bendita presencia. Un ¡Aleluya!, anticipado hasta que llegue ese momento. Amén.


Oremos en paz y en comunión…

Oh Dios, misterio profundo que habitas en lo hondo del ser humano, y en el corazón de todos los pueblos. Vos revelaste a todos los humanos que el amor es valioso frente al egoísmo, y que, más allá de las ventajas banales de éste, hay otros valores por los que vale la pena arriesgar, dar y hasta “perder”, porque en esa pérdida hay una ganancia más honda… No permitas que nunca olvidemos tus hechos en nuestra vida. Queremos; también expresarte nuestra decisión de aclarar nuestra mirada y serenar nuestro corazón, para que nuestra vida, en este tiempo de pandemia, esté construida sobre la opción por los valores que perduran. Tú que vives y haces vivir, por siglos de siglos y milenios de milenios… Amén.

ROG Roberto

Oremos por…

  • Aquellas personas que están afectadas por el Covid19.
  • Quienes han perdido familiares o amigos.
  • Para que Dios ilumine y ablande los corazones de gobernantes, políticos, medios de comunicación que se apartan del prójimo, buscando sus propios intereses.
  • Por quienes están sufriendo otras enfermedades.
  • Para que Dios ilumine a los médicos/as, personal de la sanidad.
  • Por quienes trabajan por el bien común y la unidad del pueblo.
  • Por nuestras familias.
  • Por nuestra Iglesia
  • Por el trabajo de laicos, pastores, pastoras.
  • Por nuestros jóvenes, niños/as.
  • Por todas las reuniones que se están haciendo a nivel virtual en muchas congregaciones del país.

La iglesia sigue, no se detiene, Cristo camina con nosotros, nosotras. Amén.

¡Vamos!




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