Saludo de Navidad de la CEICA (Comisión Ecuménica de Iglesias Cristianas Argentinas)

25 Dic 2020
en En contexto, Vínculo con otras Iglesias
Comisión Ecuménica de Iglesias Cristianas en la Argentina

Navidad 2020


“Y se dirá en aquel día: “Ahí está nuestro Dios, de quien esperábamos la salvación: es el Señor, en quien nosotros esperábamos;¡alegrémonos y regocijémonos de su salvación.” (Isaías 25,6-9)


Este año, debido a la pandemia del COVID-19 y todas sus consecuencias, la vida diaria de las personas y también la vida cotidiana de las iglesias y sus comunidades de fe se ha visto radicalmente alterada y transformada. Aquello que ni siquiera imaginábamos de pronto sucedió: templos cerrados, pero con comunidades de fe activas a través de formatos electrónicos, búsqueda de alternativas de acompañamiento y atención pastoral, la creatividad puesta al servicio de la misión de Dios y una increíble solidaridad para acompañar a los más vulnerables y desprotegidos. Porque si hay algo que nos quedó demostrado es que, si bien el virus es el mismo para todos, no ataca de la misma manera a todos y todas. Las desigualdades, la injusticia y la pobreza quedaron brutalmente manifiestas.

Sin embargo, también hemos constado en este año y particularmente ahora en este tiempo de Adviento y de Navidad que se acerca que, si bien nuestro mundo puede cambiar de un día al otro, la promesa de vida plena y abundante de nuestro Dios para con toda su Creación permanece inalterable. Dios es fiel a su pueblo, lo acompaña en el dolor y sufrimiento y nos trae esperanza y paz aún en los tiempos más difíciles. Jesucristo es el cumplimiento de las promesas hechas al pueblo de Israel a través de los profetas y es nuestra fuente de alegría y regocijo.

Esta Navidad, más que nunca, nos debe llamar al arrepentimiento y a la conversión. Hay momentos en la historia que son inflexiones y estas nos deben llevar a preguntarnos acerca de los valores con los cuales vivimos en este mundo, acerca de la injusticia con la cual tratamos a nuestro prójimo y acerca de la vida que queremos llevar como hijos e hijas de Dios. Que la irrupción de Dios en la historia en la noche navideña, la encarnación de Dios en el pequeño y frágil niño Jesús, nos invite a ser mejores personas y contribuir de esa manera a un mundo más justo y solidario.

Una muy feliz Navidad les desean,

Monseñor José María Arancedo
Presidente

Pastora Sonia Skupch
Vicepresidenta

Monseñor Crisóstomo Ghassali
Vicepresidente

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