Pensar y dejar pensar: Lectura bíblica en perspectiva de género

16 Sep 2020
en CMEW, Mujeres
Pensar y dejar pensar: Lectura bíblica en perspectiva de género

Resumen del webinar. Con una participación de más de 100 personas, el Martes 8 compartimos el 3er panel del Ciclo PENSAR Y DEJAR PENSAR – Lectura de la biblia en perspectiva de género. Participaron del panel la pastora metodista Lic. Mariel Pons, la contadora María Angélica Farias y la abogada Laura Piedimonte.


La Teología de la liberación utilizó la sospecha hermenéutica para “descubrir” la Biblia y la teología, para sacar a la luz temas que no se explicaban desde una única lectura, sino que su comprensión estaba determinada por el lugar socio económico desde donde se realiza. Así una lectura desde el centro de poder político y económico invisibilizaba o naturalizaba temas que, desde una lectura en clave de liberación, realizada desde la periferia, aparecían en toda su magnitud. Explotación- pobreza- historia – salvación-liberación. Por eso la Teología de la liberación más que nuevo contenido trajo nuevas llaves hermenéuticas que permitieron visualizar un contenido que siempre estuvo allí, pero oculto bajo lecturas ideologizadas. Esta sospecha originaria permitió con el tiempo la formulación de nuevas sospechas hermenéuticas que permitieron sacar a la luz otros enfoques y sujetos históricos también invisibilizados. Tal es el caso de una hermenéutica en clave de género que busca deconstruir una lectura ideologizada de la Biblia y de la teología construida desde un poder patriarcal. La interpretación patriarcal de las Escrituras repetida durante siglos desde el púlpito ha reforzado las imágenes estereotipadas que predominan en la lectura de la Biblia, la teología y la imagen de Dios.

Al respecto la Presbítera Mariel Pons afirma: “Cuando nos acercamos al texto Sagrado desde la perspectiva de género, lo hacemos con la necesidad de descubrirnos en él, y mirar nuestras vidas, relaciones, trabajo, a través de la limpia mirada de aquel que nos vio y nos llamó por nuestro propio nombre….Eso lo hacemos desde la hermenéutica de la sospecha: ¿por qué está escrito lo que está escrito? ¿por qué sentimos que muchísimas veces leemos diferente a lo que está escrito? ¿por qué algo no está escrito? y ¿qué nos dicen los silencios sobre los espacios no nombrados?.” En 1898 la sufragista estadounidense Elizabeth Cady Stanton y un comité de otras 26 mujeres redactaron «La Biblia de la Mujer», que buscaba acabar con la ortodoxia religiosa de que las mujeres deberían ser serviles con los hombres. Después de un largo recorrido de las mujeres latinoamericanas, con el aporte de las otras teologías que están en movimiento… seguimos intentándonos mirar a través de Su mirada y la nuestra… a través de la perspectiva de género….

Por su parte María Angélica Farias, señala que “la religión puede servir a menudo de herramienta para oprimir a las mujeres. Se puede afirmar que el modo en que se ha entendido el cristianismo muchas veces, ha generado consecuencias desastrosas para la autocompresión de las mujeres y su autoestima, y también para la vida de los hombres”.

El llamado feminismo teológico, es una forma de vivir la Fe cristiana que aprecia, alienta y empodera a las mujeres, y junto con ellas a los varones buscando fomentar una vida abundante para toda la creación de Dios”

Las Escrituras también reflejan y son producto de épocas, culturas y contextos particulares, y que las diferentes interpretaciones de las mismas deben mirar más allá y trascender estas realidades para obtener la esencia del evangelio, el cual afirma la vida para todos y todas.

“Es por eso también que es imprescindible que la iglesia pueda abrirse a la autocrítica de sus estructuras, políticas, teología y prácticas, porque haciéndolo realizará plenamente su compromiso de ser una comunidad testimonial que posibilite que el proyecto liberador de Jesús sea una realidad para hombres y mujeres.”

Laura Piedimonte, señala que la Biblia la leemos en clave de sospecha y nos preguntamos si el texto oprime o libera a la mujer, y recuperamos esos relatos de roles paritarios, hacemos visibles a aquellas mujeres que, en los textos, por su situación de igualdad con los varones, fueron invisibilizadas… La perspectiva de género, como dijimos es una categoría de análisis, pero también es una “opción política”, porque nos lleva a descubrir la posición de desigualdad y subordinación de las mujeres en relación a los varones, es un camino que, si elijo recorrer, es difícil su retroceso, porque… ¿cómo se podría seguir siendo parte de algo que lastima, oprime e invisibiliza?

La relación desigual de los textos, continúa Piedimonte, la búsqueda de invisibilizar el rol paritario de las mujeres, aún persiste. Y esto es violencia. Y no me refiero a la violencia visible sino a que no vemos porque la normalizamos. … Pero hoy estamos, acá, hablando de esto, y compartiendo miradas y saberes, hoy estamos creando y organizando espacios de formación e investigación en género, incluso en nuestras iglesias, nuestra manera de organizarnos, de distribuir los roles congregacionales, de desafiar a la vocación pastoral, de tomar decisiones, de elegir delegaciones, representantes… salimos de los espacios de reflexión y discusión para comenzar a verse en nuestras actividades.


Ver todo el panel


Extractado por Daniel Bruno para CMEW
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