Engendrando esperanzas

05 Mar 2021
en Episcopado
Engendrando esperanzas

Palabras de la carta que el profeta Jeremías envió desde Jerusalén a todo el pueblo que Nabucodonosor había llevado cautivo de Judá a Babilonia, y a quienes habían quedado en la tierra:

“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes, afirma el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” (29.11).


Este texto es de inspiración para nosotros y nosotras hoy, en medio de nuestras luchas, agobios, angustias y situaciones dolorosas y conflictivas. Afirmamos que donde el Espíritu del Señor está hay esperanza, liberación y fuerzas renovadas para seguir esperando en Él. Y que el lugar preciso de la realización del sueño de Dios es nuestra historia, en diálogo amoroso con la humanidad toda.

Hay momentos en nuestra historia personal, en la historia de los pueblos y de la humanidad, en que pareciera que el horizonte se cierra sin salida alguna. Tiempos de mucha perplejidad en que el pueblo enfrenta y sufre penurias y problemas complejos. En este sentido, la pandemia ha puesto de manifiesto y en evidencia problemáticas y crisis de nuestro mundo familiar y global, muchas veces de forma desgarradora.

Sin embargo, somos convocadas y llamados a advertir que cada situación, por difícil que parezca, está acompañada por la presencia de Dios y su acción tierna y compasiva. Contemplar esta presencia en la cotidianeidad de nuestras vidas requiere oídos atentos para escuchar y de un despertar para ver, como lo hacían los profetas y profetisas de Israel.

La manifestación de Dios y su mismo Espíritu nos habita y nos hace gente esperanzada. Y caminar con esta esperanza nos anima, nos da fuerza y alegría para seguir la marcha.

Mantener viva la esperanza resulta tan importante y pertinente para nuestra gente. Seguimos viviendo tiempos de injusticias y corrupciones, se sigue dañando el aire, el agua y el clima de nuestra casa común, se atropella todavía a mujeres, pueblos indígenas, migrantes internos y extranjeros… Por todo eso es que nuestros pueblos piden y buscan esperanza.

El teólogo Jürgen Moltmann afirma que la esperanza “transforma a la comunidad cristiana en fuente de impulsos siempre nuevos que incitan a realizar aquí el derecho, la libertad y la humanidad, a la luz del futuro anunciado que debe venir.”

Al igual que el profeta, somos convocados a descubrir la presencia viva de Dios en medio de la historia, nuestra historia como pueblo amado por él. Motivadas y motivados a tejer de nuevo el tejido de la esperanza en tiempos difíciles, acompañados por nuestras memorias y sueños, historias y cuentos, danzas y poesía, para crear un nuevo imaginario y un nuevo relato que engendre renovadas esperanzas.


“La esperanza es mapa que dibuja nuestro pueblo en busca de otras rutas.
La esperanza es larga caminata, sueño de una tierra liberada,
hacha y pala del amor.”

de Vamos, Guido Bello y Pablo Sosa.

Hermano, hermana, descubrimos en la historia de tu vida, de tu familia y de tu comunidad de fe, el hilo del propósito sanador y liberador de Dios en su proyecto de nueva humanidad. Cuéntanos tu testimonio, comparte ese pedazo de tu historia en la primera oportunidad que tengas, y así juntos iremos entretejiendo la alabanza con este pueblo de fe, amor y profunda esperanza.


Abrazo fraterno/sororal

Pastor Américo Jara Reyes
Obispo

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