En el Día de la Memoria: Pastor José de Luca, profeta popular

23 Mar 2021
en Artículos CMEW, Hombres
En el Día de la Memoria: Pastor José de Luca, profeta popular

Pastor José de Luca

Profeta popular · 1938-2006


En Argentina el 24 de marzo, se recuerda el último golpe militar. El más sangriento, en el que se traspasaron todo los limites morales y se cometieron los crímenes contra la humanidad más aberrantes. Una buena cantidad de iglesias, aunque menos que lo esperable, supieron hacer frente a este genocidio. Una buena cantidad de pastores/as trabajaron arduamente para denunciar, acompañar a las víctimas y organizar la resistencia y la defensa de la plena vigencia de los derechos humanos. Uno de ellos, tal vez el más emblemático ha sido José De Luca, aquí está su historia.

Nació en el barrio de la Boca. Se convirtió al Evangelio en la Iglesia Evangélica Metodista de la Boca. Luego comenzó sus estudios en la Facultad Evangélica de Teología. El año de práctica pastoral lo realizó en Villa Diamante, una naciente zona urbana-industrial, eso lo marcaría para el resto de su vida. Allí en tarea misionera se desempeñaba un equipo pastoral ecuménico. El trabajo consistía en el estudio de la comunidad desde la visión histórica de la fe. Esa tarea allí, dio origen a su tesis “Teología Concreta” en 1968, editada en 1976 por Acción Popular Ecuménica (APE). En 1964 se organiza el Centro Urbano Nueva Parroquia (CUNP) que trabajaba con las organizaciones enraizadas en la zona de Lanús y Remedios de Escalada, cuyo objetivo se basaba en estar en el lugar de los acontecimientos que atañen a la opresión e injusticia y se forma la Junta Coordinadora de Entidades Intermedias de Bien Público. Entre los integrantes del equipo cabe destacar a Oscar Alajarín, dirigente ferroviario del Ferrocarril Roca y miembro de la iglesia metodista de la zona, detenido desaparecido en 1977.

Poco antes del golpe militar De Luca se encuentra entre los fundadores de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) y en el campo evangélico de iglesias históricas, en la formación del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH) en febrero de 1976. Su espíritu pastoral-profético multiplicaba su accionar. Llegan épocas oscuras en el país y, con su familia, debe exiliarse. Parte para Ginebra donde le ofrecen una beca para doctorarse en Teología con la condición de que abandone su trabajo en el campo de los Derechos Humanos. José no acepta esa condición, para él no existía otra alternativa. Pasó brevemente por México y luego se instalaría en Puerto Rico donde dictó la Cátedra de Derechos Humanos en la Facultad de Teología. Actuó en el Movimiento Ecuménico Nacional de Puerto Rico (PRISA). En 1982 regresa a Argentina, su visión histórica de la fe cristiana lo lleva a desarrollar una misión profética para la transformación de la realidad concreta. Su actividad, a partir de la experiencia de fe, se abre en un increíble abanico de acción en lo religioso, social, político y cultural. En el aspecto religioso su profunda experiencia espiritual amplió su visión de la Creación (su cosmovisión) y de las relaciones humanas a un ecumenismo que abarca el total de la realidad. Ningún aspecto de la misma queda fuera del interés de su tarea, evitando la común “esquizofrenia” entre la palabra y la acción obediente. El Reino, La Palabra, el señorío de Cristo, la Nueva Humanidad y el Nuevo Orden son los conceptos clave para evaluar la realidad e interpretar proféticamente; para buscar las herramientas, para corregir y luchar contra los poderes opresores. Con el espíritu de una misión reconciliadora y regeneradora, funda la parroquia El Carpintero de Nazareth con sede en Parque Patricios y su extensión en Ingeniero Budge y Sarandí. Liturgias, retiros, talleres, acción y servicio social, formaban una unidad centrada en Jesucristo como Liberador. Fue Presidente de Acción Popular Ecuménica (APE), de alcance nacional, hasta el momento de su exilio, y a su regreso fue Fundador y Coordinador del Instituto de Relaciones Ecuménicas (IRE) desde 1983 hasta 1990. El concepto fundante del mismo es un ecumenismo popular para luchar por la plena liberación en una militancia que abraza a cristianos y no cristianos, creyentes y no creyentes.

En el campo popular no religioso integró “Cristianos por el Socialismo” y el “Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo”. Frentista por vocación ecuménica se integró a cuanto Frente le fue posible. Integró el Frente Nacional Contra la Pobreza (FRENAPO) y el Movimiento por la Defensa del Hospital Público. Trabajó con Familiares de Detenidos y Desaparecidos y Encuentro, Memoria, Verdad y Justicia. Su espíritu pastoral fue notorio con las Madres de Plaza de Mayo. Partiendo de la creación del Centro Cultural “El Cántaro”, con una Sala para Exposiciones, se realizó una tarea de contención de las Madres de Plaza de Mayo, con un método ideado y dirigido por la actriz Rina Azcárate.

Participó en el Consejo Argentino por la Paz, el Foro Metropolitano, Solidaridad Argentina con los Pueblos, Comisión de Solidaridad con Nicaragua e integró la CTA de Parque Patricios y fue candidato a Diputado por el Frente del Pueblo (FREPU). En todo estuvo como militante activo, aportando ideas creativas y dinámica en las tareas.

Nadie que lo haya tratado olvidará a este amigazo comprometido con los más necesitados y luchador en defensa de los derechos humanos a partir de una ardiente fe en Jesucristo. Todos eran recibidos con afecto: Un abrazo, alguna palabra graciosa, una “despedida” o una imposición de manos y una oración en el momento menos esperado y el lugar más inusitado, pero respondiendo a una necesidad intuida en el otro. Todo salía así de sencillo de este muchachito boquense atrapado por Cristo. Nadie escapaba a su efecto; los que le rodeaban, los humildes, las madres, pueden dar cuenta de ello.


Daniel Bruno, extractado de Daniel E. Monti, Personalidades religiosas de la ciudad de Buenos Aires (Hombres y mujeres creyentes que dejaron su huella), Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, 2012.


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