Paz y bien amada hermandad.
“Ciertamente la gracia de Dios los ha salvado por medio de la fe… Efesios 2.8
En su raíz la palabra gracia o charis en griego, nos encontramos con un verbo que significa me regocijo o estoy contento. Y ello resulta ser un enorme desafío para la iglesia constituirse como lugar donde se dé cita y circule la alegría.
La gracia divina nos debe habitar de modo que podamos ver nuestro tiempo y a nuestro pueblo con el cristal de la gracia. Y desde esta mirada gestar prácticas de compromiso amorosas, que derriten la falta de gracia de la condena humana. Somos llamados a parecernos al papá de la parábola de Jesús, el que amó mucho, dando respuesta a las necesidades espirituales y materiales de nuestro pueblo.
Oremos al Espíritu de amor y vida para fortalecernos como comunidades al decir de R. Alves «hombres, mujeres, viejos, niños y bebes de pecho que sea un primer fruto, un aperitivo, una caricia del futuro, Amén.”
Abrazo cálido y sereno.
Pastor Américo Jara Reyes
Obispo
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