Paz y bien hermandad.
“La memoria de los justos es una bendición, pero la fama de los malvados se pudrirá”.
Proverbios 10:7
El antiguo Israel fue un pueblo caracterizado por el cultivo de la memoria, una memoria de alcance y sentido universal, una memoria entretejida de dolor y esperanza, de opresión y liberación.
El desafío es rescatar las vivencias como enseñanzas para comprender el presente y situarnos en él. Y permitir que estos testimonios sean para nosotros un impulso, que nos desafía a trabajar en la construcción del futuro que anhelamos como sociedad. Tal es el sentido de la memoria, una memoria viva, creativa, que desencadena aprendizaje e impulso hacia nuevos horizontes de vida. La memoria nos ayuda a iluminar el presente, y en este presente, con esa luz, podemos generar y construir la vida.
Nuestras iglesias han sido y deberán seguir siendo espacios que den vida, en los que la esperanza se respire y donde se protagonice la gracia ante tantas desgracias.
“La solidaridad con las víctimas y el acompañamiento a los excluidos es el imperativo de esta era”.
Nelly Ritchie
La memoria de nuestra historia nos compromete a bregar en la búsqueda de la verdad con justicia lo que traerá la paz.
Quinzá Lleó, Xavier
Abrazo cálido y sereno.
Pastor Américo Jara Reyes
Obispo
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