Paz y bien amada hermandad en este tiempo que aún es de preparación para el nacimiento del sol de justicia.
“El pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz; sí, la luz resplandeció para los que vivían en un país de sombras de muerte”
Isaías 9:2
Una luz ha brillado, una luz multicolor resplandece en medio de nuestra historia y de nuestro mundo, provocando la convocatoria a una conversión personal, un nuevo nacimiento desde Jesús, luz del mundo que ilumina en medio de las tinieblas. Por esa luz, abandonamos todas nuestras tinieblas de mujeres y hombres viejos y nos incorporamos alegremente en la danza de la gracia y la esperanza que vienen con el niño, el Hijo que se nos ha dado. El nacimiento de Cristo será nuestro renacer y dejaremos que su luz y su gracia calen profundo en nuestras vidas y conciencias.
Llamados y llamadas somos a ver la luz que nos lleva a lo nuevo y nos convierte en anunciadoras y anunciadores de la humanidad, la bondad y el amor compasivo de nuestro Dios. El amor de Dios sale a nuestro encuentro y nos permite contemplar la novedad hasta en el sitio más oscuro del corazón humano.
Hermandad amada, confiemos en que hay una luz que ilumina nuestro camino por más sombrío que se presente. Aun cuando no tengamos claro el camino a seguir, la luz del mundo nos lo comunicará provocando la alegría de lo venidero.
Hermana, hermano, preparémonos para renacer, para reavivar la alegría, la esperanza, la solidaridad, la hermandad y la confianza total en el amor de Dios.
Abrazo cálido y sereno.
Pastor Américo Jara Reyes
Obispo
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