Paz y bien amada hermandad.
“Y vi que los oprimidos lloran, pero no hay quien los consuele; sus opresores les hacen violencia, pero no hay quien los consuele.” Eclesiastés 4:1
¿Desde dónde hacemos nuestra teología, nuestra pastoral y nuestro mensaje? El lugar de ello para la iglesia son los pueblos anhelantes de salvación y liberación, sus alegrías y necesidades, sus esperanzas y anhelos, sus frustraciones y demandas. En calles, plazas y mercados es donde palpita el corazón de nuestra gente y donde ha de encarnarse la Buena Noticia del Reino de Dios.
“en mi país, qué tristeza, la pobreza, y el rencor. Dice mi padre que ya llegará desde el fondo del tiempo otro tiempo Y me dice que el sol brillará sobre un pueblo que él sueña labrando su verde solar” A. Zitarrosa
Las actuales circunstancias nos desafían ante los poderes de la muerte y la opresión…
- a ser comunidades pioneras de nueva humanidad, con la enorme capacidad de evidenciar los valores alternativos del Reino de Dios;
- a sustituir las relaciones patriarcales y de poder, por lazos de sororidad y fraternidad;
- a denunciar la idolatría y los poderes ocultos de un sistema de dominación, levantando propuestas nuevas y humanizadoras en donde se incuben cambios sociales profundos;
- a ser comunidades de la circulación de la gracia, ante tanta condena;
- a reverenciar y honrar la vida; encendiendo una vela antes que maldecir la oscuridad.
Y oramos diciendo:Ven Señor Jesús no demores en venir, en tanto proclamamos la justicia de tu Reino.
Amén.
Abrazo cálido y sereno.
Pastor Américo Jara Reyes
Obispo
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