Paz y bien amada hermandad.
«Entonces Pedro empezó a hablar, y dijo: “En verdad comprendo ahora que Dios no hace acepción de personas…»
Hechos 10. 35
Anunciamos el Evangelio como encuentro de enriquecimiento mutuo, de reciprocidad profunda y de aprendizaje, que requiere no mirar al otro u otra como amenaza, sino más bien reconociendo las diferencias culturales como revelación del rostro de la humanidad. Una humanidad creada a imagen y semejanza de Dios que en el encuentro provoca una TEOFANÍA, una verdadera revelación de Dios.
Si abrimos el corazón a lo que percibimos como diferente, podemos hacer realmente un viaje hacia nuestra propia identidad.
Como seres humanos, bailamos la danza de Dios en la vida en nuestro mundo. Así vemos y disfrutamos las relaciones en la profunda y amorosa unidad de Dios como Padre, Hijo y Espíritu, relaciones dinámicas, interactivas y serviciales. Y así vivimos la comunión, en nuestra danza como apertura a los demás. hacia la cultura de otro ser humano gesta, sin duda, la fraternidad, la sororalidad y el diálogo. Por eso oramos que el evangelio que nos iluminó nos siga alumbrando caminos de más diversidad, más inclusión y más interculturalidad. Para dar a luz gestos vivos y cotidianos que apoyen la diversidad, eliminando los odios y multiplicando los abrazos, a fin de mejorar el entendimiento y la mutualidad entre pueblos y comunidades, todos hermanos, todas hermanas.
Abrazo cálido y sereno.
Pastor Américo Jara Reyes
Obispo
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